• Registrarse
  • Iniciar sesión

Dialogueros

23 Comentarios Enviar Print

Recibí un mensaje que solicita una clarificación acerca de la diferencia entre conversaciones, diálogos y negociaciones. Es un tema importante.

Llevan razón quienes dicen que los diálogos sin escenarios que presionen a las partes a alcanzar un acuerdo son ejercicios poco promisorios. Un grupo social no abandona sus privilegios en un acto de iluminismo intelectual.

Aun si toma fuerza la disposición a alcanzar un acuerdo siempre habrá personas cuyos intereses individuales, terquedad o egoísmo los hagan actuar como saboteadores del proceso. Pero sólo iniciando conversaciones es que puede identificarse a esos personajes y enfrentarlos a los otros de su propio grupo interesados en encontrar una salida al conflicto. Las conversaciones y diálogos, como regla general, debilitan al intransigente mientras que la confrontación los fortalece.

Hay que tener en cuenta las características del interlocutor. No se habla con angelitos cargados de buenas intenciones. Quien lo olvida le toman el pelo. Hay quien no sabe conversar, dialogar o negociar aunque sea ministro. Decidir el calendario de cumplimiento de compromisos, garantizar su monitoreo y hacerlos irreversibles son partes sustantivas de todo acuerdo responsable.

Pero si usted quiere alcanzar la paz tiene que hablar con sus enemigos y si desea sacar a alguien de la cárcel tendrá que discutirlo con el carcelero a menos que espere que un terremoto derrumbe los muros de la prisión o disponga de una fuerza de asalto para rescatar a los prisioneros.

La historia recuerda a algunos dialogueros exitosos como fueron el Primer Ministro de África del Sur y Nelson Mandela, los miembros del partido de Francisco Franco y los de la oposición española y los representantes de las dos facciones irlandesas.

Antes y ahora no han faltado dialogueros en Estados Unidos:

  • Richard Nixon con Mao y Breznev
  • Ronald Reagan y Bush con Mijail Gorbachev
  • El gobierno de Bill Clinton y el de George W. Bush con el máximo líder de Corea del Norte Kim Jong-il

Hace unos días se conoció la noticia de las conversaciones entre el gobierno de Israel y el de Siria. A ello se suma el acuerdo alcanzado por Tel Aviv con Hezbolá para intercambiar un prisionero por los restos de los soldados israelitas muertos en la guerra del verano del 2006 en el Líbano. Igualmente se reveló que mantienen también conversaciones con Hamas para la liberacion de un prisionero israelita por miembros de esa organización presos en Tel Aviv. La pasada semana el actual jefe de gobierno en Irak se entrevistó con su contraparte iraní para asegurarle que nunca permitiría que ese país fuese atacado desde su territorio.

No voy a entrar al ejercicio de calificar quienes de estas personas, gobiernos e instituciones tenían o tienen sus manos manchadas de sangre, pero es obvio que hay más de una.

Puede apreciarse que hay distintos tipos de interlocución. Una cosa es conversar sobre alguna situación específica para explorar las posibilidades de un acuerdo puntual (sea una tregua o liberación de prisioneros) y otra es dialogar como proceso de mayor alcance. El diálogo –si se llega a él después de las conversaciones exploratorias preliminares- procura clarificar perspectivas y objetivos más allá de la retórica oficial y se usa para identificar zonas de consenso a fin de determinar si es posible luego negociar un acuerdo sobre esas coincidencias aunque persistan áreas de desacuerdo que continúen siendo disputadas.

Cuando las conversaciones exploratorias resuelven asuntos puntuales y crean la confianza necesaria, es que se pasa al diálogo, y si este último logra identificar consensos importantes se procede entonces a negociar un acuerdo que, de manera contractual, ponga fin de forma parcial o definitiva a un conflicto.

Si usted le propone a alguien conversar y ya cree que es una invitación a dialogar o negociar un acuerdo definitivo se crean malos entendidos que se pagan caro después. Y si a usted le proponen conversar y se niega porque no está preparado a aceptar una negociación, puede perder la oportunidad de resolver algún aspecto importante y puntual de su agenda.

Lo que no hace un político es renunciar de antemano a las soluciones políticas aunque se prepare y reserve el derecho de acudir a otras opciones. A menos que se trate de politiqueros, que son otra cosa.



Muchachos, no tengan miedo

Enviar Print

Un puñado de artistas les coló un gol a todos los que creyeron imposible lo que ocurrió el domingo en Cuba.

Ante un millón y medio de personas se habló de libertad, de presos, del exilio, y de una sola familia cubana. Se saludó desde la tarima a los Aldeanos y a Silvito El Libre cuya actuación fue proscrita por el gobierno. Sobre todo, se instó a los “muchachos” –en un país desgobernado por una gerontocracia-- a que no tuviesen miedo, porque es tiempo de cambiar y el futuro es de ellos. Lejos de asumir que el problema que hay que atender es el conflicto bilateral entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos, los músicos visitantes centraron sus llamados a trascender el conflicto interno que liquidó la libertad y dividió a los cubanos.

Si los artistas hicieron lo suyo el pueblo hizo el resto. Pese al desvanecido trasporte público, inundó la plaza sin que le pusieran buses desde cada fábrica y centro de estudios como se hace para lograr la asistencia a los actos políticos. Ausentes estaban las tradicionales ventas de refrescos y los regalos masivos de camisetas que el gobierno dispensa a quienes suelen agitar banderitas cuando se les convoca a ese espacio. También se escogió la peor hora de un caluroso verano cubano para ofrecer “generosamente” esa plaza a los músicos. Pero nada desalentó a los habaneros. Saltaron por encima de cercas y barandas y se apropiaron de los espacios reservados en primera fila a privilegiados y porristas. El Ministro del Interior tuvo que descender de su auto y pudo caminar hasta su oficina gracias a la diligente acción de sus soldados.

