Actualizado: 15/11/2019 19:53
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'PM': Sueño y pesadilla

El documental cubano más debatido y la disyuntiva entre lo festivo y lo religioso-revolucionario.

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Las declaraciones de García Espinosa no hacen sino evidenciar que PM constituye no sólo el mayor desmentido a la tópica idea del ICAIC como uno de los espacios de tolerancia de la cultura revolucionaria, sino el límite mismo del instituto presidido por Alfredo Guevara. PM no podía ser considerado "contraproducente" —como se afirma falazmente en la nota informativa incluida en el anexo, cuya autoría no se explicita—, puesto que su objetivo no era hacer propaganda revolucionaria sino mostrar otra cara de la realidad cubana de entonces, la de la noche habanera con su música y sus bares.

Es este propósito lo que marca la diferencia, y no, como afirma García Espinosa, una contradicción de partidos en relación con el socialismo y la independencia nacional.

Socialismo libertario y realismo socialista

En su intervención en la primera de las reuniones de la Biblioteca Nacional, Alfredo Guevara insistió en que "el Instituto del Cine no ha filmado hasta hoy un fotograma, que no ha filmado hasta hoy una secuencia, que no ha filmado hasta hoy un documental, un noticiero, una enciclopedia popular, o una película, que no haya tenido por intención, y que no haya tenido en alguna medida por logro, la defensa de la revolución cubana" ( Revolución es lucidez, Ediciones ICAIC, 1998).

El conflicto no estaba, pues, entre los partidarios del socialismo y la independencia nacional y sus detractores —que García Espinosa considera muy a tono con el corrimiento ideológico hacia nacionalismo que ha experimentado el Estado cubano desde 1989, como respectivos medio y fin—, sino entre los de un socialismo libertario y los del realismo socialista.

PM fue prohibida "por ofrecer una pintura parcial de la vida nocturna habanera, que empobrece y desfigura y desvirtúa la actitud que mantiene el pueblo cubano contra los ataques arteros de la contrarrevolución a las órdenes del imperialismo yanqui" ("Acuerdo del ICAIC sobre la prohibición del film PM"). Parcial: este reparo refleja inequívocamente el principio totalitario del realismo socialista, explícito asimismo en los numerosos escritos de Guevara contra las posiciones de Lunes de Revolución, publicados en Cine Cubano y Nueva Revista Cubana.

En su intervención del 17 de mayo de 1961 en la Biblioteca Nacional, Guevara identificó completamente a PM con las poéticas "rebeldes" y "vanguardistas" de Lunes, que en su opinión no tenían, en el contexto de una sociedad socialista, otra función que la reaccionaria.

Divisionista, confusionista y diversionista, el suplemento cultural de Revolución era portavoz del existencialismo, el surrealismo, la literatura norteamericana y el decadentismo burgués; PM expresaba esa ideología "antirrevolucionaria" desde el momento en que, en vez de exaltar a las milicias, mostraba el abandono de la borrachera.

La victoria de una minoría

La prohibición del cortometraje, que propició el cierre de Lunes y el célebre discurso de Fidel Castro, constituyó, pues, el primer gran hito en el camino que condujo al Primer Congreso Nacional de Educación y Cultura, en el que se consumaría el triunfo del dogmatismo comunista sobre el espíritu "liberal" representado por el magazín de Cabrera Infante.

Con sus múltiples episodios a lo largo de la década crucial que transcurre entre ambos parteaguas, era aquel el consabido drama de la revolución que devora a sus propios hijos pero también —conviene recordarlo— el de la victoria de una minoría hábilmente utilizada por un Castro más maquiavélico que jacobino.


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