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Baselitz Remix: Marcas y Marketing en el Arte Contemporáneo.

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Baselitz Remix en la Nueva Pinacoteca de Munich.

Fotografía exposición: Lorena Pérez Rumpler

Obras: Die große Nacht (Remix) y Adler (Remix). Foto. J. Littkemann

(Cortesía: Nueva Pinacoteca de Munich)

Entre Salzburgo y Munich hay unos 150 kilómetros de distancia que, en tren o
por autopista, no pasan de las dos horas. Estaba en Salzburgo cuando Munich inauguró en la Nueva Pinacoteca una exposición personal, por mucho tiempo esperada, de Georg Baselitz. Bella y ranciamente pomposa, Salzburgo, discurre por un verde y angosto valle divido por el río Salzach, rodeado de suaves
elevaciones cubiertas de bosques. Desde aquí, atravesando la frontera austro
alemana, el viaje en tren hasta Munich es un verdadero divertimento. Entre llanuras y apacibles montes surcados por ríos estrechos y amplios lagos, el verde del paisaje invade toda la mirada hasta crear en el espíritu un sentimiento bucólico. Viendo las montañas salpicadas por pequeños poblados de casas de madera, avistando los prados y bosques de un verdor intenso y plomizo, comprende uno por qué el romanticismo tuvo en estas tierras su cuna.

En Munich, a poca distancia del centro de la ciudad , marcado por la solemnidad de las edificaciones nazis, se distingue la arquitectura postmoderna de la Nueva Pinacoteca. Imponente templo del arte contemporáneo con líneas y visualidad más divertida que la soberbia fascista. En las calles un aire húmedo batía los carteles de la exposición Baselitz Remix y los BMW con sus distinguidos acelerones, hacían honor a la capital de Baviera que, inmensamente rica, posee algunas de las mayores colecciones de arte contemporáneo del mundo.

"Baselitz Remix " asocia un nombre consagrado de la historia del arte del siglo XX, con un vocablo “banal” que suena a música de discoteca. La sorpresa fue comprobar, que toda la exposición no era más que antiguos cuadros de Baselitz, solo que en formatos mayores. Nada más. Las mismas obras, con los mismos títulos y en la misma técnica: acrílico sobre lienzos de 300 X 250 cm. y de 300 X 400 cm. Todas del 2005. Nada habían cambiado, excepto las dimensiones.

A finales de los 90 una corte de críticos certificó el fin de la pintura como medio expresivo innovador.

La pintura, esa vieja madre de matriz esterilizada, no podía tener ya ningún retoño renovador y había sido arrollada por el aterrizaje de la fotografía y el New Media Art. Como por la boca muere el pez, resulta que el fin de la pintura tan cacareado por la crítica terminó por convertirse en un verdadero boom de la nueva pintura figurativa impulsada desde Alemania. Por una extraña paradoja, la historia ha querido que el cenit de ese boom se localice en la Escuela de Leipzig y Dresde, es decir, la antigua República Democrática Alemana, cuyo fin político e ideológico, había certificado la Reunificación tras la caída del Muro de Berlín.

Quizás ningún pintor como Baselitz ha sabido entronizar eficazmente la fusión del lenguaje abstracto con el figurativo, destilando ese particular expresionismo tan dado a la sensibilidad germana. Nadie como él evoca la transparencia de planos para sumergirnos en un torrente de sensaciones, donde se mezcla la racionalidad matemática con una subjetividad de tinte poético.

Por estos lienzos desfila la historia reciente de Alemania, vista desde un ser que se percibe a si mismo contradictorio, presa de sus propios fantasmas que atisban una sensibilidad descentrada. ¿acaso indican estas reproducciones “otro fin” de la pintura?. Agotada las formas estéticas y agotado el contenido, solo queda repetirse, mimetizar sobre las mismas cosas dándole una apariencia diferente, pretendiendo que el mensaje tenga otro sentido. ¿Y en pintura, tiene otro sentido la misma obra, con los mismos iconos, solo que a un tamaño mayor?.

Veo la obra El águila, Remix (Der Adler) en su versión actual enorme y pienso que la imagen no funciona con estas dimensiones. En realidad pierde, se deshace la atención y el mensaje concentrado que trasmitía la “obra original”, con menos tamaño, se vuelve espectacular pero desprovisto de su carismático contenido. Sin embargo, veo otras como Tres tiras-Pintor con abrigo, Remix (Drei Streifein-Maler im mantel), El de los cabellos rizados, Remix (Lockinger) o Los grandes amigos, Remix (Die groben freuden) y su potencia expresiva se percibe avasalladora. Con Baselitz estamos dentro del torbellino expresivo, imposible escapar a una apoteosis sensible de las imágenes en la retina que fluye, curiosamente, a una percepción nítida de los conceptos.

No sé que pensar, pero me da la impresión que este Baselitz nacido en 1938 en Sachsen territorio de la que fuera la ex Republica Democrática Alemana y cuyo verdadero nombre es Hans-Georg Kern, se ríe de todo y todos dando un espectáculo sobre su obra y con sus obras al gran mercado del arte. Percibo un cinismo muy fino, una vuelta de tuerca al conceptualismo –sin ser un artista conceptual- en su " Baselitz Remix"; tal vez sea que, aprovechando la anunciada muerte de la pintura, él sea el “enterrador” que más caro la venda.



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Sobre este blog

Artes AudioVisuales y política cultural.

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Autor: Dennys Matos

Dennys Matos

Dennys Matos. (Guantánamo, 1966). Periodista, crítico de arte y curador.

Foto: © Lorena Peréz Rumpler

Contacto: dmatos66@gmail.com

 

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