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Estreno y presentación

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Presentación de Zona Desconocida, de Denis Fortún

Ediciones Itinerantes Paradiso, a cargo del crítico y ensayista Ignacio T. Granados, acaba de publicar Zona desconocida, un libro del poeta Denis Fortún. El lanzamiento del poemario, que recomiendo enérgicamente, tendrá lugar este viernes 25 de julio, a las ocho de la noche, en el Delio Photo Studio (2399 Coral Way, teléfono 305 856 5632). Zona desconocida será presentada por Armando de Armas.

En Zona desconocida Fortún hace con la décima -un género ninguneado por la intelectualidad cubana más críptica- literalmente lo que le da la gana. Atraviesa las imágenes sin que el corsé métrico que se echó encima lo predisponga, y hasta se da el lujo de metaforizar el mar a través de una cronología en la que la palabra sale ganando:

Pintura que en galerías

de algas tendrá que exhibirse;

requisitos: prohibirse

críticas, pedanterías.

El pez me abraza; porfías

dando al silencio colores;

criatura, mil sabores

le entregan a tu paciencia

otra mar, que en tu presencia

se inclina y te brinda honores.

Jorge Salcedo estrena blog

Es preciso saludar el estreno de http://salcedodiario.blogspot.com/, un espacio que promete mantener la blogosfera cubana en permanente ebullición. Salcedo, que se deja ver esporádicamente por Cuba Inglesa, nos regaló hace poco una décima que da la medida de lo bien que podemos pasarla en su blog.

Fidel Castro responde a míster Parmly, jefe de la SINA, aceptando su oferta de conectar Cuba a Internet a través del cable submarino Miami-Cancún:

Quiero en este matutino

informarles que he aceptado

la oferta de ser clavado

por un cable submarino.

Rapidísimo y genuino,

de Maisí hasta Caimanera,

en Cuba podrá cualquiera

conectarse en banda ancha.

No quiero que haya revancha.

Adiós, Raúl. Cambio y fuera.



Una entrevista con Hubert Matos

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El comandante Hubert Matos cumplió noventa años apenas el mes pasado, veinte de los cuales transcurrieron en las prisiones castristas (fue liberado, luego de cumplir íntegramente su condena, en 1979). Su encarcelamiento ha sido, desde que tengo uso de razón, un símbolo de la esencia miserable del castrismo, de lo inhumano que puede llegar a ser el castrismo. Matos fue uno de esos hombres que luchó por los supuestos ideales de la “primera revolución”, hasta que, tras perseguir inútilmente la utopía de un fidelismo “con todos y para el bien de todos”, dio con sus huesos en la cárcel. Uno de los que nunca descubrió que la revolución era cosa de gángsteres.

Un fragmento de su carta de renuncia, que enviara a Fidel Castro en 1959, resulta particularmente revelador:

“Si se quiere que la revolución triunfe, dígase a dónde vamos y cómo vamos, óiganse menos los chismes y las intrigas, y no se tache de reaccionario ni de conjurado al que con criterio honrado plantee estas cosas. Por otro lado, recurrir a la insinuación para dejar en entredicho a figuras limpias y desinteresadas que no aparecieron en escena el primero de enero, sino que estuvieron presentes en la hora del sacrificio y están responsabilizados en esta obra por puro idealismo, es además una deslealtad, una injusticia, y es bueno recordar que los grandes hombres comienzan a declinar cuando dejan de ser justos”.

Castro, que nunca fue grande ni justo, lo metió en la cárcel nada más leer aquello.

Una vez más, Cuba Inglesa agradece la gentileza del periodista de TV Martí Alfredo Jacomino, quien nos cedió la siguiente entrevista. Seguramente, los lectores la disfrutarán con el ardor de su primera entrega:

Una entrevista con Hubert Matos

¿Le hubiese gustado vivir otra vida, sin veinte años de prisión, sin grados de comandante, sin llamarse Hubert Matos?

Es posible que sí, pero el hombre es el hombre y sus circunstancias. Me tocó vivir ésta, y he tratado de hacerlo de acuerdo a mis convicciones, formadas en la niñez y en la juventud.

¿Qué encuentra cuando se mira al espejo?

