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La sociedad cubana ante el cambio

Autor: Juan Antonio Blanco

Juan Antonio Blanco

Juan Antonio Blanco Gil. (Cuba) Doctor en Historia de las Relaciones Internacionales, profesor universitario de Filosofía, diplomático y ensayista. Reside en Canadá.
Contacto: jablanco@rogers.com

 

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Ningún muro es aceptable

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Las noticias continúan llegando. Algunos ven esos cambios como cosméticos y otros como trascendentales. Sigo pensando que el principal es que se abre paso una nueva mentalidad. La gente ya no espera que el actual régimen que norma el funcionamiento de la sociedad cubana pueda facilitar una cotidianidad satisfactoria y demanda cambios que les permitan hacerse cargo de su existencia. En otras palabras: se alegran –como yo- de que nadie los pare a las puertas de un edificio o playa. Esa es una humillación vencida. Pero quedan otras más importantes.

Si se proclama como medida “absurda e irritante” el impedir el paso de los nacionales a una instalación hotelera, lo mismo es valido para la economía nacional. Es un principio discriminatorio absurdo e irritante que se atraiga a inversionistas privados extranjeros a participar en la economía nacional y se prive de ese derecho a los ciudadanos cubanos. Ese muro tiene también que caer.

En 1968 Fidel Castro lanzó una ofensiva revolucionaria dirigida a poner fin a los trabajadores por cuenta propia y las pequeñas y medianas empresas privadas. No importaba sacrificar la economía y el consumo para extender el régimen totalitario a toda la economía. Obligar a todos a depender del Estado para su subsistencia era clave para controlar y movilizar a la población. La irracionalidad económica se inscribía dentro de la racionalidad totalitaria.

Para disponer de cada persona se impuso el cierre de toda autonomía ciudadana. La retórica oficial disfrazó esa voluntad de control totalitario con un discurso igualitarista. No se permitiría, supuestamente, ninguna actividad privada para así evitar enriquecimientos que dieran lugar a diferencias sociales.

Pero en el Socialismo de Estado no es la propiedad sobre los medios de producción lo que determina el acceso a recursos, sino la posición jerárquica dentro de la nomenclatura oficial. Marx no pudo prever en El Capital las nuevas formas de apropiación de riquezas por una clase dominante diferente a la del capitalismo.

En el último medio siglo un ministro o general no ha necesitado ser dueño de un central azucarero para recibir las mejores viviendas, viajar en primera clase, tomar paseos en yate, pasar vacaciones en Varadero o algún otro centro de descanso restringido. El que se haya siempre intentado ocultar esta realidad se debe a su flagrante contradicción con la hipócrita retórica igualitarista que racionaliza el régimen de exclusión vigente.

La elite de poder -a diferencia de la alta burguesía que la precedió- no deriva su posición privilegiada de generar eficiencia económica, sino de su lealtad personal a los principales líderes. La nomenclatura puede dilapidar riquezas con su ineficiencia y siempre –como el corcho- flotar en cualquier crisis. Pero todo tiene un límite. Si el país se hunde mañana, esta elite improductiva se va a pique también.

El problema no radica en las virtudes o defectos personales de los funcionarios, sino en el modo en que esta organizada la sociedad. No faltan personas inteligentes, honestas y laboriosas en el gobierno cubano como tampoco entre los trabajadores. Pero arengarlos a mayores esfuerzos cuando aun no se ha cambiado esencialmente el régimen vigente equivale a exhortar a alguien a “avanzar” cuando todavía pedalea en la bicicleta fija al piso de un gimnasio.

La apertura a la capitalización de remesas para desarrollar un sector privado nacional atraería desde el primer momento al país más capital que toda la inversión extranjera. Y ese sector –como ocurre incluso en países desarrollados con la pequeña y mediana empresa- aportaría una parte considerable de los trabajos, bienes, servicios y porción del Producto Interno Bruto. El aporte que pueden hacer las PYMES no es nada despreciable. En las economías de los países pertenecientes a la Organización para la Cooperación Económica y Desarrollo (OECD), las PYMES constituyen el 95% de todas las firmas, ofrecen entre el 60 al 70% del empleo y aportan el 55% del PIB. Otro ejemplo, en la Unión Europea, las PYMES constituyen el 99% de todas las firmas y emplean a 65 millones de personas. Es reconocido por instituciones internacionales que en muchos sectores las PYMES son líderes en la innovación y competencia.