Los que allí dificultaron el paso de los dioses y elegidos eran jóvenes. Los mismos que sólo piensan en largarse del país sintieron que de algún modo se habían apoderado -aunque fuese por pocas horas- de un espacio propio. La plaza en la que se acostumbra tocar himnos marciales y se ensalza la violencia y la muerte fue tomada por jóvenes que cantaron al amor y a la vida. No gritaron todas las cosas que hubiesen deseado, pero disfrutaron sabiendo que en ese breve espacio de tiempo cada minuto era para ellos. La plaza fue de ellos.

Un sentimiento de reapropiación de la dignidad pisoteada –apenas un instante al que puso fin la seguridad-- recorrió la multitud cuando Juanes y Bosé ayudaron a subir a la tarima a un joven negro que, descamisado, ondeaba una bandera nacional mientras ellos cantaban a la libertad. En ese joven humilde que agitaba orgulloso su bandera se vieron reflejados millones de cubanos, de dentro y de fuera, como la gran familia cubana que evocaron los artistas.

Hoy todo es igual en apariencia. Lo mismo sucedió con Woodstock. Los sismos culturales se hacen sentir en plazos dilatados.



Buscar en este blog

Sobre este blog

La sociedad cubana ante el cambio

Sindicación

Agregador para sindicación en XML

Mis tags

aislamiento ALBA Alvaro Colom América Latina America Latina amistad Argentina Asamblea Nacional asistencia humanitaria autodeterminacion autonomía ayuda humanitaria Barack Obama bases militares Bastión 2009 Bill Clinton Black Caucus bloqueo Boutflika Brasil Caetano Veloso cambio cambios en Cuba cambios en cuba cárceles Caribe Carlos Alberto Montaner Carlos Manuel de Cespedes Castro Chavez Chávez Chiang Kai Chek Chile China Clinton Collin Powell Colombia Comisión Interamericana de Derechos Humanos conflicto Conflicto Cuba Estados Unidos Congreso de Estados Unidos Congreso del PCC Congreso PCC Consenso Cubano Constitución de 1940 controles conversaciones conversaciones Cuba conversaciones migratorias Corea del Norte crisis crisis alimentaria Crisis de los Cohetes crisis en Cuba Crisis en Honduras crisis en Honduras crisis financiera Cuba Cuba y Estados Unidos Cuba-Estados Unidos Cultura cubana Cumbre de las Américas Damas de Blanco Declaración de Concordia demandas populares democracia deporte derechos humanos derechos migratorios desarrollo destierro diálogo diálogos Diáspora diáspora doables Dos Santos economía cubana elecciones en Estados Unidos elecciones en Honduras elecciones en Uruguay elite de poder embargo espias cubanos estado de derecho Estados Unidos etite de poder Europa exilio exilio cubano fascismo felicidad Felipe Pérez Roque Fidel Fidel Castro Fidel Castro. Cuba. Unión Europea Filarmónica de New York Generacion Y Generación Y generaciones gerontocracia gobierno cubano gobierno de Estados Unidos Gorki Granma Gustav hambruna Hilda Molina Honduras Howard Berman Hugo Chávez Hugo Chavez huracanes Ike Ingrid Betancourt iniciativa privada inmigrantes inmovilismo integración regional internet Internet intolerancia Iran John McCain Juana Bacallao Juanes Julio Fernández Bulté Kennedy Kruschev libertad libertad de expresión libertad de movimiento Libertad para los Cinco libertades Lincoln Díaz Balart logros socialistas Luis Posada Cariiles Machado Ventura maniobras militares cubanas Manuel Zelaya Mao Tse Tung Mesa Redonda Miami Michelle Bachelet micro créditos miedo migración migracion migración. derecho de circulación migración. diáspora migrantes migrantes cubanos militares militarizacion monarquía absoluta. líderes Musavi nación negociación negociaciones New York Times Nicaragua noviolencia Obama OEA Oliver Stone ONU oposición oposicion interna Oscar Arias Partido Comunista de Cuba paz Paz sin Fronteras Pepe Lobo Pepe Mujica permisos de salida y entrada a Cuba permisos de entrada y salida permisos de salida y entrada permisos de salida y entrada a Cuba Plebiscito polémica política política migratoria politica migratoria cubana presos presos políticos Propuesta para una Sociedad Participativa pueblo cubano. Obama Putin PYMES Ramiro Valldes Raul Raul Castro Raúl Castro Raul. Fidel reconciliación reformas Reformas régimen Reinaldo Escobar relaciones Cuba y Estados Unidos remesas represión revolución Revolucion Bolivariana Revolución Cubana Robert M Morgenthau Rusia Sara Palin Sean Penn seguridad nacional Silvio Rodriguez soberania soberanía socialismo socialismo de Estado sociedad civil sociedad de información soft power spoilers terrorismo tolerancia totalitarismo UNASUR Union Europea Unión Europea Venezuela VI Congreso viajes viajes a Cuba violencia en Honduras Yoani Sánchez Yoani Sanchez Zelaya

Archivo

Calendario

domlunmarmiéjueviesáb
      1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031