Ningún muro es aceptable
Las noticias continúan llegando. Algunos ven esos cambios como cosméticos y otros como trascendentales. Sigo pensando que el principal es que se abre paso una nueva mentalidad. La gente ya no espera que el actual régimen que norma el funcionamiento de la sociedad cubana pueda facilitar una cotidianidad satisfactoria y demanda cambios que les permitan hacerse cargo de su existencia. En otras palabras: se alegran –como yo- de que nadie los pare a las puertas de un edificio o playa. Esa es una humillación vencida. Pero quedan otras más importantes.
Si se proclama como medida “absurda e irritante” el impedir el paso de los nacionales a una instalación hotelera, lo mismo es valido para la economía nacional. Es un principio discriminatorio absurdo e irritante que se atraiga a inversionistas privados extranjeros a participar en la economía nacional y se prive de ese derecho a los ciudadanos cubanos. Ese muro tiene también que caer.
En 1968 Fidel Castro lanzó una ofensiva revolucionaria dirigida a poner fin a los trabajadores por cuenta propia y las pequeñas y medianas empresas privadas. No importaba sacrificar la economía y el consumo para extender el régimen totalitario a toda la economía. Obligar a todos a depender del Estado para su subsistencia era clave para controlar y movilizar a la población. La irracionalidad económica se inscribía dentro de la racionalidad totalitaria.
Para disponer de cada persona se impuso el cierre de toda autonomía ciudadana. La retórica oficial disfrazó esa voluntad de control totalitario con un discurso igualitarista. No se permitiría, supuestamente, ninguna actividad privada para así evitar enriquecimientos que dieran lugar a diferencias sociales.
Pero en el Socialismo de Estado no es la propiedad sobre los medios de producción lo que determina el acceso a recursos, sino la posición jerárquica dentro de la nomenclatura oficial. Marx no pudo prever en El Capital las nuevas formas de apropiación de riquezas por una clase dominante diferente a la del capitalismo.
En el último medio siglo un ministro o general no ha necesitado ser dueño de un central azucarero para recibir las mejores viviendas, viajar en primera clase, tomar paseos en yate, pasar vacaciones en Varadero o algún otro centro de descanso restringido. El que se haya siempre intentado ocultar esta realidad se debe a su flagrante contradicción con la hipócrita retórica igualitarista que racionaliza el régimen de exclusión vigente.
La elite de poder -a diferencia de la alta burguesía que la precedió- no deriva su posición privilegiada de generar eficiencia económica, sino de su lealtad personal a los principales líderes. La nomenclatura puede dilapidar riquezas con su ineficiencia y siempre –como el corcho- flotar en cualquier crisis. Pero todo tiene un límite. Si el país se hunde mañana, esta elite improductiva se va a pique también.
El problema no radica en las virtudes o defectos personales de los funcionarios, sino en el modo en que esta organizada la sociedad. No faltan personas inteligentes, honestas y laboriosas en el gobierno cubano como tampoco entre los trabajadores. Pero arengarlos a mayores esfuerzos cuando aun no se ha cambiado esencialmente el régimen vigente equivale a exhortar a alguien a “avanzar” cuando todavía pedalea en la bicicleta fija al piso de un gimnasio.
La apertura a la capitalización de remesas para desarrollar un sector privado nacional atraería desde el primer momento al país más capital que toda la inversión extranjera. Y ese sector –como ocurre incluso en países desarrollados con la pequeña y mediana empresa- aportaría una parte considerable de los trabajos, bienes, servicios y porción del Producto Interno Bruto. El aporte que pueden hacer las PYMES no es nada despreciable. En las economías de los países pertenecientes a la Organización para la Cooperación Económica y Desarrollo (OECD), las PYMES constituyen el 95% de todas las firmas, ofrecen entre el 60 al 70% del empleo y aportan el 55% del PIB. Otro ejemplo, en la Unión Europea, las PYMES constituyen el 99% de todas las firmas y emplean a 65 millones de personas. Es reconocido por instituciones internacionales que en muchos sectores las PYMES son líderes en la innovación y competencia.
Cambiar muros por cercas Peerles no va a poner freno a la demanda de cambios que abran espacio a la autodeterminación ciudadana. Es tan inapropiado desestimar a priori el alcance de cada nueva medida como dejar de señalar sus límites y reclamar una mayor celeridad y amplitud de las transformaciones.