A un hombre que quiso ser maestro toda su vida. A alguien que ha tenido un montón de experiencias muy complejas, pero que ha tratado de ser siempre fiel a sus principios.

Nombre algunos buenos amigos.

Tengo muchísimos buenos. En mi juventud había uno en mi pueblo, Raúl Milán, hace casi sesenta años que no sé de él, pero lo recuerdo como uno de mis buenos amigos. Y después sería injusto si me pongo a señalar porque tengo muchos amigos de la mejor calidad.

Y algunos enemigos.

Los dos hermanos Castro están indudablemente entre los enemigos que más se han ensañado conmigo. A esta altura veo que van en decaída y me río de ellos, pero no me río de la obra que dejan.

De sus ex colegas de armas que aún están en Cuba, ¿quién considera que tiene mejores condiciones humanas?

No lo puedo decir porque estaría comprometiendo a una gente en la que tengo esperanzas todavía.

¿Su mayor error?

Quizás fue no tener la visión de lo que venía después, es decir, no saber descubrir toda la entraña perversa que había en Fidel Castro. Pero para eso hubiera necesitado ser algo más que una persona humana.

¿Su mayor acierto?

Haber escogido la profesión de maestro, porque creo que nací para maestro. Los años más felices de mi vida los emplee en la educación, tanto enseñando a niños en la escuela rural como formando maestros en la escuela normal de Manzanillo.

¿Guarda muchos secretos?

No creo que guarde muchos secretos. No creo.

¿Cuál es la mayor lección que ha aprendido de la vida?

Que por muy cruel y muy recia que sea la adversidad uno tiene que crecerse interiormente y abrazarse a los principios, y resistir. Hay que ser leal a esas cosas.

Si pudiera volver atrás cincuenta años, ¿qué cosas cambiaría?

No creo que cambiaría muchas cosas. He tratado de vivir de acuerdo a mis convicciones y las cosas tristes y difíciles que he tenido que encarar las he tenido que encarar por no desteñirme.

A cualquier cubano le hubiese gustado ser presidente, ¿a usted también?

Yo lo que he querido ser toda mi vida es maestro. Desde joven soñé que en la vejez tendría un colegio con todos los niveles de la enseñanza.

El peor defecto de los cubanos es…

Quizás tener demasiado personalismo, el creer que uno es un fenómeno y el no ser objetivo para medir las consecuencias de los pasos que se dan.

Cuando se es joven se puede hasta matar por un ideal. ¿Hasta qué edad eso ocurre?

Más que matar por un ideal, creo en matar por razones muy recias, muy fuertes. Los cubanos aprendimos con los ejemplos que nos dieron Agramonte, Céspedes, Martí y Maceo. Aprendimos que la violencia es justa cuando es necesaria, cuando no hay otra vía. Y pienso que si la razón para matar es defender la libertad, la honra personal, en fin, defender la condición de la persona humana, de seguir siendo honesta, eso justifica cualquier tipo de violencia.

Si le dijeran que puede viajar a Cuba por 24 horas, ¿qué lugares le gustaría visitar?

Yo no viajaría a Cuba nada más que para ayudar a mi pueblo a salir de sus cadenas. Pero me doy cuenta que en las circunstancias actuales es inútil, y que a estas alturas probablemente la violencia no sea la mejor forma para salir del problema cubano.

¿Qué es lo más difícil de estar veinte años preso?

Hay muchas cosas difíciles pero, en mi experiencia, lo más difícil fue encarar a diario las ofensas y los golpes. Por eso tuve que apelar en tres oportunidades a la huelga de hambre. Fue decir: o me respetan o me echan a la sepultura.

¿Cómo le gustaría que lo recordasen?

Por encima de todo como una persona que ha tratado de cumplir con su deber.

Si le mencionan la palabra “revolución”, ¿qué le viene a la mente?

Que fue una cosa muy hermosa que los señores Castro prostituyeron.

Dos cartas públicas se escribieron sobre su libro Cómo llegó la noche. Una del doctor Emilio Cosío y otra del capitán Roberto Cruz Zamora. ¿Quién de ustedes se acerca más a la verdad histórica?

¿Dos cartas que escribieron? Bueno, son dos personas que cuestionaron mi carrera. Los dos mienten.

