Tumbar los muros

Tumbar los muros

Acostumbro a recibir comentarios que, demasiado a menudo, opinan sobre lo que otros debieran hacer en Cuba. Pero, a propósito del nuevo Consejo de Estado, una de las lectoras, Bárbara, hizo una pregunta oportuna: ¿Qué hacer? Ella va en el sentido de ¿qué podemos hacer nosotros acá?

Antes de intentar responderle a Bárbara creo necesario atender primero a otra interrogante: ¿Qué somos?

Se nos puede llamar “Diáspora”, porque estamos dispersos, como el pueblo hebreo, desde Australia hasta Alaska; o “comunidad cubana en el exterior”, porque sin duda clasificamos también bajo ese criterio. Esos conceptos pueden ser empleados sin temor a error, pero ocultan –a veces de manera deliberada- la naturaleza de nuestra condición. ¿Qué somos entonces? ¿Emigrados, refugiados, asilados o exiliados?

El gobierno cubano se esfuerza por demostrar desde hace algo más de dos décadas que los cubanos que salimos de la isla no somos exiliados ni refugiados porque, según ellos, hoy en día, el motivo principal para “abandonar” el país es de índole económica y no por temor a ser perseguidos. Sólo que en esas consideraciones se pasa por alto un detalle: A todos nos desterró.

Si la motivación individual al salir de la isla fue escapar de una sentencia de muerte o la cárcel, rehusar el tener que convivir con atropellos cotidianos, o buscar horizontes de prosperidad personal, lo cierto es que el gobierno cubano a todos nos homogeniza con el trato que nos dispensa de desterrados. La única excepción son aquellos a quienes el gobierno provee de un permiso de residencia en el exterior por múltiples razones de conveniencia, o porque la astucia, creatividad y contactos del interesado se han impuesto para lograrlo. Aún así, el gobierno se encarga de cobrarle puntualmente cada mes una cuota por el derecho a visitar su patria, y en ocasiones se abroga la facultad de permitir o no esas visitas.

La condición de “salida definitiva del país” no fue una opción individual, sino una imposición legal. Tal como se le impone a muchos presos políticos a cambio de ser liberados. Uno de los problemas que confrontan los países que no desean conceder asilo a un cubano es precisamente que no tienen manera de deportarlo cuando ha vencido su “permiso de viaje”. La Habana no los quiere de regreso, salvo en casos especiales para castigar su desafío. El reciente ejemplo del trato discriminatorio dispensado por el gobierno cubano a los boxeadores devueltos por Brasil puede ilustrar este punto.

Valgan entonces tres precisiones.

1) Somos desterrados no “emigrados”. Llamemos las cosas por su nombre. Con independencia de la variedad de motivos que impulsaron nuestra salida, se nos destierra. No se nos permite restablecernos en la tierra en que nacimos y sólo podemos visitar el país si se nos autoriza. El gobierno otorga un cuño que sirve de salvoconducto para viajar a la patria en que se nació. Una “generosidad” semejante a la que otorgaba la Corona española a desterrados como José Martí.

2) Ningún emigrado de ningún otro país (salvo Corea del Norte) sufre, como en el caso de los cubanos, la confiscación total y completa de todos los bienes y propiedades, desde la vivienda y cuentas de ahorro hasta el juego de cubiertos del comedor, antes de su salida del país. Ni siquiera en China ya es así.

3) Ningún emigrado paga un precio más alto que los cubanos por las artificiales y abusivas tarifas impuestas por el gobierno de la isla a las comunicaciones telefónicas –sin tener Internet como medio alternativo- y al envío de remesas a sus familiares, aun desde países que no establecen limitaciones en el envío de remesas a Cuba, como sucede en Estados Unidos. Los costos de las llamadas telefónicas y de las remesas a Cuba se sitúan entre las más altas de todo el planeta y las más caras del Hemisferio Occidental. Lo mismo ocurre con las exorbitantes tarifas de las gestiones burocráticas para tramitar una visita a Cuba o la de un familiar al extranjero.

