Siempre el Totí
Juan Antonio Blanco | 11/07/2009 17:10
Al decir de la última “Reflexión” del oráculo cubano, Honduras es hoy un país “ocupado por las Fuerzas Armadas de Estados Unidos”. Se refiere a la existencia de la base de Soto Cano (Palmerola), bajo completa jurisprudencia hondureña, que obedece a un acuerdo de 1954. Curioso. Bajo esa lógica pudiera afirmarse que Cuba estuvo ocupada por el Ejército Rojo por cuatro décadas, desde 1962 hasta la retirada del último oficial y soldado ruso en el 2002.
Cuando se instalaron a lo largo de toda Cuba numerosas bases soviéticas - de cohetes nucleares, defensa antiaérea, unidades mecanizadas, artillería nuclear y convencional- el que ahora funge como oráculo les cedió el control total sobre los territorios que ocuparon. Los políticos y militares cubanos no podían entrar a ellas ni controlar las decisiones que tomasen ya que venían de Moscú. Su instalación en el territorio nacional fue verbal, sin mediar tratado ni discusión alguna con las instituciones nacionales sobre las consecuencias de aquella decisión. De ese modo arbitrario llegaron y luego fueron retiradas unilateralmente cuando a la URSS primero y a Rusia después les vino en gana.
Rebiya Kadeer, la exiliada uigur, a quien los políticos chinos ahora acusan de liderar la revuelta de esa etnia en Xinjiang, lo dijo con claridad: los regímenes totalitarios siempre acusan a una entidad externa de sus problemas. Si es en el Tibet, el acusado es el Dalai Lama. Si el problema es con una minoría musulmana como los uigur, la culpa es de Al Qaeda y la Sra. Kadeer. Lo mismo ocurre en América Latina. Si se depone a un presidente aliado de Fidel Castro y Chávez en Tegucigalpa, los totalitarios cargan la culpa a Estados Unidos y Carlos Alberto Montaner. Como Zelaya y su familia han tenido que agradecer el constructivo papel jugado por Washington y su embajada, ahora La Habana se concentra en Montaner.
El intelectual cubano ha devenido en el demonio favorito de la propaganda cubana desde la desaparición de Jorge Mas Canosa. Una suerte de Super Totí y baby killer al que pueden responsabilizar de cualquier cosa que no les guste o salga mal. Sea el otorgamiento de un premio internacional a una blogger independiente, la deposición de Manuel Zelaya en Honduras o el deterioro del sistema de salud en la isla.
El modus operandis de la actual propaganda contra Montaner me trae a la memoria la experiencia de un oficial de la llamada sección de medidasactivas de la Dirección General de Inteligencia Cubana. Al entonces joven y creativo oficial, le dieron la importante tarea de preparar un libro dirigido a desacreditar la imagen de Mas Canosa cuando el líder del exilio se encontraba en la cima de su popularidad e influencia. Al concluir su “obra” se imprimieron decenas de miles de ejemplares con la intención de distribuirlos en todo el planeta. Para su sorpresa, Fidel Castro en el último minuto vetó el libro.
Según me explicó el consternado oficial, el Máximo Líder consideró un error narrar la biografía y mostrar fotos de Mas Canosa. Por muchas distorsiones y mentiras que pudieran escribirse de la trayectoria del exiliado cubano, al final resultaba “humanizado”. El ente incorpóreo de Mas Canosa resultaba más útil a Fidel Castro que la historia de cómo un exiliado común y corriente llega a convertirse en una personalidad influyente. Era mucho mejor mantenerlo como un implacable Satanás al que los creyentes, para salvar sus almas, han de lanzar piedras como hacen aquellos islámicos que visitan la Meca en Arabia Saudita.
Ahora –sin dejar de lado a Estados Unidos aunque lo presida Obama- le toca el turno de “Gran Satán” a Carlos Alberto Montaner. Si cada vez que el oráculo lo dispone usted no lanza sus piedras contra el escritor cubano será declarado “políticamente incorrecto”. Su alma se perderá sin redención posible.
Enlace permanente | Publicado en: Cambio de época | Actualizado 11/07/2009 17:27
Zanahorias indigestas
Juan Antonio Blanco | 07/01/2009 0:17
Tags: Europa, Estados Unidos, América Latina, Obama, Fidel Castro
El alerta ha sido impartido a todo el territorio nacional y las embajadas de Cuba en cualquier rincón del orbe: en el 2009 ¡cuidado con las zanahorias! ¡Ojo con el Tío Sam disfrazado de Bugs Bunny! Las zanahorias más peligrosas –dicen- son las que puedan venir de Estados Unidos, pero se comenta que hay que cuidarse incluso de las procedentes de Europa o América Latina (salvo en el caso de aquellas variedades “bolivarianas” certificadas por Hugo Chávez). ¡Hasta en Miami hay quienes se han sumado a la promoción de la maldita dieta de zanahorias! Para colmo, gracias a CNN recién nos enteramos de lo que hacía Obama antes de meterse a político. Era crítico culinario en la TV local de Chicago y… seguramente recomendaba platos a base de zanahorias.
