Actualizado: 25/09/2020 0:20
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Kamala, Black Lives Matter, EEUU

Basta de tergiversaciones, Black Lives Matter no es comunista

Ninguna de esas manifestaciones en las que se vieron muchos letreros de Black Lives Matter fueron motivadas por Fidel Casto ni el comunismo

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Carlos Alberto Montaner escribió un excepcional artículo publicado en varios diarios nacionales y latinoamericanos, y supongo que salga en El Nuevo Herald el domingo. Cierto lo que observa y no lo había visto: Kamala Harris es “el nuevo relato” , “the new narrative” de Estados Unidos. Para mí es la imagen amable, grandiosa, única de este país. Su visión de ella y de Biden son buenas. Le tomó tiempo a Carlos Alberto ver el rostro, el espíritu maligno de Trump, pero lo vio, quizá, eso es lo que importa. Aunque no sé por quién irá a votar. Carlos Alberto, un querido amigo de muchos años es derechista, neoliberal y creo que le atrae mucho la plutocracia. Pero este no es el tema.

Quisiera comentar, un párrafo que escribe, que creo que necesita aclararse. Es el siguiente:

“Eso no quiere decir que en Estados Unidos no haya personas insensibles al dolor ajeno, pero jamás han sido grupos decisivos en la sociedad norteamericana. Vistosos y estridentes sí, como las dirigentes de ‘Black Lives Matters’, capaces de saludar con admiración a Fidel Castro, pero mucho menos que los ‘Panteras negras’ de los años sesenta. O como los émulos de Adolfo Hitler, empeñados en una visión racista o supremacista blanca, vinculados al KKK, o sus adversarios del ‘Antifa’ tan parecidos a sus enemigos a fuerza de oponérseles”.

Cuando en estampida pacífica y puntual salieron las manifestaciones de BLM, casi como la erupción de un volcán, primero aquí en toda la nación y después por casi toda Europa y otros países de Africa, integradas por negros, blancos, indígenas latinoamericanos —utilizo esta descripción por no decir “hispanos”, muchos de los cuales son blancos descendientes de españoles—, asiáticos, etc. en las que se leían letreros de “Black Lives Matter”, te aseguro que la inmensa mayoría de esos millones de seres humanos no tenía la más remota idea de que su ira contenida por tanta injusticia, de que su decisión de salir a caminar por las calles para expresar lo que habían sufrido por siglos (y no solo fue la esclavitud): discriminación en todos los campos de la vida, desprecio, crueldad, rechazo, burlas, y un larguísimo etcétera, tenía nada que ver con el comunismo, ni les pasó por la mente Fidel Castro.

BLM fue creado cuando murió en 2012 Treyvon Martin, de Miami. Pero fue con el asesinato de Eric Garner, un negro desarmado que estaba parado en una esquina, frente a una tienda en Nueva York, en 2014, que ocurrió cuando varios policías blancos lo tiraron al cemento de la acera, aunque Garner repitió que él no había hecho nada malo, que qué les pasaba a ellos (los policías), que lo empujaban, y uno de ellos de pronto le puso una “llave” conocida como “chuckhold”, en la que el policía agarra con su fuerte brazo el cuello de la víctima y cierra el brazo alrededor de las arterias carótidas debajo de la piel, de forma que el individuo no puede respirar, hasta que después de muchas veces decir en el suelo “I can’t breathe” (“No puedo respirar”), murió asfixiado.

Repito fue por ese acontecimiento que miles de personas salieron a las calles indignadas por lo que habían visto con sus propios ojos. Alguien que presenció el crimen grabó en su teléfono el asesinato, y todo el país pudo ver el abuso, el odio, el racismo desnudo, cuando ningún policía presente hizo nada para evitar aquel horror, y el policía lo estranguló con su brazo. Cuando el vídeo circuló en las cadenas de televisión y las redes sociales, de inmediato salieron las marchas con los letreros de BLM.

Y después sucedió lo que esta vez tiene grandes probabilidades de cambiar la historia de racismo en Estados Unidos, de hecho “hay un nuevo relato” ya en marcha que nadie podrá cambiar. Sucedió cuando asesinaron a George Floyd el 25 de mayo de 2020 en Mineápolis. Floyd murió por asfixia, provocada por el oficial Derek Chauvin, quien tras esposarlo y ponerlo boca abajo en el cemento de calle con la ayuda de los agentes Thomas Lane y J. Alexander Kueng; el oficial presionó al detenido contra el pavimento con su rodilla apoyada sobre el cuello de George Floyd, otro tipo de “llave” muy efectiva utilizada por la policía estadounidense para que la víctima no pueda casi respirar y supuestamente confiese algún crimen cometido. (En Estados Unidos todos los negros son culpables hasta que se demuestre lo contrario, son incontables los ejecutados en cárceles que han sido inocentes, así como los que han sufrido largos años de presidio y después se descubrió su inocencia).

