Males de familia
Juan Antonio Blanco | 09/02/2009 21:46
Tags: Putin, Boutflika, Dos Santos, migrantes cubanos, Fidel Castro, Raúl Castro, Obama, Asamblea Nacional
El Comandante Cero (siempre a la izquierda) padece de intenso desasosiego. Su hermano está afectado por una irrefrenable melancolía.
Al Comandante Cero lo atormenta su irrelevancia. Castigo divino a la soberbia. Andar dependiendo de otros para cualquier cosa y desplazado del interés público. Cosas veredes, debe repetirse a cada instante. Vive en mundo de fantasía en que imagina que Obama y su Jefe de Gabinete esperan cada amanecer la salida del Granma para leer sus agudas Reflexiones. No obstante, algunos mandatarios se apuran a visitar La Habana. Si tienen suerte y llegan un día en que está presentable podrán verlo y tomarse fotos antes de que se convierta en otro muñeco de algún museo de cera. Ya comienza a serlo. Me cuentan que en la isla a pocos interesaba el rumor de su muerte ni la noticia de su reaparición. En el mundo -¡horror!- todos aclaman y admiran al nuevo Presidente de Estados Unidos. Ingrata que es la gente.
A su hermano, sin embargo, lo atormenta la melancolía. Si viene un chino, canta canciones de la época de Mao. Si va a Moscú, se reúne con círculos de abuelos que ostentan sus medallas de la Gran Guerra Patria. No entiende por qué los chinos le repiten en cada ocasión que su relación con Cuba no está dirigida contra terceros países. Ni la razón por la que Putin le recita -varias en veces en el mismo discurso- que espera que esta vez se cumpla lo acordado. Acuerdos que ni de lejos son los que obtenía La Habana con la URSS y están muy distantes de dar solución a la grave situación nacional. En Angola, Dos Santos le recalca que el desarrollo logrado en ese país africano ha sido alcanzado sin depender de nadie. En Argelia, hace las delicias de un Bouteflika al que no pueden venirle con cuentos porque hace mucho tiempo conoce bien las interioridades e ineptitudes del gobierno cubano. A su salida de Cuba el General declaró que su viaje era muestra de la solidez de su gobierno y de la buena salud que gozaba su hermano. La realidad es otra. Anda -a toda carrera- en busca de aliados petroleros que no se interesen por los derechos humanos ni la democracia, pero resulten más confiables que Hugo Chávez. El problema es que a todos, sin excepción, les interesa que Cuba pague. Ingrata que es la gente.
Al cierre:
El gobierno de Madrid ha protestado -con notable retraso- la resolución adoptada el pasado 11 de julio del 2008 por la Asamblea Nacional del Poder Popular en que expresa su rechazo a la directiva de retorno de inmigrantes ilegales aprobada por la Unión Europea en junio de ese año. Conmovedora solidaridad humana la de la Asamblea Nacional de Cuba con esos emigrantes ilegales extranjeros. Me pregunto cuándo incluirán en su agenda la defensa de los derechos de los migrantes legales cubanos frente a las arbitrariedades y abusos a que son sometidos por su propio Estado. Es asunto de decoro.
Enlace permanente | Publicado en: Cambio de época | Actualizado 09/02/2009 21:56
Política Migratoria: un debate necesario
Juan Antonio Blanco | 14/10/2009 4:13
Hoy los congresistas estadounidenses discuten sobre el derecho que asiste a los ciudadanos de Estados Unidos a visitar Cuba. Mientras tanto, los cubanos seguimos discutiendo sobre las violaciones a nuestros derechos migratorios.
La Revista Temas asociada al Ministerio de Cultura de Cuba ha publicado un coloquio entre juristas cubanos sobre la política migratoria de la isla. Es bueno que los asesores de ministros discutan esos temas. Pero lo que tienen que acabar de decir las autoridades con poder real es si suprimen o no –de manera inmediata e incondicional- todos los decretos, normas, regulaciones y “orientaciones”, sean escritas o verbales, que interfieren el pleno ejercicio de la libertad ciudadana para salir y entrar al país. Mientras esa voluntad no exista, lo demás es “diversionismo ideológico”.
Es cierto que hoy viajan más personas que años atrás. En el último medio siglo han “flexibilizado’ las normas. Pero igualmente cierto es que lo que constituye un derecho es administrado como una dádiva para premiar o castigar comportamientos y castrar la autonomía del ciudadano. En lo que a mi respecta no creo que haya que esperar otro medio siglo de ‘flexibilizaciones” para alcanzar lo que por derecho nos corresponde.
Me pregunto si este tema entra o no en “el radio de acción” de los ciudadanos convocados por estos días a nuevos procesos de discusión en todo el país. Los que no hemos sido invitados a ninguna de esas asambleas tendremos que llevar esta discusión a todo foro internacional que desee escucharnos.
