Chago: Sobre una propuesta de retorno, el exilio y sus patriotas
Armando Añel | 06/10/2008 15:23
Tags: Opinión
un artículo de Santiago Méndez Alpízar, Chago
La inercia puede llegar a sostener no el giro del universo, que es mucho más leve en realidad que la mente, sino el peso de una cabeza llena de ideas equivocadas.
Así, se puede uno asomar al valle de la vida y verse, como mínimo, trepado a un mogote y con náuseas. Una flor en casa inapropiada puede ser un objeto de exterminio.
Esta relatividad fuerza a creernos cosas. O a verlas sobredimensionadas. Un rasgo inequívoco del cubano, del cubaneo. La juerga y levedad del cubano que llegara a formal carácter, signo de reconocimiento, distinción para humanos con vocación nocturna y gran capacidad de aguante.
Hay sin embargo un detalle singular del cubano que lo emparenta con otros de diferentes latitudes, haciéndolo uno de los sapiens más adaptables y localizables en lugares muy remotos.
El cubano no viaja: sale en balsa o avión, camiones náuticos, autos de los años cincuenta adaptados para romper las olas y llevar a unos veinte pasajeros. Cualquier tipo de material, objeto o artilugio que flote sirve para ganarse la huída. El cubano “jinetea la pira”. Se la gana mediante Cartas o Cárcel.
El cubano se queda.
Y es ahí donde, según este humilde escritor de versos herrumbrosos -si lo fuere-, se enriquece la variopinta y ya de por sí folclórica exposición cubiche. Sí, pues si hay algo folclórico es el exilio nuestro de medio siglo.
Folclórico en cuanto tradicional y folclórico en su raíz política, que no deja de ser un aspecto fantasmal. El exilio lleva mucho de fantasma. Así sus órganos vitales, los que se supone vertebre y coaccione, son espacios fantasmas.
Revistas, fundaciones, asociaciones, periódicos… no sé cuántos tiene el exilio, todos fantasmas. ¿Cuántos partidos tiene el exilio? ¿Para qué sirven?
Bueno, puedo dejar aparte a algunos restaurantes de Miami y otros de Europa que sí funcionan.
Pero es en la organicidad y en sus intereses donde el exilio hace gala de una nula capacidad para lograr consenso. Es en el planteamiento de una estrategia para dejar de ser exilio. Los posicionamientos más ultra son los que han prevalecido. La política del dale al que te dio, sin poder dar en realidad, no solamente ha logrado el endurecimiento en las relaciones familiares y de toda índole, sino que ha atomizado todavía más la diáspora. Sin dejar de mencionar al que no le dieron, pero quiere dar, pues de tanto decírselo se creyó que le dieron.
Y es que el arte de la espera, del derrumbe, del “eso se cae algún día”, sigue siendo la única política visible. Cualquier intento de proximidad o de insistencia en, por lo menos, formalizar un factible encuentro entre selectos representantes del destierro y los que a día de hoy continúan disponiendo del poder en la Isla, es mirado con recelo en el mejor de los ejemplos.
Sobran casta y batallitas de cada cual. Ya lo decía la poeta: no sé qué nos hace pensar que somos tan especiales.
A esto le sumo la llegada masiva de exiliados por derecho propio. Puede que como yo, aunque sea posible igualmente que no llegue mi pedigrí a la altura de estos que se creyeron un cuento y luego nos lo venden a diario. Brillantes autoexiliados que a fuerza de repetir lo evidente se llenan la boca de palabras gordas. Las medallas del exilio se ganan con palabras gordas también. Con mucha lengua, socarronería y desmemoria se hace carrera de exiliado.
Se sabe la validez de la distancia y el valor de estos individuos. Se sabe que es muy complicado gritar desde “distantes riveras”. Se entiende a quiénes me refiero.
Por ello y cansado de casi todo, la verdad es que vi una gran valentía en la propuesta nada descabellada, menos rara, del Movimiento Retorno, en entrevista al fotógrafo Delio Regueral hace pocos días, en el blog de Armando Añel.
Agrego que la idea venía de lejos. Fue otro fotógrafo, Arles Iglesias, el que me la planteó en forma de pregunta para un Corto hace varios años: ¿Qué pasaría si regresamos miles de cubanos a la isla el mismo día? Esta pregunta reiterada a varios y escogidos entrevistados formaría la respuesta, la propuesta del Corto.