Cambiar muros por cercas Peerles no va a poner freno a la demanda de cambios que abran espacio a la autodeterminación ciudadana. Es tan inapropiado desestimar a priori el alcance de cada nueva medida como dejar de señalar sus límites y reclamar una mayor celeridad y amplitud de las transformaciones.

Quitar el portero a la entrada de los hoteles dignifica al cubano que ahora puede entrar a esa instalación. Pasada la euforia de entrar sin humillaciones al hotel vendrá una mayor presión por reformas estructurales de mayor calado. Una de ellas es poner fin a la exclusión del ciudadano de la vida económica del país en la que hasta ahora participa como soldado movilizado, pero no como actor. En otras palabras: otorgar al ciudadano los mismos derechos que al capital extranjero para generar riquezas.

Ha llegado la hora de exigir poner fin a la humillación “absurda e irritante” que supone el apartheid impuesto en la economía nacional a favor del Estado y los empresarios extranjeros.


61 Comentarios


11 por Conchita Pérez (Usuario no autenticado) 22/04/2008 18:00

Para ALEXIS FIGUEREDO: Usted dice, y copio: “Hasta hoy, martes 22 de abril de 2008, la gente en Cuba, en su gran mayoría, está demandando cambios desde y, a partir, del gobierno existente; desean que sea el gobierno actual el mediador y propiciador de los cambios”. Yo le pregunto: ¿dónde ha estado el referendo democrático y libre que le haya permitido a usted llegar a esa aseveración? ¿es que en Cuba existe toda la libertad de expresión necesaria para asegurar que “la gente” quiere una cosa y no otra? ¿se le ha dado esa opción? Usted afirma: ”Ha sido un proceso que se viene efectuando a partir de las bases, y que ya afortunadamente, se extrapola a la prensa mediante el debate abierto.” Por favor, señor Figueredo, ¿es que los debates de la prensa cubana no están sometidos a determinado techo, el cual no es posible obviar? (Sepa que me leo la prensa cubana todos los días) Ese proceso de las bases, ¿no ha estado marcado por la premisa de que todo debe ser dentro de la revolución y el socialismo? Mientras no exista la posibilidad real de optar por uno, dos, tres o cualquier otro régimen posible, los cambios, como usted dice, no se han dado en Cuba. Estamos ante un proceso tímido de restitución de ciertos derechos y tímidas reformas, y es en las manos de la población, no en la de los militares cubanos, donde está la posibilidad de llevarlas a algo más.

10 por Al que le sirva el sayo (Usuario no autenticado) 22/04/2008 18:00

Al parecer el camino hacia la prosperidad y el Estado de derecho en Cuba va a ser largo y tortuoso, incluso más para unos que para otros. Vean lo de las Damas de Blanco ayer como mejor ejemplo y los calificativos ofensivos hacia ellas en el editorial de Granma hoy. Apoyar los “cambios de poco a poco” que se hacen en Cuba sin denunciar su verdadera magnitud, lo que se deja de hacer, se hace a medias, o los actos represivos que siguen existiendo, denigra al que los escriba. Felicito a Blanco por recordarnos a todos qué es la casta militar gobernante en Cuba, que para muchos gobiernos, académicos y organizaciones no gubernamentales hoy es “la salvación de la patria”. Podemos estar de acuerdo en que en un futuro pudieran abrirse otros espacios para los cubanos a partir de ciertas reformas que hoy se pudieran implementar. Pero, mientras tanto, hay que seguir denunciando lo que sigue estando mal y “tumbando muros”. Porque si no lo hacemos nosotros que nos duele Cuba, nadie lo va a hacer por nosotros. No se trata de mirar hacia Cuba con una visión nueva a partir de la realidad "nueva" de allá, se trata de saberla mirar.