Enlace permanente | Publicado en: Cambio de época | Actualizado 14/10/2009 5:04
Cultura militar
Juan Antonio Blanco | 21/05/2009 1:04
Un conjunto de noticias indican que se aproxima una nueva espiral descendente de la calidad de vida en la isla y que la respuesta a ella emana de una cultura militar que prioriza la imposición de disciplina social por encima de cualquier otra lógica.
Se sabe de la crítica situación caracterizada por la falta de liquidez financiera y los nuevos límites de la solidaridad petrolera chavista. La temporada ciclónica del 2009 se viene encima sin que el país se haya recuperado del destructivo saldo de años anteriores. El transporte urbano ha reiniciado su deterioro mientras que la prensa anuncia la inevitabilidad del retorno de los apagones.
Ningún momento mejor que el actual para zafarse del ancla conservadora y hacer historia respondiendo al reclamo unánime de ciertas libertades básicas: el derecho a establecer pequeñas y medianas empresas, el derecho al libre movimiento dentro y fuera de la isla; a acceder a fuentes de información y entretenimiento alternativos; la libertad para expresarse sin temor. Una apertura de esa naturaleza, además de ejercer una positiva influencia sobre la economía, tendría el valor adicional de facilitar la normalización de las relaciones entre la isla y su diáspora y entre el gobierno cubano y el de los Estados Unidos. No serían gestos hacia Washington, sino hacia la población cubana que reclamó esos derechos en las miles de asambleas celebradas en el 2007.
Pero nada de eso asoma por ahora en el horizonte. Al parecer se prefiere gobernar al país como una obediente barraca castrense.
A un joven blogger lo asaltan con navajas y tubos de metal a plena luz del día; a las Damas de Blanco las acosan y detienen; los trabajadores por cuenta propia continúan cercados; aquellos comunistas que se atreven a reclamar un congreso sin unanimidades son sancionados; se imponen nuevos controles sobre el uso de Internet. Los prometidos cambios de estructura y conceptos se extraviaron con el Unicornio Azul de Silvio hace más de dos años. ¿Y qué responden a Obama? Los voceros de la intransigencia habanera, le han dicho que puede capitular unilateralmente cuando lo desee pero no debe olvidar que también debe indemnizarlos y pedirles perdón. Nada que lo ayude a promover el cambio de política hacia Cuba cuando la isla no es prioridad de nadie en Estados Unidos que no sean las corporaciones que hacen negocios crecientes con ella y los cubano - americanos.
El método para enfrentar el agravamiento de la crisis, desde la perspectiva militar, no es la creatividad y apertura sino la porra policial, las brigadas antimotines, los actos de repudio, las leyes mordaza, y los jueces obedientes. A falta de frijoles que la sociedad totalitaria no es capaz de producir –ya importan hasta daiquiris del imperio que los “bloquea”- llegará el día en que tendrán que echar mano, finalmente, a los tanques.
Es bueno recordarles que el país no es una barraca y hasta las barracas pueden amotinarse en ciertas circustancias. Debían pensarlo mejor, porque desde Luis XVI hasta hoy se sabe que “lo impensable” sucede.
Enlace permanente | Publicado en: Cambio de época | Actualizado 21/05/2009 3:46
El Gobierno Invisible
Juan Antonio Blanco | 08/10/2008 4:11
Tags: militarizacion, crisis, Fidel Castro, huracanes
La forma de actuar de las autoridades cubanas ante los recientes desastres me recordó un libro publicado bajo ese título sobre la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos. La tesis del autor era que dicha institución representaba un centro de poder omnímodo cuyos procesos de toma de decisiones escapaban incluso al poder ejecutivo del que formaba parte.
La estructura de poder en la isla, según la Constitución, está regida por un conjunto de instituciones principales: el Partido Comunista, el Consejo de Estado, el Consejo de Ministros y la Asamblea Nacional del Poder Popular. En teoría son esas las agencias que dirigen y administran el país. Existen incluso legislaciones que prevén las formas excepcionales bajo la cuales se gobernaría un estado de emergencia. Pero al enfrentarse esta catástrofe nada parece estar en su sitio.
La prensa cubana no reportó que una Comisión de Defensa hubiese desplazado formalmente la estructura de funcionamiento del Estado, pero tampoco dio cuenta de ninguna reunión del Buró Político, el Secretariado o del Comité Central del Partido, ni de los Consejos de Estado y de Ministros o de la Asamblea Nacional. Del Jefe de Estado se supo después de transcurrida la primera semana por noticias de prensa escrita que aseguraban que impartía instrucciones telefónicas y se reunía con algunos dignatarios extranjeros. El informe que evalúa los daños causados por los huracanes fue publicado por los periódicos sin que nadie lo firmase ni asumiera responsabilidad por lo que allí se decía. El anuncio de una ola represiva con juicios y sentencias sumarios contra todo aquel que, con justicia o sin ella, sea acusado de especular, robar o desviar recursos apareció en el periódico oficial del partido Comunista de Cuba bajo la enigmática frase “Granma está autorizado a informar”.