Una pregunta así es menos tendenciosa y temeraria que un bombardeo de alimentos a Cuba. Por ende, menos viable y capaz de aglomerar figuras, nombres de prestigio. La respuesta trae el agravante añadido de arriesgar el pellejo, el propio. En muchos casos volver a arriesgarlo.
Es la idea contraria de un exilio. ¿Cómo el exilio va a dejar de ser exilio por su propia voluntad?
¿Cerramos el timbiriche y nos arriesgamos a que nos soplen unos cuantos e indefinidos años en el talego? Aquí habría que preguntar, también, si no se tiene un poco de miedo a que se caiga el exilio, parecido a como lo hiciera un reconocido músico en Miami.
No son tiempos para ese tipo de patriota. No para el que propone un riesgo total, pacífico.
Menos para el que sabe que para llegar a fin de mes lo único que tiene que hacer es continuar dándole vueltas a la peonza, que es casi un trompo, pero más hembra.
Cortesía http://www.eforyatocha.com/
Publicado en: Cuba Inglesa | Actualizado 06/10/2008 15:36





57 Comentarios
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57 by El anticomunista (Usuario no autenticado) 12/10/2008 23:42
Vivi en un pais de pinga que solamente era de pinga , y vivo en un pais libre, sin pedir nada, o casi nada que no es lo mismo pero me es igual, amo la fracia....Siga ud la musica que todo lo otro no es mas que bla,bla,bla....
56 by De Verdad Que ... (Usuario no autenticado) 07/10/2008 16:01
La boberia no conoce limites, asi como la cobardia. A quien va dirijido el comentario? A ambos inclusive. Diez Huracanes no son suficientes, tiene que borrase La Isla del Mapa, una apocalipsis, solo para ella, porque no, siendo Cubana, Dios podria dedicarle una apocalipsis, solo para ella, que tanto se lo merece, por ser, justamente, cubana, si no existe nadie en este mundo que se merezca mas algo, que un cubano, o una cubana, especialmente, si este algo, lo tiene, pertenece a otro cubano, o cubana, que entonces el gusto es doble, porque quitarle algo a un cubano, o cubana, que todo se merece, es alcanzar el Nirvana, "Lo Maximo" en lenguaje callejero, cubano, claro, quien sino habria inventado maravilla igual, solo podia ser un cubano, o una cubana, enfin, que les aproveche, yo se las regalo "con papas" La Insula barataria, fajense, insultense, defiendan lo imaginario, lo indefendible, que para eso son cubanos, o cubanas, Que Don Quijote, ni un carajo! Don Quijote era un Comemieeeeeeeeeerda del cara'!, si ese tipo se hubiese encontrado con un cubano!, o cubana!, en vez de con un Molino de Viento, La Historia Seria Otra!, porque a quien, señores, a quien en este mundo, le queda la mas minima y remota duda, de que fue un cubano, o una cubana, quien invento los Molinos de Viento? Cada Cubano, o Cubana, tiene el Fidel que se merece!
55 by blanca (Usuario no autenticado) 07/10/2008 15:38
del pobre y patetico personaje que una vez fue mi queridiismo abel prieto no espero otro discurso (claro, tambien el mensaje puede ser apocrifo). de soledd cruz tampoco, oportunista sin pudor si las hay. anecdota de como se ha transfiguradao abel: la primera y ultima vez que fui a la habana habia engordado unas libras, al igual que su amo, se burlo de mi delante de todos (estaba algo ido de tragos, como de costumbre). por cortesia, no por miedo, yo soy libre no le dije que se mirara las arrugas. hoy he perdido esas libras, the healthy way...el tambien ha perdido las arrugas, the escalpelo way. patetico. aquella noche me dio muca lastima, como la castrastrofe lo habia deformado, porque yo recordaba al luminoso jovenzuelo que entro en la escuela de letras en 1968.