Atendiendo a estas razones sería más justo y exacto decir que la suavemente llamada “emigración cubana” tiene atributos radicalmente diferentes a los de cualquier otra. Esas cruciales diferencias permiten a quienes son genuinos emigrados de otras naciones –aquellos que apenas pretenden buscar prosperidad material- que puedan hacerlo y luego retornar al país y a su patrimonio personal, o bien disponer de la venta de sus propiedades y emplear esos recursos para asentarse mejor en la siempre difícil etapa inicial del emigrado. Incluso aquellos exiliados de países que han sufrido bajo dictaduras militares, han podido retornar a sus países de origen cuando han entendido que sus vidas ya no corren peligro, sin tener que pedir permiso para el regreso. Todo migrante –sea latinoamericano, caribeño, asiático, africano o europeo- puede mantener contactos telefónicos, por correo o e-mail regulares con sus familiares y remesar cantidades a veces modestas, pero que llegarán casi integras a sus seres queridos. Todos… menos los cubanos.

Esos no son privilegios, sino derechos de todo emigrado.

Las razones de seguridad que aduce el gobierno de La Habana para arrebatarles la libertad de movimiento a sus ciudadanos son ridículas e inadmisibles si se tiene en cuenta que muchos otros países – España, Inglaterra, Estados Unidos, Francia, Rusia, Filipinas, Kenya, Argelia, Jordania, Egipto, India, Paquistán entre otros- enfrentan amenazas secesionistas y/o terroristas de manera permanente y no han acudido al estalinismo migratorio como solución.

Lamentablemente, no son sólo las restricciones migratorias del gobierno de la Isla las únicas que hoy afectan a los cubanos. Una parte sustantiva de la comunidad cubana en Estados Unidos viene haciéndose oír en reclamo de que se deroguen las medidas ejecutivas que en el año 2004 impusieron nuevas restricciones de viajes y envío de remesas y paquetes a Cuba, haciendo aún más difícil la separación de las familias cubanas. Una agenda humanitaria no puede dejar de lado este parcial, pero justo reclamo. Quien lo enarbole merece respeto y apoyo. Pero es un hecho ineludible que la inmensa mayoría de las barreras a las comunicaciones, contactos y reunificación de familias continúan emanando de las regulaciones del gobierno cubano.

Pido excusas por la extensión que ha tomado este comentario, pero sucede que lo tenía ya escrito cuando un intercambio entre dos columnistas de El Nuevo Herald sobre el tema de los viajes a Cuba me persuadió de la necesidad de expandir mis notas.

No puedo compartir el criterio de que corresponde a los que viven en la isla expresarse y reclamar el cambio de esa legislación estalinista; y a los que viven en Estados Unidos les toca pronunciarse sobre las regulaciones sobre este tema en ese país. Esta es una discrepancia importante que tengo, en algunas ocasiones, con personas inteligentes y honestas que cuentan con todo mi sincero respeto.

Se trata de la defensa de derechos básicos que a todos nos pertenecen. Siendo cubano y viviendo en Canadá no creo que deba dejar en manos de los cubano americanos sus reclamos frente al gobierno de aquel país, ni pienso que ellos o los que residen en Cuba, por radicar yo en Ottawa, rechacen mi contribución a la defensa de derechos que asisten a todos los cubanos. Esto no supone que pretenda dictar lo que alguien debe hacer – sea fuera o dentro- a partir de lo que yo considero apropiado. Asumí la defensa de estas ideas desde que vivía en la isla y lo sigo haciendo desde Ottawa. Allá lo hice, de manera pública, –en una audiencia plenaria de la Asamblea Nacional en 1994 en la que pedí que suprimiesen los permisos de entrada y salida afirmando que “la Patria no se construye con rehenes” y lo reiteré poco después por escrito ante una comisión ad-hoc de la propia Asamblea. Como ciudadano cubano sigo afectado por la misma legislación ahora que resido en el exterior, y no pienso que debo dejar la defensa de mis derechos a quienes dejé atrás.