Resulta ser que por estos días no se habla de otra cosa. Que si antes era el garrote y ahora vienen con zanahorias, que si los menos viejos deben cuidarse del peligroso producto promovido con unos seductores jingles entonados por sirenas, que si 'la cosa" se puede derrumbar por dentro y otras admoniciones similares. Ya tuvo lugar la última sesión de este año de la Asamblea Nacional y el acto en recordación del 50 aniversario del triunfo revolucionario sobre Batista y no se han mencionado para nada los reclamos de la población. ¿Qué pasó con aquello de “leche para todos” que prometió Raúl? Tampoco se dijo nada del más de un millón de planteamientos hechos durante meses en reuniones del Cabo de San Antonio a la Punta de Maisí. Por aquellos días figuraban entre ellos, de manera prominente, la demanda a favor de legalizar la pequeña y mediana empresa, la supresión de los permisos de entrada y salida, así como facilitar el acceso a Internet. Ni siquiera se tomaron decisiones sobre la sugerencia de Mariela Castro de que autorizaran operaciones para cambiar de sexo. Nada. Solo oímos hablar de las dichosas zanahorias después de dos años y cinco meses del edicto del 2006 traspasando parte de los incontables poderes y títulos de un hermano a otro. Los desastres naturales de Fay, Gustav, Ike, Paloma y Hanna palidecen al lado de lo que ahora se aproxima. Se teme el advenimiento de un imparable diluvio de zanahorias.
Por otro lado, el Asesor en Jefe se ha comportado de forma notablemente discreta en estos días. Después de un periodo de febril actividad, en que nos infligía una reflexión cada vez que nos portábamos mal, su mensaje por el cincuenta aniversario no pudo ser más escueto. Tampoco ha aprovechado la crisis de Gaza para lanzar una de sus catilinarias. ¿Se habrá indigestado con alguna zanahoria?
Enlace permanente | Publicado en: Cambio de época | Actualizado 07/01/2009 2:46
¿Rock sí, clásica no?
Juan Antonio Blanco | 02/10/2009 14:44
¿Alguien en el Departamento del Tesoro de Estados Unidos tendría la amabilidad de explicar bajo qué lógica es permisible el concierto de Juanes en una plaza pública en Cuba (que no era una plaza cualquiera), pero no el de la Orquesta Filarmónica de New York en un teatro?
¿Pudieran decirnos por qué razón ese concierto entra en conflicto con los intereses de Washington, pero no sucedió igual cuando la misma orquesta fue autorizada a tocar en Corea del Norte, país todavía en guerra con Estados Unidos? Nunca se ha dado fin oficial al enfrentamiento bélico entre ambos`países, y Corea, además de poseer un programa de armas nucleares, acostumbra a sorprendernos lanzando misiles que siempre se sabe de dónde salen pero ni quienes los lanzan pueden pronosticar dónde van a caer.
Recuerdo la anécdota de aquel (i)responsable de cultura de un pueblo cubano que cuando se dio cuenta de que la música que tocarían los artistas que visitarían su población no era muy popular, movilizó a las masas con carteles que exhortaban, “El domingo a bailar y a gozar con la Sinfónica Nacional”. ¿Hay alguien en la OFAC que crea que ya el pueblo cubano bailó y gozó con Juanes y no hay que facilitar que lo haga todos los meses? ¿Es demasiada pachanga? Explanation someone, please!
Enlace permanente | Publicado en: Cambio de época | Actualizado 02/10/2009 15:34
La Mafia de La Habana
Juan Antonio Blanco | 06/03/2009 17:32
Alguien cercano a Fidel Castro desde los días de la Juventud Ortodoxa comentó en apagado susurro, durante una de sus frecuentes visitas a La Habana, que las tres verdaderas fuentes integrantes del pensamiento del Comandante eran las ordenanzas de San Ignacio de Loyola, los principios enunciados en El Príncipe por Maquiavelo, y las lecciones que se derivaban de la lectura de El Padrino de Mario Puzo. Me pareció una observación lúcida.
Podría decirse que el castrismo es en esencia la práctica de la administración pública por parte de una elite política que opera con normas mafiosas y basa su conducta en principios de igual naturaleza aprendidos del patriarca familiar, Don Castro I, quien los adquirió en La Habana de los años 40 entre los tiroteos y atentados gangsteriles de grupos estudiantiles rivales. Esa cultura mafiosa arroja más luz sobre los hechos recientes que los intentos de interpretación que se realizan desde otras formas de racionalidad.