Apretando su rodilla sobre el cuello de Floyd estuvo —incluso sonriendo, en lo que pareció un acto que le daba placer—, 8 minutos y 46 segundos. Floyd repetía la frase que había repetido desesperado Garner: “I can’t breathe” (en español, “No puedo respirar”). Mientras esto sucedía, el oficial Tou Thao, quien también se encontraba en la escena, se limitaba a observar y controlar a los presentes. Este suceso fue grabado con los teléfonos móviles de los presentes y difundido en diversas redes sociales. Los cuatro oficiales involucrados fueron despedidos al día siguiente. Hoy cumplen presidio.

Según algunos medios, Floyd fue arrestado por intentar hacer una compra con un supuesto billete falso de $20 en una tienda de comestibles. El asesinato sucedió a la vista de otros tres policías que lo ignoraron y por tanto contribuyeron al crimen. Por los más de ocho minutos que duró la estrangulación se demostró que estos policías creyeron que poseían todo el poder para hacer lo que quisieran, porque nadie los iba a condenar. Por parte de policías blancos casi nunca es castigada una muerte así a un negro, y yo diría que hasta el martirio de Floyd ha sido parte de un morboso placer entre el grupo de “agentes” que participa en uno de estos brutales actos que los divierten y agrandan ante sus propios ojos, porque demuestran su poder, y salían siempre absueltos.

Este histórico suceso fue el que motivó las miles de manifestaciones en muchas ciudades de Estados Unidos y en el resto del mundo. Fue conmovedor escuchar a Floyd cuando ya estaba muriendo, llamar a su abuela, repitiendo “I love you Grandma”, “Grandma, I love you”, parece que lo dijo cuando ya sabía que todo estaba perdido y que lo iban a estrangular. Los vídeos, tomados desde distintos ángulos por algunas personas presentes y por los mismos policías con las cámaras que llevan atadas a sus cinturones del uniforme son muy duras, muy difíciles de ver. Un acto totalmente inhumano, cruel. Es una tortura lenta, disfrutada por el torturador, pues se le puede observar en el rostro, un crimen al que permanecían indiferentes los otros policías. Así y todo, recomiendo ver por lo menos dos de los vídeos. Todos están en Youtube.

Cuando se difundieron como pólvora salieron a las calles las protestas nacionales. Ninguna de esas manifestaciones en las que se vieron muchos letreros de Black Lives Matter fueron motivadas por Fidel Casto ni el comunismo. Las vidas negras son importantes es un grito de dolor, un aullido escondido en el pecho de millones de negros que por siglos han sido víctimas de muchos tipos de crímenes que permanecieron impunes por siglos. Y ese grito se hizo global. Global e interracial, porque como muchos pudimos ver, esas manifestaciones estaban llenas de gente blanca, indígena latinoamericana, asiática.

Creo que lo que ha sucedido es que un grupo astuto de comunistas se apoderó del nombre del movimiento, hizo una página web, escribió un artículo alabando a Fidel Castro y escribieron un manifiesto, publicándolo todo en internet. Los verdaderos miembros, si es que se les pueden llamar así a los que expresan su dolor en esa frase de BLM, no son comunistas ni siguen las ideas de Fidel Castro, ni les importa en lo absoluto probablemente lo que ha ocurrido en la isla de Cuba. Son personas, la mayoría negras, que han decidido alzar la voz para acabar con la injusticia, la discriminación racial, los crímenes de los supremacistas blancos estadounidenses, y solo buscan, como el resto de la humanidad que se respete su dignidad humana, la práctica de su libertad y su derecho al voto —siempre intentado impedirlo por los republicanos—, en suma, tratar de ser felices, con un trabajo cuyo salario les dé para vivir, con seguro médico, y un hogar con una familia donde se pueda ser dichoso el tiempo que le toque por vivir en esta desgraciada tierra.

Para leer el artículo de Montaner, puede hacer clic o pinchar sobre el título: Kamala y el nuevo relato.


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