Lo que constituiría una torpeza es que cualquiera de nosotros, al partir de percepciones y prioridades diferentes, intente descalificar a quien no comparta las nuestras. De hecho creo que el pueblo cubano –al que todos pertenecemos- se beneficiaría más si aprendiésemos a complementarnos en nuestra diversidad, que persistiendo en el juego de las recriminaciones y la polarización que La Habana sabe siempre alimentar cuando mengua.

La Comisión Cubano-Americana pro Derechos Familiares tiene su propia visión y propuesta sobre este tema. Sus miembros apoyan el Proyecto de Ley H 757 que, según el texto presentado al Congreso de Estados Unidos en enero 31 del pasado año, levanta las prohibiciones de viaje a todos los ciudadanos de Estados Unidos y, entre ellos, a los cubanoamericanos que también sean ciudadanos o residentes en esa nación.

Consenso Cubano, sin tener una posición común sobre el levantamiento del embargo, -que no limitaba, hasta las regulaciones de Bush en el 2004, las visitas a Cuba de los cubanoamericanos-, ha fijado su posición dentro de esos límites. Su propuesta se concentra en pedir a EEUU y a Cuba que levante todas las restricciones de viaje a la isla de los cubanoamericanos, sean ciudadanos o residentes de ese país. A diferencia de la citada Comisión no reclama que se levante la prohibición de viajar a Cuba a los ciudadanos estadounidenses de otro origen.

Una diferencia central entre ambos grupos radica, por tanto, en si se debe o no mezclar el tema del embargo (al solicitar el fin de toda restricción de viajes a Cuba) con el de la de defensa de los derechos específicos de los cubanoamericanos.

También hay diferencias pragmáticas. Pese a que muchos de nosotros nos hemos opuesto siempre al embargo, es probable que no sean pocos los que estimen que mezclar ambos asuntos es contraproducente porque lograr un cambio en este tema requiere de un siempre incierto y prolongado proceso legislativo, mientras que la decisión ejecutiva de Bush en el 2004 apenas necesita de otro decreto presidencial que la revoque.

Sin embargo, los objetivos de ambas agrupaciones no son inevitablemente excluyentes aunque cada sector fije diferentes prioridades.

Lo que la inmensa mayoría de los cubanos de la isla y de afuera seguramente agradecerían es que se encontrase el modo de avanzar de forma complementaria en lo que se proponen, sin caer en el tradicional juego de zancadillas que tanto beneficia a las fuerzas del inmovilismo. No es una meta imposible.

Entonces, retorno a la interrogante de Bárbara: ¿qué hacer? Creo que el primer paso en la lucha por los cambios es derribar todos los muros que hoy separan al pueblo cubano. En ella, la comunidad de desterrados cubanos tendría mucho que hacer y decir.

Desde mi perspectiva, se hace necesario exigir la remoción de todas las trabas arbitrarias -se originen en La Habana o en Washington- que hoy obstaculizan los contactos, envío de paquetes y remesas, comunicaciones, intercambios y la reunificación de las familias. Ni más, ni menos. Ese es el modo eficaz de combatir el contrabando de personas y poner fin a las múltiples formas de violencia asociadas a la represión de estos derechos, de las cuales el hundimiento del Remolcador 13 de Marzo es la más emblemática.

En este tema coinciden no pocos disidentes, reformistas o simplemente inconformes en la isla, con todos aquellos de nosotros que no aceptamos la condición de desterrados. Por otro lado, para una elite que insiste en el uso de una anquilosada retórica de confrontación y se dedica a bloquear el acceso a Internet, censurar publicaciones y derribar antenas de TV satélite, nada sería más oportuno que una fraternal “invasión” familiar. Tumbemos todos los muros que hoy nos separan.

