Actualizado: 18/10/2017 20:02
cubaencuentro.com cuba encuentro
| Opinión

Oposición, Disidencia, Exilio

Necrología y oposición pacífica

El apoyo a una causa política no se busca donde ya se tiene incondicionalmente, sino donde hay que conseguirlo para hacerla avanzar

Comentarios Enviar Imprimir

For God´s sake, see if you can find some headless bodies
LBJ, 1965

Para justificar por qué invadía República Dominicana, Lyndon B. Johnson sabía que no bastaba el pretexto de rescatar o proteger a los ciudadanos americanos ni agitar el trapo de la amenaza roja. Se precisaba algo horroroso y entonces echó a circular los reportes sobre gente decapitada. Como esta noticia en seco tampoco causó impacto, Johnson llamó a su embajador en Santo Domingo, “Tap” Bennett, para ver si, por amor de Dios, podía encontrar algunos cadáveres sin cabeza.

Algo así tendría que ocurrir en Cuba para que la disidencia pueda convencer a la opinión pública mundial de que la represión política es razón suficiente para apretar las clavijas al régimen castrista en vez de irlas aflojando. Sin embargo, las marchas que dan pábulo a los domingos de represión van ya por 17 sin lograr ni por asomo su objetivo pregonado: “Si #TodosMarchamos los domingos, el miedo y la dictadura se acaban”.

Fuera de lugar

Y tal como había previsto el filósofo Emilio Ichikawa, Antonio Rodiles sanó, recuperó su pasaporte y salió de gira, esta vez con Berta Soler y Antúnez, para pedir apoyo a la campaña Todos Marchamos en el lugar menos indicado: Miami, donde cualquier cosa en contra del castrismo se apoya incondicionalmente, aunque no se pueda dar otro apoyo que subsidiar a disidentes y armar circos mediáticos. El apoyo a una causa política no se busca donde ya se tiene incondicionalmente, sino donde hay que conseguirlo para hacerla avanzar. Ese lugar no es otro que la propia Cuba.

La nueva visita a EEUU de aquellas víctimas de la represión política no surtirá efecto ni en las marchas opositoras ni en la rutina represiva del gobierno. Tras la excarcelación masiva en virtud del pacto Obama-Castro, la liberación de los presos políticos dejó de ser interés generalizable, esto es: con posibilidad de ganar partidarios más allá de los incondicionales de siempre.

Otra cosa sería que las marchas abogaran por la ratificación de los pactos internacionales de derechos humanos, a los cuales el gobierno da largas después de haberlos firmado, pero Rodiles abandonó este propósito, que podría discutirse con seriedad en todo foro internacional y serviría para ganar partidarios mucho mejor que dando vueltas en torno a confusas listas de presos hasta con casos políticamente insostenibles.

Su desconexión con la realidad es tal que declaró al Jeral no saber aún si el Secretario de Estado Kerry “va a recibir a la oposición”. Por supuesto que no. Kerry no recibió al exilio el 20 de julio en el Departamento de Estado y el 14 de agosto consumará simbólicamente en La Habana una negociación entre gobiernos, donde no caben opositores sin fuerza política ni siquiera en sus respectivos barrios.

Y Miami ni se conmueve por la denuncia que Rodiles y los demás hicieron al aterrizar: “Ha aumentado la represión, sobre todo la violencia”. Amén de que los partes semanales de Soler y Ailer González, así como mensuales del decano de los contadores, Elizardo Sánchez, jamás animarán a militar por la causa de los presos políticos, la rotura del tabique nasal y demás secuelas de la brutalidad policial en Cuba no interesan más allá del sector exiliar de siempre y son pecatta minuta en Miami, donde la policía no sólo golpea más duro, sino que en lo que va de año mató:

  • Al esquizofrénico Lavall Hall, de apenas 5'4" de estatura, por salir de su casa en ropa interior y armado… con un palo de escoba plástica.
  • Al indigente Fritz Severe, usuario habitual de Gibson Park, de cinco balazos por blandir un tubo metálico sin oportunidad de golpear a nadie.
  • Al enfermo mental Máximo Rabasa, por reiteradas descargas de taser cuando andaba semidesnudo con una navaja sin nadie cerca.

