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Allende y la KGB

Según un desertor de la inteligencia soviética, la URSS financió el ascenso al poder del ex presidente chileno.

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Rublos y dudas

Tanto la CIA como la KGB dieron dinero para las elecciones chilenas de 1970. El entonces presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, no quería que le ocurriera lo que siempre reprochaba a sus opositores políticos: permitir que un país de Latinoamérica marchara hacia el comunismo. Si los demócratas habían sido incapaces de impedir el triunfo de Fidel Castro, a él no le ocurriría lo mismo.

La CIA gastó 425.000 dólares en el intento de derrotar a Allende (todas las cifras de dinero corresponden al valor de la moneda en la época). Desde los años sesenta, la URSS venía entregando —a través de la KGB— subsidios anuales a los partidos comunistas de todo el mundo. El Partido Comunista de Chile (PCC) era el que históricamente recibía más fondos entre los latinoamericanos. La cuota para el año 1970 era de 400.000 dólares.

Sin embargo, a sugerencia de la KGB, el Buró Político del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) añadió una entrega adicional, con el objetivo de asistir a los comunistas chilenos en los gastos de campaña. También destinó 50.000 dólares para ser entregados personalmente a Allende. Por su parte, el PCC entregó 100.000 a Allende de sus propios fondos. La KGB también dio 18.000 dólares a un senador de izquierda, a fin de que no se postulara para candidato presidencial y permaneciera dentro de la coalición de la Unidad Popular.

Luego que el Congreso chileno le otorgó el triunfo a Allende —que había recibido sólo el 36,3 por ciento de los votos, pero más que sus dos opositores de derecha—, Moscú mantuvo un contacto regular con él, a través de Kuznetsov y no del embajador soviético. En mayo de 1971, y por medio de Kuznetsov, los analistas de la KGB solicitaron la opinión de Allende en una amplia gama de aspectos —desde la situación política del país hasta las perspectivas para el desarrollo de nexos económicos, políticos y militares entre Chile y la URSS, Cuba, otros países socialistas y China—.

En octubre de 1971, el Politburó ordenó que al nuevo presidente chileno se le entregaran 30.000 dólares, "con el objetivo de solidificar la relación de confianza". Kuznetsov también trasmitió una solicitud hecha por el LIDER (el nombre de código asignado a Allende por la KGB desde años atrás): el deseo de adquirir "uno o dos iconos" para su colección privada.

La KGB decidió regalarle dos (el Centro de Mando de la organización de espionaje, que siempre se distinguió por su contabilidad, los evaluó en 150 rublos). El 7 de diciembre del mismo año, en un memorando de la KGB al Buró Político —firmado por su director, Yuri Andropov— se propuso la entrega a Allende de otros 60.000 dólares, para pagos de soborno a líderes políticos, comandantes de las fuerzas armadas y parlamentarios. La propuesta fue aprobada.

Expectativas en mínimos

Las expectativas de la KGB sobre las posibilidades de construir una sociedad socialista en Chile se redujeron considerablemente el siguiente año. El acercamiento entre China y Estados Unidos, a partir del viaje secreto a Pekín del entonces secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger. La visita de Nixon a Moscú en 1972 y la promesa de que Brezhnev viajaría a Washington el próximo año contribuyeron a un relajamiento de tensiones entre las dos superpotencias, que llevó a los soviéticos a actuar con mayor cautela en Chile.

Pero fue el deterioro de la situación chilena —y los fracasos anteriores de los gobiernos de tendencia izquierdista en Perú y Bolivia— lo que determinó el inicio de una apreciación más realista y una billetera menos generosa por parte de Moscú. Pero ese momento aún no había llegado para la KGB.

En diciembre del mismo año, el presidente chileno regresó de una visita a la capital soviética con mucho menos de lo esperado. Pese a que el Kremlin no estaba dispuesto a brindarle un apoyo amplio al mandatario, la KGB logró la aprobación de fondos adicionales, con vistas a las elecciones parlamentarias a celebrarse en la nación sudamericana en marzo de 1973.

El 25 de diciembre de 1972, Andropov envió un nuevo memorando en que solicitaba el financiamiento de una serie de acciones que ayudaran a consolidar las fuerzas de apoyo al gobierno chileno y "exponer la interferencia de los imperialistas en los asuntos internos de Chile". Con este objetivo solicitaba 100.000 dólares. "Parte de este dinero será entregado a Allende para labores con sus propios contactos en los círculos políticos y militares".

El 7 de febrero de 1973 el Politburó aprobó los fondos, provenientes de la reserva del Consejo de Ministros, para que la KGB pudiera llevar a cabo "medidas especiales" en Chile. También se aprobó una "recompensa monetaria" adicional de 400 dólares al mandatario chileno, por una "valiosa información", no especificada, que éste había brindado.

Otro informe del mismo mes de febrero, también firmado por Andropov, enfatizaba la influencia que la KBG ejercía sobre Allende, al tiempo que precisaba la necesidad de más asistencia material para el presidente chileno, a fin de que este llevara a cabo diversas labores con sus contactos en los círculos militares y políticos, por lo que se solicitaba una suma adicional de hasta 50.000 dólares —provenientes de los fondos destinados a la KGB que habían sido otorgados por una resolución del Comité Central del PCUS del 13 de febrero de 1973—. Esta petición también fue aprobada.

Luego de las elecciones congresionales de marzo, en que la Unidad Popular obtuvo el 44 por ciento de la votación frente al 56 por ciento de la oposición, Andropov solicitó fondos adicionales para que Allende pudiera obtener información de inteligencia en los países sudamericanos destinada a la KGB. El propio Brezhnev aprobó el pedido.