La defensa del derecho al libre movimiento facilita una alianza temática con una amplia gama de fuerzas dentro y fuera de Cuba, y permite hacer uso eficaz del potencial de movilización cívica que existe en el destierro cubano. No hay contradicción, sino complementariedad, entre estar dispuesto a buscar soluciones dialogadas con el gobierno de la isla sobre estos temas y generar la necesaria presión en la opinión pública para avanzar hacia su solución.

En términos psicológicos, que nuestra nación trascienda con el contacto directo los miedos sembrados a lo largo de cinco décadas equivale a lo que significó para los alemanes derribar el Muro de Berlín: el reencuentro como lo que somos, un solo pueblo.

No

04/03/2008 1:28

por Diosdado Urquijo (Usuario no autenticado) 07/03/2008 17:20

Sres. y Sras. Ustedes estan muy fuera del juego, como decia un poeta de verdad. Estan hablando un idioma muy extranjero que no se aplica a lo que esta ocurriendo en Cuba. Ustedes hablan de cosas que no tienen que ver con este paisito. Este sr Blanco Gil, que por cierto se tan blanquito que necesita un cuello negro para distinguirlo, con todo lo filosofo, diplomatico y ensayero que se dice que es, no pone una sola bola. Parece que esta acostumbrado tanto a la nieve que cuando dispara una contra el tropico, se le derrite. Ponganse pa'las cosas, que van a llegar, si llegan, tarde al festin.


por propuesta para el dialogo (Usuario no autenticado) 06/03/2008 21:00

Creo que es hora de hacer mayor presión desde una posición racional y de dialogo. Debe ser una premisa dejar bien claro que nadie tiene el derecho, desde ninguna posición, de restringir las entradas y salidas a nuestra tierra.


por joseluis sito (Usuario no autenticado) 06/03/2008 4:00

Barbara
no me ha ofendido en nada y espero que yo tampoco.

Como nos lo decia Juan Antonio Blanco, en las reuniones de los castristas estan todos de acuerdo, y cuidado si no lo estas...
Aqui podemos discrepar, oponernos y dialogar con diferentes puntos de vista, es esta la leccion para el pueblo cubano. Es esto un ejemplo de Libertad, continuemos asi.


por joseluis sito (Usuario no autenticado) 06/03/2008 2:00

Me molesta dar la impresión de ocupar demasiado espacio y escribir demasiados comentarios, pero quiero responder a Barbara.

La RESISTENCIA de los habitantes del gueto judío de Varsovia no sirvió para nada? Estos hombres que murieron combatiendo los nazis hasta el ultimo, eran unos locos, unos idiotas? Como se puede olvidar esta RESISTENCIA, esta extraordinaria lucha, ya que sabían que no tenían ninguna posibilidad de salvarse? Y sin embargo continuaron hasta el final, conscientes de su destino. Para que les sirvió esa lucha desesperada? Le dejo encontrar la respuesta a usted misma, espero que sea capaz de encontrarla.
Pero la historia también nos aprende que esos hombres mientras resistían acapararon a divisiones nazis, que por lo tanto no podian combatir en otro lugar. Entre otras cosas, la RESISTENCIA de esos hombres fue admirable y un ejemplo para todos nosotros, de que no se arrodilla uno delante de los tiranos o los verdugos. Estos hombres y otros mas nos dicen que somos libres cuando resistimos.

Que seria hoy Europa y el mundo si Inglaterra no hubiera emprendido una RESISTENCIA tenaz y valiente contra los nazis? Si los hombres no hubieran decidido de combatirlos?
La Historia mantiene en la memoria los famosos acuerdos de Munich, los acuerdos de la vergüenza, acuerdos de flojos y débiles que siempre conducen a desastres. A las dictaduras se les combate, no se les pide nada. Los papeles que firman son pura propaganda y mentira.