Ni qué decir del contexto nacional. Los estadounidenses están bien acostumbrados a que su policía mate a personas desarmadas. Según la investigación del diario The Guardian, estas sumaban 139 de las 665 muertos a manos del orden público registrados al cierre de julio de 2015. Ese mes fue el más letal, con 118 muertos, entre ellos 20 desarmados. Así, las 674 detenciones políticas en Cuba el mismo mes, sin muertos ni heridos graves, pasan inadvertidas fuera de los círculos mediáticos de siempre.

Letanía estadística

Desde luego que los muertos a manos de la policía estadounidense no luchaban por la democracia y los detenidos en Cuba sí. Pero precisamente si luchan por la democracia tienen que buscar el apoyo del pueblo cubano antes que del exterior, porque la clave democrática radica en que la mayoría desorganizada, políticamente indiferente o inerte, es el árbitro de la contienda entre las minorías organizadas y políticamente activas del gobierno y de la oposición. El penúltimo embullo disidente no marca ese compás.

Soler larga cada semana un informe sobre la represión, que siempre narra la misma historia de damas (hasta 30) y activistas (hasta 25) arrestados antes de arrancar la marcha dominguera, a la cual asisten como máximo unas 170 damas y 40 activistas, de los cuales son detenidos más o menos 50 y 35, respectivamente.

Aquellas van a dar en guagua a “un centro de detención y tortura en Tarará”, mientras estos paran en el vivac. A la postre todos son liberados sin cargos, pero si Soler o su esposo, el ex preso político Ángel Moya, no saben dónde está detenido alguien, reportan “desaparecido”, como si este y aquel jueguito lingüístico con Tarará corrigieran la miopía política de exponerse a la represión por una causa que no convoca ni a 250 personas.

Las marchas ni siquiera tienen arrastre en Internet. A la semana de principiar, el informe semanal de Soler tuvo 303 visitas y enseguida bajaron a 244. En lo adelante no pasaron de 200 y el 26 de julio sumaron 56. En Facebook, Todos Marchamos acumula 240 pages likes y en Twitter Ailer González tiene menos de 3,000 seguidores.

Coda

Todas estas cifras pueden inflarse o desinflarse a gusto sin que influyan para nada en un hacer que viene reciclándose con la misma gente de siempre, buscando apoyo en los mismos lugares de siempre y corriendo la misma suerte de siempre: armar bulla sin llegar a nada ni ganar prosélitos, porque no refleja intereses generalizables del pueblo y, por tanto, son cualquier cosa menos acción política cuerda.

Si la premisa del opositor dentro del Estado totalitario es ser víctima de la represión política, pero no aparecen cadáveres sin cabeza, entonces hay que arrostrar esa represión con y por algo sensato que llegue a los demás dentro de Cuba, en vez de que salgan a pasear fuera cadáveres políticos sin enterrar.


Los comentarios son responsabilidad de quienes los envían. Con el fin de garantizar la calidad de los debates, Cubaencuentro se reserva el derecho a rechazar o eliminar la publicación de comentarios:

  • Que contengan llamados a la violencia.
  • Difamatorios, irrespetuosos, insultantes u obscenos.
  • Referentes a la vida privada de las personas.
  • Discriminatorios hacia cualquier creencia religiosa, raza u orientación sexual.
  • Excesivamente largos.
  • Ajenos al tema de discusión.
  • Que impliquen un intento de suplantación de identidad.
  • Que contengan material escrito por terceros sin el consentimiento de éstos.
  • Que contengan publicidad.

Cubaencuentro no puede mantener correspondencia sobre comentarios rechazados o eliminados debido a lo limitado de su personal.

Los comentarios de usuarios que validen su cuenta de Disqus o que usen una cuenta de Facebook, Twitter o Google para autenticarse, no serán pre-moderados.

Aquí (https://help.disqus.com/customer/portal/articles/960202-verifying-your-disqus-account) puede ver instrucciones para validar su cuenta de Disqus y aquí (https://disqus.com/forgot/) puede recuperar su cuenta de un registro anterior.

El opositor cubano Antonio Rodíles. (Foto: José A. Iglesias/El Nuevo Herald.)Foto

El opositor cubano Antonio Rodíles. (Foto: José A. Iglesias/El Nuevo Herald.)