Si usted y Fidel Castro se encontraran nuevamente, ¿le hablaría de recuerdos, de reproches, o de esperanzas perdidas?

Castro no sabría enfrentarme a mí. Yo lo reté estando preso a que se reuniera en Seguridad del Estado conmigo, con cien guardias si quería, que le iba a decir unas cuantas cosas. Yo creo que le diría: sospechaba que eras un bribón, un miserable, un cobarde, pero me quedé corto al imaginar todo eso.

¿Quién es Hubert Matos en pocas palabras?

Un hombre que quiso toda su vida dedicarse al magisterio y ser un ciudadano útil. Yo he tratado de vivir mi vida y creo que la he vivido más o menos de acuerdo a los patrones que marqué en mi juventud.



De Armas: El Oba Obama (III)

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un artículo de Armando de Armas

Oba, como sabrán algunos, es un soberano y sacerdote de los pueblos Yorubá, tribus que, originarias de unos territorios ubicados entre las regiones del Chad y el Alto Egipto, florecerían como cultura alrededor del siglo XII en el África Occidental, especialmente en la ciudad santa de Ife y bajo los auspicios de la religión de Ifa, al suroeste de Nigeria.

Barack Obama no es soberano, es senador demócrata y aspira a presidente, pero un senador estadounidense, por no hablar de un presidente, tiene muchísimo más poder de lo que jamás soñó tener ninguno de los orgullosos reyezuelos de los predios Yorubá.

Obama tampoco es practicante de Ifa, ni siquiera es católico. Obama fue musulmán y ahora es protestante. La verdad es que ni siquiera sus ancestros paternos, su parte de la negritud, provienen de Nigeria, sino de Kenia, en el otro extremo, en el África oriental. Elementos estos que en alguna medida explicarían el desarraigo y los problemas de integración no ya de Obama -que ni siquiera es negro, sino mulato-, sino de grandes sectores de la población negra norteamericana, frente al mayor arraigo e integración de la población negra iberoamericana y especialmente caribeña.

Apuntamos a que las disímiles dificultades, fricciones, desencuentros y violencias, la enajenación en suma, de una inmigración forzada, sometida a la esclavitud en un medio y un mundo no ya absolutamente desconocidos, sino absolutamente hostiles; el salto puntual, y mayormente mortal, desde la Edad de Piedra a la Edad Moderna, se habrían agudizado francamente en los predios del colonialismo anglosajón por unas casi insalvables fracturas psicológicas y sociales infligidas por el paso, sin transición, del politeísmo, en unos casos, y del polidemonismo en la mayoría -imperantes entre las tribus africanas-, al más feroz monoteísmo de los protestantes entre la tribu anglosajona.

Situación esta que se amortiguaría en los predios bajo la égida de las monarquías ibéricas, donde ciertamente hubo, a pesar de la leyenda negativa implementada por los anglos protestantes, una mayor tolerancia con la mezcolanza no sólo sexual, sino religiosa, y donde el catolicismo, con su profusa cohorte de vírgenes y santos para cada problema de la cotidianeidad, se manifestaba en la práctica como una especie de politeísmo de baja intensidad en que, con la aquiescencia eclesial, los negros podían, detrás de esas vírgenes y santos, en unos casos acomodar, y en otros camuflar, a sus espíritus y orishas.

Esas señaladas características determinarían probablemente el menor éxito de integración racial en el sistema colonial inglés respecto al ibérico, las evidentes diferencias idiosincrásicas, de actitud ante la vida y la sociedad, de los negros en un ámbito y en el otro.

Muchos de los tropiezos que ha tenido el senador Barack Obama durante su campaña por obtener la candidatura del Partido Demócrata a la presidencia de Estados Unidos tendrían su probable antecedente en el modo de relacionarse los colonos ingleses con los negros, tanto en Norteamérica como en la misma África (no olvidemos que los ancestros paternos del senador provienen de lo que fue un enclave colonial inglés), y por otra parte en el modo en que los negros reaccionaron ante el modelo anglosajón tras la independencia, la abolición de la esclavitud, la lucha a favor de los derechos civiles, y aún en el presente, en que las secuelas de las antiguas relaciones imperiales perviven, y emergen con fuerza, luego de periodos de aparente normalidad. Esa reacción se ha canalizado, y se canaliza, de manera que amplios espectros de la población negra estadounidense no se sienten identificados con la nación que dejaron en herencia los padres fundadores sino desarraigados y, en casos extremos, enemigos de esa complejísima madeja que ha configurado históricamente a Estados Unidos.