Dicho esto, tampoco una RESISTENCIA debe consistir inevitablemente en coger el fusil y poner bombas. Estos extremos se alcanzan cuando no queda otra opción, y a veces son necesarios, la Historia nos lo aprende.
En el caso de Cuba una RESISTENCIA nunca se emprendió, ni se organizó, desde décadas, ni pacifica ni violenta. Por esta razón, entre otras, estamos donde estamos. Pero también esta RESISTENCIA empezó, y debemos acompañarla, ayudarla, aumentarla. Mantengo que solo ella podrá darnos nuestra Libertad.

También puedo sacar hipótesis, conjeturas, creencias sobre la magnanimidad y el súbito espíritu democrático de Raul Castro y sus cómplices, imaginar los cambios que supuestamente están cocinando en las salas secretas del Partido Unico, los deslumbrantes avances sobre otra nueva zafra millonaria. Pues resulta que todo esto siguen tragándolo algunos ingenuos. Preferimos dejar los cuentos chinos para los adultos infantilizados y continuar la RESISTENCIA, sin la cual seguiremos con el silencio y el temor.
Lo que teme la tiranía son los presos políticos, son los resistentes y su aumentación, es una RESISTENCIA que la obligue a abdicar. De todo lo demás se ríe.

Ya era hora de ponerse a andar. Nada ni nadie detendrá esta RESISTENCIA en marcha porque es la del pueblo. Solo nuestro pueblo resistiendo recuperará su Libertad.

VIVA CUBA PRONTO LIBRE ¡!

Postscriptum: el dialogo que debemos llevar los cubanos, el debate de fondo es este: resistencia luchando activamente o esperar y fomentar cambios? Cual nos darà la Libertad?


por De Barbara para JoseLuis Sito (Usuario no autenticado) 06/03/2008 1:20

Joseluis disculpeme si fui sarcastica.

No solo diciendo malas palabras se ofende al contrario. Yo no estoy de acuerdo con usted en eso de la RESISTENCIA, pero creo que este es un espacio en el que podemos intercambiar opiniones sin estar de acuerdo.

Si al menos aprendemos a escuchar al otro, ya es un paso de avance, si nos respetamos es una zancada y si llegasemos a un entendimiento común -aunque algunos cedieramos unos centimetros-estaríamos al final del camino.

Reciba mis sinceras disculpas.


por joseluis sito (Usuario no autenticado) 05/03/2008 20:20

Un aclaramiento.

Estoy de acuerdo en todo lo que dice Juan Antonio Blanco, Nuestras diferencias no son de fondo, son de forma. El desea el fin de la tirania, como yo, nosotros.
Pero mantengo que su forma de conseguir el mismo resultado es un error. Mis argumentos son numerosos y aqui no podemos establecer un autentico dialogo, o extender nuestras ideas, solo podemos echar botellas al mar con la esperanza de que alguien las recoja. Son mensajes cortos y a veces tajantes.

Sin embargo nunca me he permitido una palabra sobre las personas, siempre sobre las ideas o las posiciones. La palabra cobarde que utilizo varias veces, a menudo, porque los hay muchisimos hoy en dia, va dirigida a una cierta actitud y comportamiento. Nunca a nadie de especifico ni señalado.

Si pudieran hacer lo mismo algunos nos serviria para avanzar.

Con gran respeto y admiracion reciba un saludo señor Juan Antonio Blanco.

VIVA CUBA PRONTO LIBRE !!


por Nostalgia de Nueva York (Usuario no autenticado) 05/03/2008 20:20

Estimado senor Blanco, estoy plenamente de acuerdo con usted y el dano mas grande que ha hecho ese m.... de Castro es precisamente la desunion familiar, yo aun tengo familia en Cuba y bo los veso hace anos ya que mis condiciones economicas no me lo permiten pues es mas caro viajar a Cuba que a cualquier otra parte del mundo, me conformo con recados , fotos, y por supuesto envio dinero a mi familia para que pueda sobrevivir en aquel infierno.
El ir en contra de la familia es un crimen de Lesa Humanidad, Dios los castigara a esa pila de viejos por el sano que han gecho a la familia cubana.
Dios lo Bendiga


por Juan Antonio Blanco 05/03/2008 18:53

En efecto: no aprobe un comentario en el que incluian opiniones o adjetivos peyotaivos sobre Alexis Figueredo del msmo modo que he procedido con aquellos que atacaban la persona de Joseluisito.