Quitar el portero a la entrada de los hoteles dignifica al cubano que ahora puede entrar a esa instalación. Pasada la euforia de entrar sin humillaciones al hotel vendrá una mayor presión por reformas estructurales de mayor calado. Una de ellas es poner fin a la exclusión del ciudadano de la vida económica del país en la que hasta ahora participa como soldado movilizado, pero no como actor. En otras palabras: otorgar al ciudadano los mismos derechos que al capital extranjero para generar riquezas.
Ha llegado la hora de exigir poner fin a la humillación “absurda e irritante” que supone el apartheid impuesto en la economía nacional a favor del Estado y los empresarios extranjeros.
Sí
No
cambios en cuba, PYMES, remesas, socialismo
22/04/2008 2:43
No
por (Usuario no autenticado) 22/04/2008 22:40
Me parece que la gran diferencia entre la represión que puede existir, por ejemplo, en Estados Unidos, España, o México incluso, y la que puede existir en Cuba, está dada por la diferencia de sus sistemas, uno abierto, donde la prensa y la sociedad civil pueden hacer valer su voz y denunciarla, y otro cerrado donde la prensa está controlada y la sociedad civil también. Eso es uno de los grandes problemas que los CAMBIOS en Cuba tienen que incluir. No se trata de “cobijarse” detrás de la represión contra la oposición, es que eso es parte principal del gran problema cubano: Acabar con la represión contra oposición y disidentes, las abiertas, veladas o sutiles, toda manifestación de represión o coacción contra manifestaciones legítimas civiles y políticas.
por (Usuario no autenticado) 22/04/2008 22:40
Magnifica la respuesta de Blanco a Figueredo -- sin dudas la vision del mismo es maniquea aunque el no lo acepte, pero nadie acepta lo que no ve --; en cuanto a que los cambios se le piden al actual gobierno si coincido con Figueredo; esto, sin embargo, no le da al regimen la carta de legitimidad que Figueredo nos quiere hacer ver, es que a quien tiene el poder -- obtenido como sea -- es a quien se le piden los cambios, a quien sino?. Esta peticion puede ser por los canales establecidos por el propio regimen -- digamos gobierno para coincidir con la terminologia expresada en el post --, o por otros medios no menos pacificos, aunque se salgan de los "causes establecidos", como fue la demostracion de Las Damas de Blanco en el dia de ayer. Veremos si este tipo de demanda, tan o mas legitima aun que las hechas contra las "prohibciones absurdas", son -- a pesar de la represion de ayer -- tambien aceptadas.
por (Usuario no autenticado) 22/04/2008 19:40
Querido Blanco:
Le agradezco la explicación sobre su distinción entre Gobierno y régimen. Ahora bien, el umbral político que utiliza usted para distinguir el uno del otro, me resulta en estos momentos -desde nuestra posición geográfica-, un tanto inoportuno en cuanto a nuestras prioridades elementales en un momento histórico bien decisivo. Ojalá el gobierno cubano, sepa estar a la altura de las exigencias de su pueblo, dando al traste con los remanentes ortopédicos que caracterizaron a su "régimen". Lamento muchísimo que mi posición con respecto a Cuba le parezca en ocasiones, "binaria y maniquea". Sin ánimos de justificar mi postura, le garantizo -con toda seguridad- que trato de pensar a Cuba, primeramente desde mi objetividad geográfica, segundo: desde un análisis consciente de la realidad mundial. No se puede pensar ni idealizar a Cuba, desde la subjetividad intimista de nuestra ideoafectividad; de esa manera corremos el riesgo de perder la avenida de la concordia para un futuro mejor. Otro punto, en mi opinión muy importante, es el de la cautela excesiva que se debe tener a la hora de demandar o hablar en nombre del pueblo de Cuba. Existen ahí muchas aristas antropológicas, raciales y étnicas que precisan un cuidado mayor.