La adopción del islamismo por una parte de la población negra norteamericana (42 por ciento de los tres millones de musulmanes domésticos son negros nacidos en el país, según datos del Consejo Musulmán Estadounidense) y el empleo de términos como afroamericanos y, más recientemente, afrodescendientes, así como el tatuaje de un símbolo maorí en el endurecido rostro del ex campeón de los pesos pesados Mike Tyson, tendrían su origen probable en un ancestral descontento psico-social y en la búsqueda desesperada de una identidad, no importa cuán alucinante pudiera parecer, más allá de los cauces nacionales. Más allá de la cultura occidental lógicamente predominante en Estados Unidos.

Cómo si no explicar los problemas del senador por Illinois resultantes de sus relaciones francamente antinorteamaricanas. El caso de su pastor y guía espiritual por más de veinte años, el colérico Jeremiah Wright, ese que ofició el casamiento de Obama, ese que luego bautizó a sus hijas, y que ha declarado y reiterado, en el Club Nacional de Prensa, que los ataques terroristas del 9/11 en Nueva York estaban justificados debido a que Estados Unidos era una nación terrorista, que el gobierno norteamericano inventó en sus laboratorios el virus del

SIDA como una forma de genocidio contra la gente de color y que, consecuentemente, era natural que Dios maldijera a Estados Unidos y, lo peor, que él como pastor decía lo que pensaba, decía la verdad, pero que era natural que políticos como Obama dijeran sólo lo que les convenía, dijeran mentira, explicando así ante la prensa la distancia que había tomado el senador demócrata de su mentor espiritual.

Sólo en el sentido analizado es que adquiere cierta lógica la amistad de Barack Obama con los terroristas William Ayers y Bernardine Dohrn, quienes entre 1969 y 1975 encabezaron el grupo Weather Underground que cometería decenas de atentados y crímenes violentos en Estados Unidos.

Michelle, la esposa de Obama, ha declarado pública y tranquilamente, como quien dice lo más natural del mundo, que la postulación de su marido la había hecho sentirse orgullosa de Estados Unidos por primera vez en su vida. Es decir, que antes de eso la señora Obama se sentiría humillada de ser estadounidense, a pesar de que esa sociedad, con la que evidentemente no se sentía a gusto, le habría proporcionado facilidades para que tanto ella como Barack estudiasen en selectas escuelas y facturasen, según la declaración de impuestos dada a conocer por la propia campaña del senador, la nada despreciable cifra de algo más de cuatro millones de dólares durante el pasado año.

Y ya que entramos en la fortuna de los Obama, observemos uno de los tropiezos del senador, relacionado igualmente con el desarraigo, pero en este caso desarraigo no a consecuencia de las secuelas dejadas en el negro norteamericano por vía del colonialismo inglés, sino desarraigo por vía de unas elites intelectuales finalmente enriquecidas de las que sin dudas Obama y su entorno forman parte. El tropiezo ocurrió antes de las elecciones primarias en Pensilvania, al decir el senador que muchos vecinos de pequeñas poblaciones obreras de ese estado están amargados y se aferran a las armas y a la religión para compensar sus frustraciones y problemas económicos.

Unas declaraciones que indicarían no sólo desarraigo, sino desconocimiento absoluto de la nación que pretende gobernar, pues dos de las insoslayables bases sobre las que se ha erigido la nación estadounidense son, precisamente, el derecho ciudadano a la tenencia y ejercicio de las armas, por un lado, y el derecho a la libertad de religión por el otro.

Olvida Obama que ambos derechos aparecen ya en The Bill of Rights o la Lista de los Derechos del Ciudadano, esa que, firmada el 15 de diciembre de 1791, define realmente a Estados Unidos, y sin la cual la Constitución nunca hubiera llegado a ser la Ley Suprema de la Nación. Olvida Obama que relacionar los problemas económicos con la fe, la fe como consecuencia de los problemas económicos, tiene más que ver con el apotegma leninista de que la religión es el opio de los pueblos que con la realidad de un pueblo que, único en el mundo, ha hecho imprimir en su moneda In God We Trust. Olvida Obama que la mayoría de los grandes monumentos arquitectónicos y artísticos de la humanidad se le adeudan más a la religión y a la opulencia que a los problemas económicos.