Les pido a todos que se concentren en al analisis de las posiciones o criterios de cada cual y no en las personas que los emiten.

Reconozco que he sido flexible cuando Joseluisito ha usado calificativos que no comparto ("cobardes", por ejemplo) para caracterizar la actitud de personas que dentro de Cuba no actuan del modo que el prefiere o considera el unico justo. Pero no quiero que esas licencias sean interpretadas como cancelacion de las normas que aceptamos al inicio para participar en este espacio.

Por lo demas les agradezco este debate que tiene lugar de manera paralela a un supuesto encuentro virtual de la Nacion y la Emigracion organizado hoy por el MINREX en el que todos apoyan la Revolucion.




por Para Barbara (Usuario no autenticado) 05/03/2008 18:40

100% con usted, al leer las ideas de Figueredo casi vomito. Trate de publicar algo y fue censurado por el señor blanco.


por Barbara (Usuario no autenticado) 05/03/2008 17:40

Yo tengo ancestros judíos. Tal vez por eso he leído e investigado tanto sobre el holocausto. Visité la casa de Ana Frank y varios campos de concentración. Siempre me preguntaba: ¿por qué no se rebelaban? Eran cientos de miles contra unos pocos guardias. ¿Por qué esa sumisión? Muchos expertos –yo no lo soy- aseguran que era la falta de esperanza: no había solución. Alemania dominaba toda Europa. Suponiendo que llegaran a inmovilizar a los soldados del campo de concentración, ¿después qué? ¿Adónde ir?
Pienso como el ANONIMO que todos los que nos fuimos colgamos los guantes. ¿Qué se podía hacer en ese estado totalitario? Lo más, ganarse por un día una portada en Miami Herald a cambio de unos cuantos años de cárcel, y no todo el mundo tiene madera de mártir. Yo al menos no la tengo. Pero una vez fuera, cuando hemos recuperado nuestra autonomía, cuando los tentáculos del poder cubano nos pueden alcanzar todavía pero no de la misma manera que cuando se vive adentro, ¿por qué no hacer algo? ¿por qué no podemos levantar nuestra voz y hacernos oír?
Y no hablo de RESISTENCIA como dice Joseluisito. Es muy cómodo llamar a la resistencia en Cuba, comiendo desde La Carreta bisteck de palomilla y tostones. Yo habló de usar nuevas formas de enfrentar al gobierno, porque en definitiva la técnica de RESISTENCIA, ¿qué éxito ha tenido? ¿Cuántos años lleva Fidel en el poder? Uno? Dos? No, señor. CINCUENTA. Entonces me preguntó ¿por qué seguir empeñados en una confrontación que ha demostrado en la práctica no tener ningún resultado?
Creo que como dijo Blanco, el gobierno cubano teme hoy más una invasión de familiares que una de brigadas de asalto.


por Canta Claro (Usuario no autenticado) 05/03/2008 17:20

Exactamente Barbara, esa que a ud le preocupa es la incondicionalidad que pide Figueredo, todo lo demas son adornos de su intrincado estilo.


por joseluis sito (Usuario no autenticado) 05/03/2008 17:20

No quiero caer en debates inútiles y polémicas estériles, por eso trataré de ser lo mas claro y preciso posible, para que se me comprenda bien.

Juan Antonio Blanco ha escogido el camino del error. No me cuesta decírselo, sé que sabe lo que es una critica o una opinión contraria.
Está en el error porque como muchísimos prefiere pedir limosna antes que de luchar por sus valores y sobre todo por la Libertad. A una dictadura, cuanto mas totalitaria como la cubana, no se le pide nada, es absurdo pedirle algo. Sencillamente porque solo te acordará lo que le beneficia a ella. Y no se trata en absoluto de ayudarla a ella, sino al pueblo para que recobre su Libertad.

