En ocasiones, los inquisidores sutiles no logran doblegar o amedrentar a las personas decentes y civilizadas; sin embargo, si pueden sacarle un mea culpa público y una autocrítica conciliadora. Casi siempre, los argumentos toscos y defectuosos, preñados de malas intenciones pero escritos entre líneas, logran éxito y respaldo entre los indoctos y desfavorecen el debate amplio y fructífero de los seres más racionales. Se debe tener mucho cuidado a la hora de rendir pleitesias públicas, sobre todo en política.
Comentario de Anonymous User (AF)
Modificado: 17/06/2008 2:00
En ocasiones, los inquisidores sutiles no logran doblegar o amedrentar a las personas decentes y civilizadas; sin embargo, si pueden sacarle un mea culpa público y una autocrítica conciliadora. Casi siempre, los argumentos toscos y defectuosos, preñados de malas intenciones pero escritos entre líneas, logran éxito y respaldo entre los indoctos y desfavorecen el debate amplio y fructífero de los seres más racionales. Se debe tener mucho cuidado a la hora de rendir pleitesias públicas, sobre todo en política.