Cuenta la leyenda que una vez elegido un Oba en la ciudad santa de Ife, tras elaborados rituales y frente al tablero adivinatorio de Ifa, debía hablar la deidad bajo el signo de Obara, palabra que se traduciría como el Rey no dice mentira, seguido del refrán: El perro tiene cuatro patas y coge un solo camino. Lo que auguraría un buen gobierno, pues signo y refrán se referían esencialmente a que el Oba apostaría por la verdad y sabría conciliar, desde un cuerpo central o Mandala, las cuatro esquinas del reino. Era todo cuanto pedían los Yorubá a sus orgullosos soberanos.

Tercer artículo de una serie dedicada al Partido Demócrata de Estados Unidos



El circo profanado

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Una de las expresiones más socorridas del nacionalismo cubano, convenientemente acicateada por el castrismo, es el béisbol. Curioso cuando menos, porque se trata de una modalidad deportiva importada desde Estados Unidos, precisamente el país contra el que los nacionalistas insulares

cargan desde que se levantan hasta que se acuestan.

En cualquier caso “la pelota”, como se le llama popularmente al béisbol noventa millas al sur de la Florida, está en crisis en Cuba. Tanto que el propio hermano mayor, en la última de sus pétreas “reflexiones”, se ha apresurado a regañar a los “fanáticos” por sus críticas al desempeño del equipo cubano en su último torneo internacional.

En 1961, por decreto, el béisbol dejó de ser un deporte profesional en Cuba para convertirse en un deporte de profesionales mal pagados. Un siglo antes, en el verano de 1864, los hermanos Ernesto y Nemesio Guillo, tras graduarse en Estados Unidos, habían regresado a la Isla para fundar el primer equipo de béisbol de la mayor de las Antillas: los Rojos de La Habana. Como afirma el historiador Tony Otero, “unos años después los hermanos Teodoro y Carlos de Zaldo, estudiantes de la Universidad Fordham en New York, siguen el mismo sendero de los Guillo. Regresan a La Habana en 1878 e inmediatamente fundan el segundo equipo beisbolero cubano. En este caso, los Azules del Almendares”.

En Cuba, el béisbol siempre ha tenido un caldo de cultivo ideal. Los peloteros cubanos frecuentaban la pelota profesional norteamericana mucho antes del ascenso al poder del castrismo, que convertiría después el también llamado “pasatiempo nacional” en un asunto de política interior y exterior. Durante décadas, descontando los naturales altibajos –nada más que excepciones a la regla-, la pelota cubana se impuso en los principales torneos amateurs del mundo, derrotando sistemáticamente a sus rivales, entre ellos a los estadounidenses. Pero hete aquí que ése es ya un tiempo ido. Cuatro derrotas al hilo en los últimos torneos en los que ha participado –más toda una década previa de actuaciones irregulares-, la última en Holanda ante un team norteamericano compuesto por universitarios, han convertido a la antigua superpotencia del béisbol aficionado en un equipo del montón.

A lo menos que pueden aspirar los cubanos de la Isla –a los que la oligarquía totalitaria apenas puede garantizarle pan- es a un poco de circo, y en el circo castrista el béisbol constituye uno de los espectáculos más populares. Otra vez, se trata de un asunto de política interior y exterior, prácticamente de seguridad nacional, porque en tiempos de fugas, comandantes anémicos, subidas de impuestos, desabastecimiento y represión creciente no caben medias tintas. Es el circo o la democracia. Y el circo está siendo profanado.

Cortesía http://www.diariolasamericas.com/

Frustración oficial en Cuba por derrotas en béisbol

un texto de Alberto Muller

En el reciente Torneo de Beisbol en Haarlem, un tope preparatorio para los Juegos Olímpicos de Beijing, el equipo de Cuba perdió 4 contra 1 con el equipo de Estados Unidos.