Cuando se es una persona informada cabalmente sobre los problemas del Mundo, resulta un tanto oportunista cobijarse en el incidente sucedido ayer con Las Damas de Blanco, para invalidar de cierta manera la gestión política y social de cambios que se deben y tienen que efectuar en Cuba. Ojo: jamás justificaría la reacción del gobierno cubano ayer ante unas pocas mujeres; pero creo que esto no debe desalentarnos la esperanza. Con anterioridad, he criticado públicamente el arresto de los "75"; lo considero un error político de alto costo para el gobierno cubano y, creo además, que incidieron muchos factores de índole conspirativo y de coyuntura política, que contribuyeron a tan desafortunada y lamentable acción. Albergo la esperanza de que todos sean liberados lo antes posible, ojala así sea. Personalmente he sido víctima y testigo de represalias y abusos físicos gubernamentales. Hace unos años viajé desde California a Miami, con un grupo de compañer@s y amig@s pertenecientes al movimiento antiglobalización, para protestar contra una Cumbre que se efectuaba en esa ciudad. La policia nos reprimió salvajemente con gases, bastones y balas de goma. Hasta ahora, la brutalidad policial respaldada por el gobierno ha quedado impune.
El punto, es sentir y buscar la justicia consecuentemente; sin hipocresía. Le doy crédito a usted, mi estimado Blanco, por su disposición a manifestarse en cualquier frente donde exista la posibilidad de un consenso. Lucho a mi manera, para que personas como usted, puedan sentarse a debatir dentro de Cuba. Es esa una de mis metas.
por (Usuario no autenticado) 22/04/2008 19:40
Bravo Blanco. Hay que pensar de forma sistémica. No aplaudir curitas de mercuro cromo. Las pequeñas y medianas empresas son casi siempre las que fomentan más rápidamente el crecimiento económico. En la España después de la guerra el turismo se desarrollo con Bed & Breakfast, no con hoteles costosísimos; los ejemplos sobran. Pero si se decidieran a “autorizarlas” tendría que ser sin cortapisas, mira lo que paso hace ya algunos años con el invento de las cooperativas cañeras. Para funcionar y tener éxito tienen que tener verdadera libertad, nada de estar obligadas a vender al estado ni nada de eso. Total libertad, incluso para exportar…
por (Usuario no autenticado) 22/04/2008 18:00
Para ALEXIS FIGUEREDO: Usted dice, y copio: “Hasta hoy, martes 22 de abril de 2008, la gente en Cuba, en su gran mayoría, está demandando cambios desde y, a partir, del gobierno existente; desean que sea el gobierno actual el mediador y propiciador de los cambios”. Yo le pregunto: ¿dónde ha estado el referendo democrático y libre que le haya permitido a usted llegar a esa aseveración? ¿es que en Cuba existe toda la libertad de expresión necesaria para asegurar que “la gente” quiere una cosa y no otra? ¿se le ha dado esa opción? Usted afirma: ”Ha sido un proceso que se viene efectuando a partir de las bases, y que ya afortunadamente, se extrapola a la prensa mediante el debate abierto.” Por favor, señor Figueredo, ¿es que los debates de la prensa cubana no están sometidos a determinado techo, el cual no es posible obviar? (Sepa que me leo la prensa cubana todos los días) Ese proceso de las bases, ¿no ha estado marcado por la premisa de que todo debe ser dentro de la revolución y el socialismo? Mientras no exista la posibilidad real de optar por uno, dos, tres o cualquier otro régimen posible, los cambios, como usted dice, no se han dado en Cuba. Estamos ante un proceso tímido de restitución de ciertos derechos y tímidas reformas, y es en las manos de la población, no en la de los militares cubanos, donde está la posibilidad de llevarlas a algo más.
por (Usuario no autenticado) 22/04/2008 18:00
Al parecer el camino hacia la prosperidad y el Estado de derecho en Cuba va a ser largo y tortuoso, incluso más para unos que para otros. Vean lo de las Damas de Blanco ayer como mejor ejemplo y los calificativos ofensivos hacia ellas en el editorial de Granma hoy. Apoyar los “cambios de poco a poco” que se hacen en Cuba sin denunciar su verdadera magnitud, lo que se deja de hacer, se hace a medias, o los actos represivos que siguen existiendo, denigra al que los escriba. Felicito a Blanco por recordarnos a todos qué es la casta militar gobernante en Cuba, que para muchos gobiernos, académicos y organizaciones no gubernamentales hoy es “la salvación de la patria”. Podemos estar de acuerdo en que en un futuro pudieran abrirse otros espacios para los cubanos a partir de ciertas reformas que hoy se pudieran implementar. Pero, mientras tanto, hay que seguir denunciando lo que sigue estando mal y “tumbando muros”. Porque si no lo hacemos nosotros que nos duele Cuba, nadie lo va a hacer por nosotros. No se trata de mirar hacia Cuba con una visión nueva a partir de la realidad "nueva" de allá, se trata de saberla mirar.
por 22/04/2008 17:54
FE DE ERRATAS
No estoy con mi PC por lo que no puedo poner todos los acentos en mis comentarios y no he podido entrar a corregirlos. En el ultimo mensaje mio a Figueredo donde dice lebante debe leerse levante, como es logico. Las dos letras estan juntas en mi tablero. Gracias por su comprension.