9 por Juan Antonio Blanco 22/04/2008 17:54

FE DE ERRATAS

No estoy con mi PC por lo que no puedo poner todos los acentos en mis comentarios y no he podido entrar a corregirlos. En el ultimo mensaje mio a Figueredo donde dice lebante debe leerse levante, como es logico. Las dos letras estan juntas en mi tablero. Gracias por su comprension.

Ah! Y por favor que nadie me postule para nada, aunque agradezco la buena intencion.

8 por una vez mas (Usuario no autenticado) 22/04/2008 17:40

claro que el articulo es excelente, como todos los que he leido hasta ahora en este blog. una vez mas, J.B. pa presidente (no confundir con el güisqui, jejejjee)

gracias por sus articulos maestro

ps: mario... programa de liberacion? en serio? a estas alturas?

7 por Juan Antonio Blanco 22/04/2008 17:38

Amigo Alexis:

Usted no debe haber leído mi comentario anterior en el que explico el sentido que atribuyo al termino "régimen" y donde explícitamente digo que no lo empleo en el sentido peyorativo en el que usualmente lo usan los medios de prensa para referirse al gobierno cubano. Pretendí resumir de nuevo el asunto en el primer párrafo de este comentario, pero si no lo entendió así seguramente será por mi culpa.

Permítame puntualizar algunas cosas.

He dicho que el actual gobierno tiene que realizar cambios de su régimen que pueden paulatinamente llevarlo a iniciar un genuino cambio de régimen, o sea, a otra manera de organizar la sociedad. Mi preferencia siempre ha sido y sigue siendo que sea el gobierno el que encabece esa transformación. También he dicho que me alegro de cada cambio que dignifica al ciudadano liberándolo de humillaciones impresentables o haciendo su vida cotidiana menos onerosa. Y he ratificado siempre mi compromiso con la promoción de esta visión por medios no violentos.

Puede usted darme cita frente a la Casa Blanca o el Congreso de EEUU cuando ocurra alguna manifestación pidiendo el levantamiento del embargo en su totalidad o de las restricciones de viajes a los cubano- americanos. Estoy listo a ir desde Ottawa. De igual modo, si me cita en un aeropuerto para tomar un avión y llegar a La Habana pidiendo discutir la actual situación con el gobierno, -siempre que el intercambio tenga lugar de manera recíprocamente respetuosa y con reglas de procedimiento equitativas mutuamente acordadas-, no voy a faltar a la cita.

Creo que nuestras discrepancias están en otra parte. Yo no puedo pedir no violencia a la disidencia, la oposicion y el exilio y hacer silencio ante el ejercicio de la represión física o política en Cuba. No puedo tampoco achacar al embargo todas las culpas de la situación económica cuando esa perspectiva no intenta ya defenderla ni siquiera los que están en el poder.

Perdóneme si soy injusto, pero usted a veces da la impresión de tener una visión binaria y maniquea del conflicto cubano que yo no comparto. Se lo digo con todo respeto. Yo pase por eso. Si ese no es el caso espero que coincida conmigo en que no es aceptable la lógica de que las esposas e hijas de los presos tengan que acudir a una plaza publica, y ser arrastrados fuera de ella, porque la soberbia impida a quienes ejercen el poder recibirlas y discutir serenamente con ellas. Sus planteamientos incluyen, mas allá de la liberación de sus parientes, la necesidad de atender de inmediato las inaceptables condiciones carcelarias.

Un gobierno ilustrado sabe que no puede achacar a una potencia extranjera los maltratos que dispensa en su sistema penitenciario a presos inermes. Una reforma que seria muy bienvenida por toda persona decente es la de que el gobierno cubano -mientras discute si esos presos son culpables o inocentes- haga cumplir de inmediato las normas de Naciones Unidas en el tratamiento de detenidos y presos, así como que transparente los penales a algún organismo independiente como la Cruz Roja Internacional. No creo que se necesite que Estados Unidos lebante el embargo para comportarse de manera humana y responsable. Tampoco puede ser considerada esa medida una reforma contra el socialismo, sino contra el régimen totalitario que se ha presentado hasta ahora de manera fraudulenta bajo esa etiqueta desacreditándola. Digamos que son parte de esas medidas "irritantes, absurdas e innecesarias" de que podría liberarse al pais de un plumazo.


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