Actualizado: 06/12/2021 17:08
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Artes Escénicas

El Teatro ha muerto

Se avanza hacia una cultura doméstica y la gente se quedará cada vez más en casa. ¡Viva el progreso!

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La palabra reacción le ha molestado siempre tanto a la política, que se las ha ingeniado para que cuando escuchemos el sustantivo reaccionario, siempre pensemos en un villano. Frankenstein, además de correr en una competencia desleal con el cine, tuvo que cuidarse de las persecuciones, las censuras y las represalias que tomó la política.

Meyerhold terminó siendo torturado por la KGB rusa y desaparecido por hacer un teatro "elitista", críptico, no orientado a la comprensión de la mayoría, en medio de la euforia plorecult, stalinista. Hoy se sabe que fue ejecutado en 1940. Artaud, en un manicomio con una imagen lastimosa y deplorable.

Bertolt Brecht (1898-1956), en el exilio (33-49), mudo testigo del fracaso de su teatro didáctico, huyendo cuando Adolfo Hitler ganó las elecciones. Sólo después de dieciséis años de ausencia, donde escribió lo mejor de su obra, cuando por fin acabó la Segunda Guerra Mundial y regresó a Berlín en 1949, pudo romper la barrera de silencio y crear su propio teatro. El Berliner Ensemble demostró en la práctica parte de los ideales de Brecht, pero este ya fatigado por su larga travesía en el exilio, murió de un ataque cardiaco, seis años después.

El Living Theater, desintegrando a su comunidad hippie: —Calabaza, calabaza… somos anarquistas, nos oponemos a la existencia del dinero y a toda forma de poder, pero tenemos que vivir—, gritaron las circunstancias.

Un recorte considerable

Grotowski en Pontedera, Italia, altamente subvencionado por Mr. Rockefeller, haciendo teatro sin espectadores. "Teatro como vehículo" para el desarrollo integral del actor como hombre. Una especie de yoga teatral. Teatro dudoso este, que no es para los espectadores, si tenemos en cuenta que teatro, según Patrice Pavis en su Diccionario del Teatro, viene de Teatron, palabra de origen griego que en su significado etimológico revela una propiedad fundamental para este arte: "el lugar donde el público mira una acción que se le presenta en otro lugar".

Peter Brook abandonó la dirección de la Royal Shakespeare Company de Inglaterra y se fue a Francia, donde le dieron suficiente dinero como para sostener un edificio teatral como Bouffes du Nord y arriesgarse un poco más de lo que en Inglaterra le era permitido. Adrián Muchkine, quien ha sido millonariamente subvencionada por el Estado francés para que haga un teatro de lujo, retiró en 1994, delante de mis ojos, su espectáculo Le Villa Perjure antes de la fecha señalada, porque el público no le respondía.

Eugenio Barba en Holstebro, Dinamarca, se construyó una isla flotante con el Odin Theater en un lugar inhóspito, donde nadie quería vivir, pero si te animabas te subvencionaba. Aunque me da un gran gusto ver como Eugenio Barba envejece en su teatro como concepto de patria, hoy no se encuentran subvenciones ni en Alaska.

La capitalización de todos los países de la Europa del Este y el crecimiento demográfico mundial fueron magníficos, pero complicaron la economía y todos los países del mundo dieron la misma respuesta: un recorte considerable a los presupuestos de la cultura.