Ah! Y por favor que nadie me postule para nada, aunque agradezco la buena intencion.
por (Usuario no autenticado) 22/04/2008 17:40
claro que el articulo es excelente, como todos los que he leido hasta ahora en este blog. una vez mas, J.B. pa presidente (no confundir con el güisqui, jejejjee)
gracias por sus articulos maestro
ps: mario... programa de liberacion? en serio? a estas alturas?
por 22/04/2008 17:38
Amigo Alexis:
Usted no debe haber leído mi comentario anterior en el que explico el sentido que atribuyo al termino "régimen" y donde explícitamente digo que no lo empleo en el sentido peyorativo en el que usualmente lo usan los medios de prensa para referirse al gobierno cubano. Pretendí resumir de nuevo el asunto en el primer párrafo de este comentario, pero si no lo entendió así seguramente será por mi culpa.
Permítame puntualizar algunas cosas.
He dicho que el actual gobierno tiene que realizar cambios de su régimen que pueden paulatinamente llevarlo a iniciar un genuino cambio de régimen, o sea, a otra manera de organizar la sociedad. Mi preferencia siempre ha sido y sigue siendo que sea el gobierno el que encabece esa transformación. También he dicho que me alegro de cada cambio que dignifica al ciudadano liberándolo de humillaciones impresentables o haciendo su vida cotidiana menos onerosa. Y he ratificado siempre mi compromiso con la promoción de esta visión por medios no violentos.
Puede usted darme cita frente a la Casa Blanca o el Congreso de EEUU cuando ocurra alguna manifestación pidiendo el levantamiento del embargo en su totalidad o de las restricciones de viajes a los cubano- americanos. Estoy listo a ir desde Ottawa. De igual modo, si me cita en un aeropuerto para tomar un avión y llegar a La Habana pidiendo discutir la actual situación con el gobierno, -siempre que el intercambio tenga lugar de manera recíprocamente respetuosa y con reglas de procedimiento equitativas mutuamente acordadas-, no voy a faltar a la cita.
Creo que nuestras discrepancias están en otra parte. Yo no puedo pedir no violencia a la disidencia, la oposicion y el exilio y hacer silencio ante el ejercicio de la represión física o política en Cuba. No puedo tampoco achacar al embargo todas las culpas de la situación económica cuando esa perspectiva no intenta ya defenderla ni siquiera los que están en el poder.
Perdóneme si soy injusto, pero usted a veces da la impresión de tener una visión binaria y maniquea del conflicto cubano que yo no comparto. Se lo digo con todo respeto. Yo pase por eso. Si ese no es el caso espero que coincida conmigo en que no es aceptable la lógica de que las esposas e hijas de los presos tengan que acudir a una plaza publica, y ser arrastrados fuera de ella, porque la soberbia impida a quienes ejercen el poder recibirlas y discutir serenamente con ellas. Sus planteamientos incluyen, mas allá de la liberación de sus parientes, la necesidad de atender de inmediato las inaceptables condiciones carcelarias.
Un gobierno ilustrado sabe que no puede achacar a una potencia extranjera los maltratos que dispensa en su sistema penitenciario a presos inermes. Una reforma que seria muy bienvenida por toda persona decente es la de que el gobierno cubano -mientras discute si esos presos son culpables o inocentes- haga cumplir de inmediato las normas de Naciones Unidas en el tratamiento de detenidos y presos, así como que transparente los penales a algún organismo independiente como la Cruz Roja Internacional. No creo que se necesite que Estados Unidos lebante el embargo para comportarse de manera humana y responsable. Tampoco puede ser considerada esa medida una reforma contra el socialismo, sino contra el régimen totalitario que se ha presentado hasta ahora de manera fraudulenta bajo esa etiqueta desacreditándola. Digamos que son parte de esas medidas "irritantes, absurdas e innecesarias" de que podría liberarse al pais de un plumazo.
