Actualizado: 12/11/2019 10:35
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Intelectuales, Disidencia, Anticastrismo

Montenegro y el Congreso de Intelectuales Disidentes

Los intelectuales y la lucha contra el castrismo por diversos medios

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El narrador y periodista Carlos Antonio Montenegro Rodríguez (Pobra do Caramiñal, Galicia, 27 de febrero de 1900 – Miami, 5 de abril de 1981), de padre español y madre cubana, autor de la novela magistral Hombres sin mujer (1938) y otras narraciones, marchó al exilio en México al triunfar la revolución de Castro y hacia 1963 se avecindó en Miami. Aquí fechó el 4 de junio de 1979, para el Dr. Antonio Rafael de la Cova, una carta sobre el Primer Congreso de Intelectuales Cubanos Disidentes (París, 1979), la cual está disponible en la página digital que el portal Latinamericanstudies.org dedica al finado escritor.

Lucidez octogenaria

Al filo de los 80 años (Foto: Miami, 1979), Montenegro escribía la novela “El mundo inefable,” que dejó inconclusa, pero varios pasajes que leyó en la peña de los esposos Pérez Crespo (Librería SIBI) fueron muy elogiados. Y en la precitada carta dejó claro: “A mí solo me ha quedado lo que siempre tuve: un inclinado amor por la libertad, lo justo y la disidencia.”

A este último respecto contó que Uva Clavijo “me llamó por teléfono y me contó lo de París, disfrazándomelo como una inocente actividad puramente artística aunque para justificarla se le darían ciertos visos políticos, siempre anticastristas. Me dijo que yo era de los seleccionados para ir a París y que mis gastos serían cubiertos. Me decía que tal paseíto estaba organizado por ella con la ayuda ‘del gran Montaner,’ y me pedía mi firma. Accedí a lo último, pero me negué al viaje. ‘Solo —le dije— lo haría en carácter de observador y pagándome yo los gastos, para conservar mi total independencia para dar mi opinión sobre lo que viera allí.’ Era mi manera de negarme aunque solo tuviera, en ese momento, sospechas...”

Montenegro agregó: “En lo de País no tuve fallo.” El 12 de abril de 1979, la nota del Herald “Intelectuales cubanos dicen no pronunciarse por la propaganda” citaría a Miguel Sales: “Precisamente acusamos a Castro de obligar a los escritores a ser instrumento del Estado. Sería inaceptable que nosotros hiciéramos lo mismo.” Y a continuación: “La poetisa Uva Clavijo estuvo de acuerdo con esa posición y dijo que todo artista o escritos tiene derecho a decidir si toca o no temas políticos.”

Según Montenegro, en el congreso se formó un escándalo, las cinco ponencias a discusión fueron rechazadas y la declaración final sería “humildemente titulada ‘Noticia de París’ sin firma alguna.”

Tesitura histórica

Al regreso de París, Clavijo llamó a Montenegro, quien respondió indignado. Ella repuso que el corresponsal del Herald, Theodore Langer, había interpretado como quiso lo que se le dijo. Montenegro replicó: “Lo dicho por el enviado del Herald está dicho entrecomillado. Solo creeré que ha sido mal interpretado si Sales y tú lo desmienten públicamente.”

Luego recibiría un manifiesto en francés, atribuido a los disidentes contra el comunismo, pero Montenegro contestó: “No solo no lo firmo, sino que firmaré contra ustedes cualquier declaración.”

Montenegro abundó en que “aquí nuestros periodiquitos la han atacado [a Clavijo] ferozmente, pero sin buenos argumentos. Estarían esta gente fracasada, pero lo grave es que detrás de ellos está la política de Carter (…) No me extrañaría que el próximo viaje de este grupo sería a La Habana.”

Clavijo viajaría ocho veces a La Habana entre enero de 1999 y febrero de 2005. Como subdirectora adjunta del Instituto de Investigaciones Cubanas (CRI) de la Universidad Internacional de la Florida (FIU), se encargó del curso “Humanidades en Cuba” con ánimo de ofrecer a los estudiantes “las mejores oportunidades para que estén expuestos a todos los aspectos de la nación cubana.”

Coda

Montenegro estaba plantado en el anticastrismo beligerante y guardaba muchas reservas. “Por ejemplo, no acabo de ver claro la posición de Tony Cuesta [indultado el 21 de octubre de 1978], un hombre que quedó ciego y manco peleando contra Castro (…) En el periódico Diario las Américas Rasgo (sic) o Rasco [José Ignacio Rasco, fallecido el 19 de octubre de 2005] ya se declara francamente por el diálogo con Castro.”

Así Montenegro replanteó a los intelectuales disidentes —y de paso a los disidentes intelectuales— el problema de qué hacer para, perdida ya la guerra a sangre y fuego contra el castrismo, continuarla racionalmente por otros medios. Y han pasado más de tres décadas desde aquel congreso que Montenegro repudió, sin que se vea ninguna luz espiritual o ideológica al final del túnel.


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