La única voz que dictamina, orienta y juzga a cara descubierta es la del ilustre Asesor en Jefe de la Asamblea Nacional que, a todas luces, todavía hace valer su rango de Comandante en Jefe y de Primer Secretario del Partido en esta peculiar sucesión inconclusa. Por eso debe tomarse nota de que los reconocimientos otorgados en sus “Reflexiones” a aquellos dirigentes que, a su juicio, se destacaron en los recientes días tormentosos se centran en los militares. Fuera de ellos sólo José Ramón Machado Ventura alcanzó una referencia.
Pareciera que un rabo de nube, como el Gustav o el Ike, se hubiese llevado toda la estructura civil del Estado –por ornamental que siempre fuese- y ahora estuviésemos de facto bajo una junta militar que gobierna con leyes de excepción que no han sido formalmente declaradas. En ese contexto, curiosamente, se han producido también cambios en la cúpula militar de las FAR.
Estamos ante un poder invisible o muy próximo a serlo.
¿Quiénes, en ejercicio de qué autoridad y desde cuál estructura gubernamental asumen la responsabilidad por el alza en los precios de la gasolina, los controles de precios, las razzias que desbordan incluso las ya arbitrarias leyes vigentes, el rechazo a las donaciones de ciertos países, el envío a Jamaica y Haití de dos toneladas y media de medicamentos en medio de la crisis? ¿Los que anuncian e implementan esas medidas o quienes las decidieron? ¿Quién asume ahora ante el país y la comunidad internacional la responsabilidad futura por cualquier hambruna al limitarse a afirmar que no ocurrirán? ¿Un ministro que todos saben que no decide ninguna política económica esencial sino administra las que le imponen otras autoridades? ¿Dónde se asienta el poder real de decisión? ¿En la Plaza de la Revolución, los ministerios o un hospital con severa escolta?
Pocas veces ha sido tan clara la división de funciones entre la elite y el gobierno. La primera manda; la segunda administra lo que la primera decide.
NOTA DEL AUTOR DEL BLOG
Este post salió con retraso por lo que presento excusas a los lectores. Mi trabajo deja cada vez menos tiempo para dar seguimiento a este blog. He considerado pertinente hacer un esfuerzo por mantenerlo al menos hasta que cumpla el año en diciembre próximo y entonces decidiré si lo cierro o no. Pero ya me resulta imposible dar seguimiento adecuado, como hasta ahora, a la sección de comentarios. Por esa razón no podré seguir recibiéndolos a partir de hoy. Si el año entrante llego a encontrar el modo de compatibilizar mi trabajo con la responsabilidad de continuar alimentando semanalmente este espacio, buscaré entonces otras formas de viabilizar la participación de los lectores. Mientras tanto su correspondencia sigue siendo bienvenida a mi buzón electrónico: jablanco@rogers.com
Enlace permanente | Publicado en: Cambio de época | Actualizado 12/10/2008 5:13
Importantes Reflexiones del Compañero Fidel
Juan Antonio Blanco | 20/11/2008 17:41
“Esta revolución es afortunadamente una revolución de hombres jóvenes. Y hacemos votos porque sea siempre una revolución de hombres jóvenes; hacemos votos para que todos los revolucionarios, en la medida que nos vayamos poniendo biológicamente viejos, seamos capaces de comprender que nos estamos volviendo biológica y lamentablemente viejos; hacemos votos para que jamás esos métodos de monarquías absolutas se implanten en nuestro país y que se demuestre con los hechos esa verdad marxista de que no son los hombres, sino los pueblos, los que escriben la historia.
(….)
Quienes se creen insustituibles para sus pueblos piensan con la misma mentalidad de esos que creen que asesinando a los dirigentes de la Revolución asesinarán la Revolución. El día en que cualquiera de nosotros se creyera indispensable, estaría pensando igual que esos terroristas; dejaríamos de ser marxista-leninistas.
Las monarquías absolutas, en medio de todas sus inmensas desventajas, tenían al menos la ventaja de que había un heredero del poder. Aceptar el método y el sistema de las monarquías absolutas en el socialismo es el peor de los absurdos, porque entonces empieza la lucha de los aspirantes a monarcas absolutos. ¿Y para qué sirve un partido donde todo gira alrededor de un hombre?
(….)
Y volviendo, para finalizar esta parte, a la idea que expresara, a los votos que hacía porque todos nosotros los hombres de esta Revolución, cuando por una ley biológica vayamos siendo incapaces de dirigir este país, sepamos dejar nuestro sitio a otros hombres capaces de hacerlo mejor. Preferible es organizar un Consejo de Ancianos donde a los ancianos se les escuche por sus experiencias adquiridas, se les oiga, pero de ninguna manera permitir que lleven adelante sus caprichos cuando la chochería se haya apoderado de ellos.”
Fidel Castro Ruz
13 de marzo de 1966
9:30 pm
Enlace permanente | Publicado en: Cambio de época | Actualizado 20/11/2008 17:52