Y como los comunistas cubanos vinculan el deporte con la política, en virtud de sus escasas victorias en el campo del desarrollo económico, la construcción de viviendas, la erradicación del marabú y el respeto de los derechos humanos, esta derrota en béisbol ha frustrado y conmovido a los altos dirigentes del gobierno castrista.

El jefe de la Oficina de Información del Consejo de Estado, Randy Alonso, famoso por la entrevista a Fidel Castro sobre Einstein, Vietnam y el cobalto, que muy pocos entendieron, declaró en su sitio digital Cubadebate que esta cuarta derrota del equipo de béisbol cubano en topes internacionales contra el equipo de Estados Unidos es una pobre trayectoria del equipo cubano.

El periódico comunista Trabajadores enfatizó que la derrota contra el equipo de Estados Unidos es una verdadera catástrofe.

En los últimos años el béisbol cubano se ha visto enfrascado en un escenario de fugas y deserciones de peloteros con aspiraciones a jugar en las Grandes Ligas.

La Cuba comunista es de los pocos países del mundo donde un triunfo deportivo se vincula inmediatamente con un objetivo político.

Cortesía http://albertomuller.net/



Crónicas de Thamacun (III). Crónicas alternativas

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¿Quién es el Diablo? En la historia de Thamacun la interrogante jugaría un papel fundacional.

Malver Adenauer, “El pirata de la mano de hierro”, había arribado al Reducto en la primavera de 1669, cuando un tercio de la armada española peinó tras su rastro la periferia de las Islas Tortugas. Amaba a los cerdos. Veneraba una iconografía porcina en la que el hecho de flotar en las márgenes, regurgitando el esquizofrénico fluir de las ideas, adquiría forma, sentido e identidad. No es que le interesara particularmente esto último –Malver abordaba la identidad como abordaría un ropero-, pero indudablemente disfrutaba, con creciente frecuencia, el “discreto encanto” de la trasgresión.

El cerdo mismo podía ser el diablo. El cerdo fornicando. La cadencia de las caderas del cerdo –la idea misma de las caderas del cerdo- desmoronándose en la densidad del espasmo seminal. El semen del cerdo podía ser el diablo. Un ángel caído, las alas cortadas, súbitamente evanescente. El rosa de la abominación.

La nación escarmentada en la imagen.

Cuando en 1669 Malver Adenauer fundó Thamacun, había abandonado en su huida numerosas inseguridades. Ya sabía, por ejemplo, dónde se iba a morir. Y por qué. La Quinta Ley de la Cofradía comenzaba a ser un recuerdo brumoso, progresivamente inconsistente a medida que circunvalaba el islote. Lo acompañaban su mujer, dos hijas y varios de sus seguidores más leales. Hacia el sureste, los españoles sodomizaban las islas. Hacia el noroeste aún quedaba tierra por conquistar, lo que después sería Estados Unidos.

Esta crónica fue redactada a partir de una sugerencia de Carlos Alberto Montaner. Agradecemos su colaboración.

Crónicas alternativas

La fiesta del Cónclave de las Sentencias, que aún se celebra en Cuba Inglesa –que pronto instrumentaremos en este espacio-, no ha sido completamente ajena a la recreación de los acontecimientos que hicieron del Reducto un enclave alternativo de referencia. Así, las historias thamacunesas, en la memoria colectiva de su descendencia virtual, suelen entrecruzarse y fecundarse, engendrando zonas de (re)creación adicionales.

Este sábado, Cuba Inglesa inaugura un espacio de interacción creativa que, como es costumbre a partir del Tercer Éxodo, recrea los postulados de la doctrina Morgan, institucionalizada a finales de la década del cincuenta en el islote (aquella en la que numerosos delegados activos recorrieron el mundo esparciendo la buena nueva).

A continuación el aporte de los lectores, en camino de convertirse en embajadores de Cuba Inglesa (el ciudadano cubanoinglés es, antes que ciudadano, embajador). O más bien del lector, porque dos de los tres textos que a continuación editamos pertenecen a ciudadanos de la comunidad.

Ya estamos leyendo Crónicas alternativas. Que las disfruten:

El espíritu de Thamacun

Un texto de Joe Julian Gómez

En Thamacun la política era la armonía familiar y humana. Se afianzó una forma civilizada de discusión política que parecía una conversación de sobremesa, al estilo de la Cámara de los Comunes de nuestra madre patria: Inglaterra. Mientras, en la vecina Cuba el Congreso dejaba chiquito a un ring de boxeo.

