Actualizado: 19/10/2017 11:37
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Río 2007

Rigondeaux noquea a Castro

Las 'desapariciones' de atletas en los Juegos Panamericanos ponen en peligro las aspiraciones de La Habana y enfurecen al convaleciente Comandante.

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Se dice que Oscar de la Hoya, Don King, Bob Arum o cualquier promotor del boxeo profesional en el mundo pudieran tener noticias más concretas del paradero actual de Guillermo Rigondeaux y Erislandy Lara.

Cualquiera de ellos podría desacreditar el término de "desaparecidos" que los directivos de la delegación cubana que participa en los XV Juegos Panamericanos, y la mayor parte de la prensa acreditada en Río, dio a la ausencia de los pugilistas el domingo último cuando debieron presentarse en los combates de la ronda de cuartos de final del torneo de boxeo.

Lo cierto es que el nuevo director técnico del equipo, Maximiliano Díaz, promovido después que Sarvelio Fuentes fuera destituido por supuestamente permitir las deserciones de Odlanier Solís, Yuriorkis Gamboa y Yan Bartelemí, ha dicho que ellos recibieron un permiso para hacer unas compras el día antes de la competición y nunca más volvieron.

La espantada de Rigondeaux

Aunque aún faltan las informaciones oficiales de la Organización Deportiva Panamericana (ODEPA), que se ha desentendido del asunto, pues ni siquiera ha recibido un pedido oficial del Comité Olímpico Cubano para iniciar las investigaciones obligadas, lo acontecido es entendido como un obvio caso de "deserción" y cierta prensa carioca comienza a especular apresuradamente sobre la posibilidad de que ambos pugilistas hayan abandonado el país en las últimas horas.

Recuérdese que tanto Rigondeaux como Lara eran considerados los principales exponentes de una escuadra cubana que, aun diezmada, llegó a Río de Janeiro con el propósito de adjudicarse seis medallas de oro como mínimo.

Según investigaciones de la Policía Federal de Río de Janeiro, reseñadas por el influyente diario Folha de São Paulo, los dos boxeadores cubanos salieron de la ciudad en un automóvil que los llevó hasta la frontera con Paraguay. En una operación al parecer muy bien planeada, partieron en vuelo charter hacia Alemania.

Otro del que aún no se sabe su paradero es Lázaro Lamelas, entrenador del equipo de gimnasia e integrante durante casi una década del principal equipo caribeño que alcanzó el oro por equipos en la edición de Santo Domingo 2003.

Según un artículo reciente del diario Folha de São Paulo, el entrenador podía estar recibiendo la ayuda de la Federación Brasileña de Gimnástica para intentar legalizar su estatus migratorio en Brasil.

Por otra parte, Rafael Da Costa Capote, el joven jugador de balonmano que salió de la Villa Panamericana rumbo a São Paulo y protagonizó el primer hecho de esta índole en la actual versión de los Juegos, aunque aún no ha recibido un contrato oficial de ningún equipo, en los próximos días deberá formalizar un acuerdo deportivo y de trabajo que no sólo legalizaría su actual situación migratoria, sino que garantizaría su permanencia en el gigante sudamericano.

Directivos del club paulista donde juega también el antiguo portero titular de la selección cubana, han declarado que una vez que los Juegos entren definitivamente en la historia, se podrá decidir con mayor claridad la suerte y perspectivas del cubano.

El que sí ha hablado desde las páginas de su periódico es Fidel Castro. En una típica pataleta, ha calificado de "traición" a los mismos deportistas que otrora eran "héroes de la patria", sólo porque estos han decidido romper vínculos con su país natal. Y, ¿quién es el responsable de que un atleta decida vivir en otro sitio, tener mejores condiciones laborales y salariales, y decidir los pormenores de su presente y futuro sin intrusiones políticas? Según Castro, Estados Unidos. Otra vez la retorcida lógica de La Habana se afinca en las consecuencias para que nadie piense demasiado en las causas.


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