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Viva el deporte

Si Cuba gana el Clásico Mundial, la prensa celebrará la superioridad del deporte revolucionario sobre el rentado... y la del picadillo de soya sobre el filet mignon.

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Pero ahora la participación cubana va en serio. Ya la Serie Nacional se interrumpió el 12 de febrero para permitirles a los seleccionados prepararse especialmente para el evento. Estarán presentes los mejores jugadores y hasta 20 entrenadores, muchos de ellos estrellas del pasado, como Germán Mesa, Víctor Mesa, Rey Vicente Anglada, Lourdes Gourriel, Antonio Pacheco, Lázaro Vargas y Pedro Medina.

Sólo faltaría convocar a los espíritus de José Antonio Huelga, Changa Mederos, José de la Caridad Méndez y de algún behíque taíno para que les echen una mano. Porque no se trata de un evento cualquiera, sino de una cita con la historia. Una victoria del equipo cubano dejaría al imperialismo norteamericano tan mal parado, que su derrota final sería cuestión de semanas.

Al cabo de ese tiempo, a las costas cubanas comenzarían a arribar balsas trayendo a bordo a Alex Rodríguez, Barry Bonds y el resto de las estrellas de Grandes Ligas, asqueados del espíritu mercantil del deporte rentado y dispuestos a jugar en la Serie Nacional a cambio de un diploma, una semana en un centro turístico con un acompañante y la posibilidad de comprar algunas boberías en el próximo torneo en el extranjero.

Marcapasos en el INDER

A la preparación, el espíritu combativo que lo caracteriza y la supervisión personal del Comandante, el equipo cubano piensa añadirle el factor sorpresa. En una época del año en que los jugadores de Grandes Ligas apenas están estirando los músculos, el equipo cubano va a intentar avasallarlos en virtud de un mejor estado físico. Como diría Napoleón, "el mejor momento para vencer al enemigo es cuando está dormido y el segundo mejor momento es cuando el enemigo está acabado de levantar". Pero, para eso, no se puede escatimar ningún esfuerzo.

Podremos imaginarnos los entrenamientos febriles y poco ortodoxos del equipo cubano, con sólo recordar cómo se preparaba Rocky para las peleas (aunque con algunas variaciones: a falta de gallinas, los peloteros perseguirán "camellos" y en el papel del viejito entrenador, atento a todos los detalles, estará el Comandante).

En las próximas semanas no existirá una trabajo más tensionante en la Isla que el de funcionario del INDER. Cabe pensar que para la fecha en que comience el torneo, los máximos funcionarios del INDER que no hayan muerto de un infarto tendrán instalado un marcapasos. Este entusiasmo repentino por el Clásico Mundial de Béisbol hace a algunos preguntarse por qué Cuba nunca ha aceptado una invitación a participar en la Serie del Caribe. ¿Será para evitarle una aplastante derrota a los hermanos pueblos caribeños o por no verse en el trance de perder ante un equipo que se llame, por ejemplo, los Tomateros de Culiacán?

Y si nada de esto funciona, todavía quedará un recurso que nunca le ha fallado al Comandante: el Granma. Si el Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, ha conseguido evitar hasta el momento dar la noticia de la llegada del hombre a la Luna, o logró convertir a Celia Cruz en una especie de Mas Canosa con ciertas aptitudes musicales, ¿qué no podrá hacer con la presunta derrota del equipo cubano en tierras enemigas?