Por eso, para nosotros, los próceres también eran los innovadores que nos hicieron la vida más placentera, como el inventor del aire acondicionado de bolsillo (fue la suya una de las pocas estatuas erigidas en Thamacun, razón por la que nunca hubo escasez de cemento), o Juanito Carson, que nos hizo reír durante años con su show de medianoche en el que imitaba las broncas verbales de los políticos de nuestros vecinos. Aunque luego el comandante en jefe noqueó a todos los thamacuneses por nuestra manera humorística de asumir la política, anexándose el islote y mandándonos para el exilio.

Reunirnos en este espacio virtual es preservar el espíritu de Thamacun, lo cual es más importante que su geografía, ese pedazo de tierra donde más que la palma crece el nacionalismo, con esos rasgos patológicos que tanto daño les hacen a los hombres cuando la patria sustituye a nuestras madres, a tal punto que le vendemos el alma (nuestra individualidad) a un dictador o a una ideología totalitaria.

Oda al caos

Un texto de Espartaco

El “discreto encanto” de la trasgresión es una de esas fuerzas que dieron origen a Thamacun, una evolución plena a la libertad, la mutilación del límite que impone toda regla severa.

En mi modesta documentación recopilada a fuerza de investigar en tiempos recientes, he encontrado un pequeño folleto de una especie de filósofo con vínculos a Thamacun. En la dedicatoria se encuentra una evocación de la hermana del autor, Idamanda Rosael. La portada ofrece una especie de grabado en el que vemos, al estilo de un Diógenes contemporáneo, la imagen de su autor. Asaelo Rosael aparece en este grabado. Sus manos sostienen una especie de papiro donde puede leerse en un rótulo breve: Oda al caos.

Algunos documentos de imprecisa procedencia me hablan sobre la influencia de este caótico pensador en la doctrina thamacunesa. Un párrafo del libro Llave del Nuevo Mundo, de José Martín de Arrate, considerado como la primera documentación histórica de la isla, lo menciona:

“Asaelo Rosael andaba en un barril de origen asiático pernoctando por los rincones de la isla, un día aseveraba que la tierra era el epicentro del mundo y al otro decía que las ballenas eran lunas azules llegadas de otra galaxia. Su locura estaba amparada por un conocimiento caótico del universo y sostenía la tesis de que la verdad era inexistente y sólo la búsqueda de ella era el lugar seguro de la razón.

“Un día desapareció y algunos amigos dicen que emigró a esas tierras de un lenguaje gaélico mezclado con residuos del latín, llamada Thamacun”.

Entre dos mundos

Un texto de Fernando

Conocí a Asaelo Rosael en Miami, tres años atrás. Era un hombre metido en el barril que Espartaco menciona, ciertamente, pero también hay quien dice que era el barril quien lo perseguía. Asaelo había descubierto que la teoría de la conspiración que durante años ocupara sus estudios era algo más que una teoría. Era su manera de entender el mundo (“como no queda más remedio que respirar, hay que respirar”, escuché que le gustaba decir), en la que las ballenas eran lunas azules, los dromedarios tesoros escondidos y el cielo una tierra paralela por donde se paseaban en caravana los próceres de la desmitificación.

El problema de Asaelo es que no llegó a ser prócer de la sentencia, pero tampoco de la desmitificación. Apresado entre dos mundos, sin poder avanzar un milímetro en cualquier dirección, acabo perteneciendo a ninguno de ellos. Idamanda escribe en unos de sus tratados de psicología que su hermano conquistó el cielo a fuerza de hundirse en su barril. Pero Espartaco se equivoca en lo que se refiere al libro de Arrate, pues Asaelo es un personaje contemporáneo.

Oda al caos no es más que una conversación grabada y recreada por Asaelo, que además vive aún, reside en Miami y se dedica a pintar cuadros con motivos thamacuneses. Asaelo emigró de Cuba Inglesa en 2006, convencido de que el hedonismo práctico de uso corriente en la comunidad no estaba hecho para gente como él.



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Autor: Armando Añel

Armando Añel

Escritor, periodista y editor. Reside en Miami, Florida.
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