Actualizado: 19/04/2019 15:43
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'PM': Sueño y pesadilla

El documental cubano más debatido y la disyuntiva entre lo festivo y lo religioso-revolucionario.

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Cuarenta y cinco años después de su filmación, no es exagerado afirmar que PM se ha convertido, por obra y gracia de la censura comunista, en uno de los grandes mitos de la cultura cubana posterior al triunfo de 1959.

Mientras Tres tristes tigres y Antes que anochezca son ampliamente conocidos en la Isla entre intelectuales y curiosos, pocos han visionado allí el documental realizado por Sabá Cabrera Infante y Orlando Jiménez Leal. Ocurre además que, una vez saciada la curiosidad, sobreviene el asombro: ¿cómo es posible que en 1961 fueran prohibidas aquellas imágenes de gente de pueblo cantando y bailando en la noche habanera?

El tímido deshielo del campo cultural cubano en los últimos tres lustros ha propiciado que después de décadas de silencio el caso de PM regrese al debate público. En el evento "Mirar a los sesenta", organizado por el Museo Nacional de Bellas Artes en el verano de 2004, Ambrosio Fornet y Antón Arrufat ofrecieron interpretaciones contradictorias del mismo.

Fornet sostuvo que aunque la prohibición del documental fue un error, su gran contribución al desarrollo de un cine cubano y latinoamericano le daba la razón al ICAIC (Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos) en el conflicto de hace más de cuatro décadas.

Arrufat replicó recordando, por un lado, que el instituto presidido por Alfredo Guevara no ha producido más buenas películas que las que pueden contarse con los dedos de una mano y cuenta en cambio con una nutrida historia de censuras; y, por otro, que es preciso comprender el incidente de PM situándose en su contexto y no desde el presente.

Los aplausos con que el público expresó su preferencia por este punto de vista confirmaron una obviedad que Fornet pasaba por alto: al margen de los méritos del ICAIC, ciertamente menores que los que afirman sus apologistas, no es lícito otorgarle el triunfo en una lid que nunca existió justamente porque su intervención frustró en 1961 el desarrollo del cine independiente que representaba el documental patrocinado por Lunes. Si es cierto que el ICAIC ha producido obras fundamentales, no lo es menos que su monopolio ha limitado decisivamente las perspectivas del cine cubano.

Cineasta 'incómodo'

Puestos a justificar la censura, los del ICAIC se han prodigado en falacias y escamoteos. En la complaciente entrevista que le realizara Víctor Fowler, Julio García Espinosa asegura, por ejemplo, que el cortometraje no fue prohibido, sino que se le pidió a sus autores que aplazaran su exhibición.

Recuerda que no estaba a tono con el clima de euforia miliciana creado en respuesta a las agresiones imperialistas. Dice que lo que había detrás del conflicto es que los autores del documental y los del ICAIC eran de diferentes tendencias políticas: la de aquellos era la de Lunes, "en contra de la opción socialista", a favor de la cual estaban los del ICAIC.

"Eran posiciones irreconciliables porque detrás de ambas posiciones estaba presente quien [sic] defendía y quien no la independencia del país". Los de PM no vieron, según García Espinosa, que "la opción socialista era la única que garantizaba la independencia del país". Pero, añade, el ICAIC no estaba formado sólo por socialistas, e hizo un cine "diverso y auténtico".

"La vida nos dio la razón, entre otras razones porque los cineastas cubanos hicimos películas mucho más irreverentes que aquel pequeño documental de la discordia […]" ( Conversaciones con un cineasta incómodo, Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinello / Ediciones ICAIC, 2004).

¿A cuáles películas se refiere este "cineasta incómodo"? ¿A Memorias del subdesarrollo, Fresa y chocolate, Juan Quinquín en Pueblo Mocho?


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