54 by Jorge Salcedo (Usuario no autenticado) 07/10/2008 6:36
¿Defendiendo a Cuba del acoso de la prensa internacional? ¿Y quién defiende a los cubanos del acoso de la prensa nacional? Cincuenta años de Soledad, madame, de verdadera soledad. Cincuenta años de repeticiones, variaciones, ampliaciones y ovaciones de la misma voz, la misma música, la misma mediocridad agresiva de los tonton macoutes del socialismo caribeño. ¿De veras cree usted que la bondad, la justicia, la dignidad, la integridad coinciden poco más o menos con sus prejuicios y opiniones y que todo lo demás es abyección y vileza? No, ni siquiera es soberbia. Oportunismo, deslealtad, falta de imaginación para ver a los otros y para verse a sí mismos.
53 by ABEL PRIETO (Usuario no autenticado) 07/10/2008 5:56
El verdadero Abel Prieto, que soy yo, no pasará de nuevo hasta mañana por la mañana. Los que pasen por aquí hasta entonces, sépase, no son otra cosa que entusiastas y seguidores de la Revolución (con mayúsculas), a quienes agradecemos su esfuerzo y su solidaridad en la difusión de nuestro mensaje. Cómo se ve que los tiempos han cambiado. Como decía, la campaña de propaganda anticubana funcionó, además, como un mecanismo de relojería: se dedicó a repetir un mensaje central (Cuba asociada a la violación de los "derechos humanos", a la represión de "opositores pacíficos", a la aborrecible pena de muerte; Cuba, sola, aislada, abandonada por sus amigos de siempre, por la gente de izquierda, etcétera) y, a partir de ahí, todo lo que reforzara ese mensaje central era magnificado y difundido hasta el delirio; por el contrario, todo lo que significara alguna discordancia con respecto al mismo, era disminuido, atenuado o simplemente silenciado. Si un intelectual con una tradición de izquierda hacía algún tipo de comentario crítico contra Cuba, sus palabras le daban la vuelta al planeta en titulares y encontraban espacio incluso en la prensa más reaccionaria, allí donde jamás lo habían tenido en cuenta. En caso contrario, si se alzaba una voz a favor de Cuba, no encontraba eco en los medios. Figuras como Rigoberta Menchú, Mario Benedetti, Oscar Niemeyer, Augusto Roa Bastos y Ernesto Cardenal, entre otras, se pronunciaron en el momento más álgido de la campaña a favor de Cuba, y sus declaraciones fueron desvergonzadamente censuradas o, en el mejor de los casos, reflejadas de modo muy parcial y pálido. Sólo en periódicos como La Jornada y en algunos medios digitales alternativos como Rebelión hubo sitio para opiniones discrepantes. Susan Sontag alcanzó la cumbre de su popularidad cuando emplazó a García Márquez para que hablara acerca de Cuba, para que se definiera. Jamás se le había dado cabida en los medios a ataques tan groseros como los que se hicieron contra el gran novelista colombiano ante su declaración de principios, que fue, por otra parte, tan útil para develar la esencia manipuladora de la campaña. Insultos, censura, silencio, ese era el precio inmediato de quienes apoyaban a nuestro pequeño país asediado por el Imperio; aplausos y luces, muchas luces y hasta algún premio demasiado oportuno, para quienes se unían a la campaña. La forma sesgada, tímida, en que la prensa reflejó (cuando lo hizo) el impactante "Llamamiento a la conciencia del mundo", promovido por un grupo de prestigiosos intelectuales mexicanos, que fue respaldado por cuatro Premios Nobel y por nombres imprescindibles de la intelectualidad latinoamericana y mundial y recibió en unos pocos días la adhesión de decenas y luego de cientos de firmas conocidas (que hoy suman más de cuatro mil), es un ejemplo de la desfachatez de los medios de difusión en su falta de apego a la verdad y su desconocimiento de toda forma de pluralidad. Claro, este documento constituye un mentís inequívoco a una de las tesis del mensaje central de la campaña: el presunto aislamiento de Cuba. Esta maquinaria propagandística no sólo ocultó y manipuló nuestros argumentos; no sólo tergiversó los hechos: también dijo y repitió sin pudor mentiras flagrantes, como que Cuba había usado la pena capital contra "disidentes" o contra ciudadanos "que querían huir del país", sin dar cabida a ningún desmentido en nombre de la verdad, que es, evidentemente, algo que cada día importa menos.
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