por (Usuario no autenticado) 22/04/2008 16:40
Estimado J.A. Blanco:
En el primer párrafo de su texto, usted afirma categóricamente lo siguiente: "La gente ya no espera que el actual régimen que norma el funcionamiento de la sociedad cubana pueda facilitar una cotidianidad satisfactoria y demanda cambios que les permitan hacerse cargo de su existencia". Esto, con todo respeto, no se ajusta a la realidad; de ahí, que el desarrollo de su columna se establezca en principio y, en parte, sobre la irrealidad. Hasta hoy, martes 22 de abril de 2008, la gente en Cuba, en su gran mayoría, está demandando cambios desde y, a partir, del gobierno existente; desean que sea el gobierno actual el mediador y propiciador de los cambios. Ha sido un proceso que se viene efectuando a partir de las bases, y que ya afortunadamente, se extrapola a la prensa mediante el debate abierto. Yo creo que se están dando pasos sustanciales en cuanto a cambios. Lamentablemente, y por muchas razones que usted conoce y decide obviar en su artículo, estos cambios no pueden ser de la manera y con la rapidez que muchos desean.
Usted, se empeña en sabotear el presente acudiendo al pasado. Se remonta a 1968 y a Fidel Castro, para mutilar la dinámica social actual. Esto es realmente contraproducente si queremos ser serios y agudos. Vivimos en el 2008, y Fidel Castro, aunque vivo y observando, ya no es el Presidente de Cuba a decisión personal.
Los cubanos honestos de la diáspora debían centrar sus esfuerzos, en luchar contra los férreos diques foráneos que imposibilitan que la dinámica actual de la sociedad cubana sea rápida y eficiente e incluyente; en vez de tratar de imponer agendas personales y estrechas que no conducen a un futuro amplio y mejor.
Saludos
por (Usuario no autenticado) 22/04/2008 13:20
Lo ha dicho todo Blanco, en esto nos deberiamos concentrar todos en vez de dispersarnos con otros asuntos "politicos" que si bien importantes, caben a un grupo reducido de "negociar" su fin y desenlace, al pueblo cubano y a cuba misma lo que les hace falta ahora mismo para realmente entrar en otra "era" y emprender el camino dek bienestar de todos y el desarrollo economico del pais, es precisamente como usted dice "derrumbar este muro" el muro de la discriminacion economica, de la prohibicion a participar de la riqueza economica y su creacion a los cubanos, y me refiero a los ciudadanos de a pie. Todos sabemos que si se eliminan todas las "prohibiciones absurdas" va a hacer falta dinero para poder disfrutar plenamente de esas "nuevas libertades" y para que haya dinero tiene que haber primero y ante todo "verdaderos empleos" para que la gente pueda tener dinero en el bolsillo y en el banco, y que ese dinero circule, solo asi podremos disfrutar de nuestra "libertad"
por Alexis Figueredo (Usuario no autenticado) 23/04/2008 1:00
Lamento mucho que existan personas que aspiran a una Cuba democrática; y sean, a la vez, capaces de establecer matices respecto a la "represión". Más aún, escudados en el pretexto de la supuesta libertad de prensa que, es además, una falacia absoluta. Esa dualidad anquilosada y arraigada en el carácter político de gran parte de la oposición radical al gobierno cubano, es sin duda, uno de los factores más influyentes en el fracaso de casi cincuenta años. Hace mucho tiempo, leyendo a Alejandro Casona, quedé cautivado ante un frase genial en su "Barca sin pescador": "Para sufrir con el dolor ajeno, lo primero que hace falta es la imaginación". Más adelante continúa así: Un día sabemos que va a morir un pescador en una aldea del norte, y nos encogemos de hombros. Otro, leemos que en un frente de guerra han caído treinta mil hombres, y seguimos tomando el café tranquilamente, porque aquellas treinta mil vidas no son, para nosotros más que una cifra. Y no es que tengamos duro el corazón, no. Es la imaginación la que tenemos muerta.
He tomado parte de mi precioso tiempo de ocio, extrayendo el párrafo anterior para recordarle a muchos de ustedes, quienes escondidos entre seudónimos, pretenden teorizar selectivamente sobre democracia y libertades. "Al que le sirva el sayo" le recuerdo, que llevan casi medio siglo aquejándose y prostituyendo su causa sin éxito ni resultados concretos. Quizá sea, no porque tengan duro el corazón, no. Es la imaginación la que tienen muerta.
Saludos