Actualizado: 17/08/2018 22:24
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Cuba, Castro, Mariela

Obsesión con los Castro

Se nos viene encima la continuidad del castrismo sin jefe de Estado y Gobierno de apellido Castro y sin oposición ni resistencia viables dentro ni fuera de Cuba

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La matraquilla de la prensa hispana de Miami con el sucesor de Raúl Castro se aparta cada vez más del periodismo informativo para llegar al entretenimiento con disparates. El Nuevo Herald (ENH) acaba de largar el titular amarillo: “El hijo de Raúl Castro no podrá ser presidente. ¿Y Mariela?”

Lo primero se sabía de sobra, salvo por quienes ven el castrismo como cosa de familia en vez de tal como es: dictadura de partido único, pero al rendirse ante la evidencia de que el coronel Alejandro Castro Espín no aparece entre los candidatos a diputados de la Asamblea Nacional, ENH reporta que no será presidente “al menos, no legalmente”. Para empollar esta intriga barata indica que el coronel Castro Espín está al frente de la Comisión de Defensa y Seguridad Nacional (CDSN), “creada recientemente y de la que poco se sabe, pero que tiene control sobre ministerios y fuerzas de seguridad”.

Misterio de la resurrección

Es sabido, salvo por quienes no saben que hay cosas que no saben, que la CDSN funcionaba de antaño en la estructura del Comité Central y desapareció al filo del IV Congreso (1991) junto con el Secretariado y otras piezas de la maquinaria burocrática del único partido. Al igual que el Secretariado, la CDSN se restableció incluso antes de la sirimba intestinal de Fidel Castro en 2006, como parte del proceso que Alcibíades Hidalgo, quien sí sabe de qué está hablando, denominó en este mismo sitio “la resurrección del aparato“.

Al fallecer el 29 de junio de 2014, el General de Cuerpo de Ejército Sixto Batista Santana era el Secretario Ejecutivo de la CDSN, que tiene la misión de velar por el cumplimiento de la política del partido único en las Fuerzas Armadas y en el Ministerio del Interior. Para el 11 de abril de 2015 se informaba que a la reunión de Raúl Castro con Obama —en ocasión de la VII Cumbre de las Américas (Panamá)— asistieron Bruno Rodríguez y Josefina Vidal, titular y directora general para América del Norte del MINREX, respectivamente, junto con Alejandro Castro Espín y Juan Francisco Arias, de la CDSN.

Desde entonces viene el alboroto que corre por los mentideros de Miami y ha llegado al delirio de que Juan Juan Almeida, quien no sabe de qué está hablando, espetara que el coronel Castro Espín dicta cada domingo, a la hora del almuerzo en casa de su padre, las tareas de política exterior e interior para todos los órganos del poder estatal.

Problema de la sucesión

En la misma cuerda, ENH soltó ahora que, si bien el coronel Castro Espín no será presidente, “aún queda otra posibilidad [de que el sucesor de Raúl Castro lleve su mismo apellido]: la hija del actual gobernante, Mariela Castro Espín, sí ha sido nominada como diputada”.

Vamos a dejar a un lado el rigor electoral de que Mariela Castro no ha sido nominada como diputada, sino como candidata a diputada, pues los diputados no son nominados, sino elegidos en los municipios (o distritos electorales, si aquellos son populosos) mediante votación secreta de los electores correspondientes.

El quid estriba en que barajar a Mariela Castro, quien no integra el Buró Político, como posible jefa de Estado y Gobierno es una broma colosal, como la candidatura presidencial de Tania Bruguera, o docta ignorancia, pero no de tabula rasa, sino sucia. Este abordaje del ENH adolece tanto del desprecio a la lógica como de la obsesión estimativa que caracterizan al periodismo ideológico del totalitarismo [1]. Para colmo se tergiversa otro asunto.

ENH largó que la nominación de los octogenarios Machado Ventura y Ramiro Valdés “llama la atención por ir en contra de las ideas expresadas por el propio [Raúl] Castro en el pasado congreso del PCC [al proponer] límites de edad para los cargos en el Partido y el Gobierno”. Castro dijo entonces que “la edad máxima establecida por este Congreso para ingresar” en el Comité Central era 60 años y en el Estado y el Gobierno serían “definidos con precisión los cargos cuyo desempeño no debiera ejercerse por personas mayores de 70 años”.

Aparte de que estos cargos no han sido definidos todavía, ser candidato a diputado nada tiene que ver con el ingreso en el Comité Central ni con qué funciones podrían desempeñarse en el Consejo de Estado o en el Consejo de Ministros (Gobierno) con más de 70 años.

Tal como cabía esperar, la gerontocracia pertinaz del castrismo arraiga en la Asamblea Nacional venidera. Amén de Machado Ventura y Ramiro Valdés, persisten otros octogenarios como Antonio Enrique Lussón y José Ramón Balaguer, casi octogenarios como Romárico Sotomayor y Joaquín Quintas Solá, y septuagenarios como Esteban Lazo y Álvaro López Miera.

Eso sí: al jubilarse del poder ejecutivo, Raúl Castro fija el límite de dos mandatos presidenciales. Y lo hace para reafirmar esta clave del tardocastrismo: nadie podrá creerse ya que es otro Fidel Castro. Con suficiente antelación —el 14 de junio de 2006, en foro del Ejército Occidental— el propio Raúl tocó esta clave:

“El Comandante en Jefe de la Revolución Cubana es uno solo y únicamente el Partido Comunista, como institución que agrupa a la vanguardia revolucionaria y garantía segura de la unidad de los cubanos en todos los tiempos, puede ser el digno heredero”.

Nadie sabe en qué parará esta moña, que ya empezó a mostrar fisuras con la tángana de la agente IDA (Olga Salanueva) en Facebook porque su esposo, René González (CASTOR), quedó fuera de la candidatura a diputado junto con otros dos de Los Cinco. Sin embargo, el desespero que insufla el incumplimiento histórico de la máxima exiliar “No Castro, no problem” propicia que la prensa hispana de Miami siga dándole a la matraca de los Castro, al extremo de haber sacado filo a dos meses más en la vida presidencial de Raúl, sin advertir ni explicar, como los lectores merecen, que se nos viene encima la continuidad del castrismo sin jefe de Estado y Gobierno de apellido Castro y sin oposición ni resistencia viables dentro ni fuera de Cuba.

Ni las sanciones Trumpeteadas ni la caída del subsidio venezolano ni los problemas sempiternos de la economía ni los ataques acústicos que Washington no tiene voluntad política para darles el trato de acciones terroristas ni las campañitas que circulan por la blogósfera kubizhe, alteran el curso previsto del Estado totalitario (sin oposición parlamentaria) tardocastrista.

Coda

Mientras discurre la transición pacífica de la dictadura de los hermanos Castro con su único partido a otra con ese partido sin necesidad de ellos, la prensa de Miami entretiene con absurdas maniobras detrás de la fachada y más absurdos casos y cosas de Casa Cuba.

Notas

[1] Cf. Maeder, Hannes: “El lenguaje en el Estado totalitario” (1962), citado por Gonzalo Martín Vilvaldi en Géneros periodísticos, Madrid: Paraninfo (1973), 256 ss.


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El coronel Alejandro Castro Espín expresa sus condolencias a su primo Antonio Castro Soto del Valle, hijo de Fidel Castro, en la Plaza de la Revolución en La Habana, el 28 de noviembre de 2016, después de la muerte de Fidel Castro.