Pidiendo el fin del embargo aquí o allá, pidiendo envió de remesas, pidiendo facilidades para emigrar, etc., estas limosnas que pedimos no sirven para acabar con la tiranía, todo lo contrario, la fortalecen. Los chinos van a tardar muchísimos años antes de poder vivir en un sistema democrático y libres, porque no supieron ni pudieron acabar definitivamente con la dictadura del proletariado comunista. Recientemente un dirigente chino declaraba: “ es para abolir la explotación mañana, que estamos para la explotación hoy.” Este abismo de cinismo ya no les importa ni declararlo abiertamente.

Lo que se impone hoy en día, y es algo que se extiende en todas partes, es lo que ya algunos llaman “ la economía comunista de mercado”. Es lo que le gustaría implantar en Cuba a la familia castrista. Este sistema recoge del mercado la competición de todos contra todos, y del comunismo la democracia limitada o inexistente. En realidad la globalización sigue este curso: una nueva nomenklatura, nuevas clases dirigentes que se desolidarizan totalmente del destino de las clases medias y populares, y se enriquecen colosalmente. Esto es lo que buscan los herederos del Lider Maximo, un máximo provecho, unos máximos beneficios, y una minima o ausente Libertad democrática. Déjennos tiranizar en paz. Déjennos aprovechar tranquilos.

Juan Antonio Blanco les da la razón pidiéndoles limosna. Si queremos que caiga el embargo, pues tenemos que luchar para que la tiranía desaparezca. Hacer lo contrario, luchar para que el embargo caiga, no te garantiza que la tiranía caiga también, todo lo opuesto, puede que se fortifique y es seguramente lo que pasará, es esto lo que la familia castrista busca. Si queremos que la remesas vengan a montones de Estados Unidos pues luchemos por el fin de la tiranía. Si queremos que los cubanos puedan ejercer su pleno derecho a viajar o emigrar pues luchemos resistiendo contra la tiranía, con su desaparición desaparecerán estos males.

Esto quiere decir que es únicamente resistiendo que acabaremos con la tiranía y nunca será pidiéndole una limosna. Los que piensan que van a engañar a estos estalinistas de mercado introduciendo “cambios” y “reformas” por aquí y por allá, viven en el error. Esto seguirá igual o peor, ya que una economía de mercado salvaje, sin componentes democráticos puede resultar un desastre para el pueblo. Como ya lo es para buena parte del mundo.

Entonces, señor Juan Antonio Blanco, señores, señoras, cuando pedimos algo los resistentes, no nos dirigimos a la dictadura, ni a los Estados Unidos, ni a España, ni a Dios o sus santos, nos dirigimos al pueblo de Cuba. Le pedimos que resista, que entame una RESISTENCIA, activa, decidida, sin temor y con pasión. La pasión de la Libertad.

VIVA CUBA PRONTO LIBRE ¡!


por De Barbara para La hermana de Juana (Usuario no autenticado) 05/03/2008 17:20

Gracias. Muy bien explicado. Es cierto lo del pasaporte, aunque ya seas ciudadano de otro país Cuba no reconoce otra ciudadanía y te obliga a viajar con el pasaporte cubano. Entonces ¿somos o no somos?
Un dato curioso. Uno de los nietos de Raúl Castro es italiano. Su hijita se fue a parir allá. Los permisos de entrada y salida se extienden también a los extranjeros que han decidido pedir residencia permanente en Cuba. Pero, claro, no creo que el bisoño Castrico, tenga problemas para su permiso de salida. A lo mejor ya tiene un PRE (creo que esa es la jerga del permiso para permanecer en el extranjero.


por La hermana de Juana (Usuario no autenticado) 05/03/2008 16:40

En esta discusión sobre qué es ser cubano y qué no, estoy de acuerdo con Bárbara es UN DERECHO, simplemente. Cuando se nace en Cuba se nace cubano, no sueco, ni americano. Lo demás, como hace Figueredo, es querer esconder no sé qué cosa detrás de “costas”, “playas”, “mundo occidental” (como si Cuba estuviera en el Golfo de Tonkín, por Dios!) y de mucha palabrería, porque en el fondo (o en la superficie, no sé) se está de acuerdo con ideas de separación entre cubanos. Muy triste. Esas ideas separatistas tienen cabida en el foro online del MINREX de hoy sobre nación y emigración, donde “nación” para ellos equivale a revolución, a ideas castristas y no otra cosa. Le recomiendo que se apunte, va y tiene tiempo de intercambiar con personas como Abel Prieto, que juegan a admitir a parte de la emigración como cubanos y no a toda ella. Es más, algo muy concreto: la dictadura en Cuba no les permite a los cubanos prescindir de la ciudadanía cubana, aquí hablo de ciudadanía, no de la nacionalidad que no se puede borrar. Para viajar, cuando se permite, hay que usar el pasaporte de Cuba, no otro, a todos los que nos fuimos después de no sé qué año en los 70, vivamos en Europa o en la América del Norte. Entonces, ¿somos o no ciudadanos cubanos también? Con esas ideas de separación, de falta de diálogo, de derechos para unos y para otros no, se le sirve a la dictadura. Igual que ideas pesimistas e inmovilistas le sirven también, y es más, le dejan hacer, porque en oposición a ella no se hace nada. También, con llamados a consignas sin sentido se alimenta la filosofía de confrontación que ha alimentado al castrismo por 50 años (me pregunto si el señor José Luis Sito no se da cuenta, o no quiere darse cuenta, lo que es peor, que ya bastante ha ido el cántaro a la fuente). Se trata, señores, de servir a Cuba, y a TODOS los cubanos, no a políticas mezquinas y enclenques de un puñado de individuos de cualquier lado del charco que estén.


por OPINION ANONIMA (Usuario no autenticado) 05/03/2008 16:40

Todo el que ha salido de Cuba como salida definitiva sabe bien el calvario que hay que pasar,te abren un expediente en inmigracion ,primera pregunta, motivos de la salida, ya sabemos la respuesta que hay que dar, problemas economicos, de ahi, te piden ir al carnet de identidad para que te llenen una planilla, estos van a tu CDR para informar de tus planes y verificarte, no se que objetivo tiene eso, tambien tienes que llevar a inmigracion la carta de liberacion, miren ese nombre que simbolico, de tu ministro ,si eres de salud publica ni lo suenes, en esa carta el ministro dice que estas autorizado a irte pues no tienes problemas ni deudas,tambien carta del centro de estudios de los muchachos, donde el director hace constar lo mismo, un dato curioso, el dia que fui a solicitar esa carta al tecnologico de mi hijo, entiendase muchachos de 15 a 18 anos, la secretaria me dijo, si, si, se como es la carta, todos los dias redacto mas de una, eso te hace sentir un poco mejor, despues viene el holocausto, ir a vivienda, y presentar los papeles, si vas a dejar tu casa, si no pudiste hacer ningun invento para dejarsela a algun familiar, bueno, un dia sin previo aviso llegan los inspectores de vivienda con un miembro del CDR y un militante y te hacen un inventario, de todo, hasta la iltima cuchara, el cual lo repiten el dia que por fin te van a sellar la casa, no puede faltar nada, no voy a hablar de la corrupcion que genera esto ,el que lo vivio sabe a que me refiero.Viene el acto de entregarte la tarjeta blanca, peeeerooo, si tienes hijos en edad militar sientate tranquilo y espera a que el ministro de las FAR, tenga tiempo para LIBERAR , al muchacho y asi se llama, liberacion, nombre dicho por ellos mismos, cada vez que vas a preguntar te dicen no ha llegado la liberacion , hace dias que no llegan liberaciones, miren el significado de esa palabra.Y para finalizar, estoy de acuerdo con lo que alguien dijo aqui, que se puede hacer NADA,cuando te vas es porque colgaste los guantes.