La principal diferencia entre ese grupo conservador y el que pudiera gobernar una vulgar dictadura tercermundista es que ha sabido construirse una identidad de “izquierda” por vía de aportar servicios sociales universales en lo interno y asumir una postura antiestadounidense en lo externo. Ha sido curioso su éxito mediático en ese campo, porque ninguna de estas cosas distan de la práctica fascista de Benito Mussolini
En Cuba no hay todavía una clase política. Lo que existe es una elite de poder que si bien no es monolítica mantiene su apariencia de unidad a partir de la represión contra toda señal de autonomía de pensamiento o acción por parte de sus integrantes. Para constituir una clase política se requiere de un espacio político para expresar libremente discrepancias y consensuar posiciones. Algo de lo cual hoy día carece la elite de poder cubana. Sin esa libertad en la cúspide no es posible hablar de dirección colegiada y otras lindezas que supuestos expertos han venido atribuyendo al gobierno de Raúl Castro. De nada vale reunir regularmente a un grupo de dirigentes administrativos si entre ellos prevalece el terror a expresar un criterio que pueda considerarse “desviado” de las ideas “normales”.
Otra confusión común entre pretendidos cubanólogos es la de considerar miembros de la elite de poder a todas aquellas figuras que ocupan una alta posición jerárquica. Ninguno de los ya defenestrados –ni los que seguramente lo serán en meses venideros- era miembro de la elite de poder. Apenas alcanzaban la función de un CEO corporativo que puede ser despedido por los propietarios en todo momento o la que desempeña el consigliore de un grupo mafioso. El poder yace en otra parte. Cuando un consigliore muestra la humana tendencia de expresar ideas o tomar iniciativas se torna sospechoso a sus amos. El régimen de administración mafioso considera que tales virtudes son debilidades que deben ser castigadas de manera ejemplar.
La trayectoria del régimen cubano ofrece una larga lista de “estrellas” ascendentes que cayeron en desgracia total cuando ellos mismos, o algún gobierno extranjero, confundieron sus limitadas funciones administrativas con la posesión de una cuota real de poder sobre la dirección misma de la política en curso. En Cuba la elite manda y decide, los funcionarios acatan y ejecutan. Eso es lo que se espera de ellos aun cuando se consulta su opinión.
Hay también otra diferencia a tener presente. Los consigliores son apartados de sus funciones al caer en desgracia. Cuando un verdadero miembro de la elite se vuelve un estorbo su destino puede ser peor. En esos casos, salvo en situaciones excepcionales, -como las que rodearon al caso de Arnaldo Ochoa-, son más propensos a sufrir “accidentes” o morir de “causas naturales”.
Para reformar un modelo de funcionamiento estatal totalitario -sin llegar totalmente a trascenderlo-, se requiere que los miembros de la elite de poder desplacen internamente a un grupo hegemónico por otro, y no pueden para ello valerse de inexistentes espacios democráticos. Tienen que recurrir a la fuerza de manera más o menos transparente para decapitar – de forma política o literal- a aquellos de sus miembros que han utilizado el inmovilismo para defender intereses personales que entran en conflicto con la supervivencia del grupo en su conjunto.
La primera acción de la Troika que sustituyó a Stalin fue asesinar a Beria: necesitaban asegurarse de que, en lo adelante, al menos ellos tres podrían opinar sobre temas diversos sin que la NKVD los vigilase cada día y finalmente detuviese y ejecutase por “traidores”. Otro tanto ocurrió con la liquidación de la llamada Ganga de los Cuatro en China: la elite de poder en aquel país se hastió del régimen represivo ejercido contra sus miembros. El miedo le impedía hacer uso de su talento para superar el desastre heredado de Mao Tse Tung. La Ganga de los Cuatro – incluyendo la viuda del Gran Timonel- fue pasada por las armas para que se supiera que se inauguraba una era de libertades para beneficio de líderes y tecnócratas, aunque el pueblo chino continuara careciendo de ellas. La elite de poder burocrática se transformaba en China en una clase política autoritaria y corporativa, pero con ciertas libertades internas de las que antes carecía. En otras palabras: decidieron sacar ventaja de la existencia en su seno de ideas disidentes y las incorporaron a su práctica política, en vez de aniquilarlas como en el pasado.
Solo el día que Raúl Castro permita a la elite de poder cubana y sus consigliores ejercer su derecho a la libre expresión podrá enterarse de que nadie –ni los salientes ni los recién nombrados “dirigentes”- cree en las virtudes del actual status quo.
Cuando el nuevo ministro de relaciones exteriores llama a sus contrapartes para asegurarles la continuidad de compromisos anteriormente adquiridos, en realidad está diciéndoles que la vida en la isla sigue igual: bajo el control de la misma mafia aunque con nuevos consigliores. Si el convaleciente patriarca de esta familia va a tener menos protagonismo en lo adelante y el nuevo Don ha asumido finalmente sus responsabilidades es asunto relevante, pero no decisivo. Los que desde capitales extranjeras -y aun con las mejores intenciones- apuestan su capital político a procesos en la isla dependientes de una retorcida lógica que escapa a su control o influencia, debieran tenerlo presente.
Lo que conspira contra toda ilusión de apertura en Cuba –incluso al interior de la elite de poder- es que las normas de la cultura mafiosa del castrismo siguen vigentes hasta que se demuestre lo contrario.
Enlace permanente | Publicado en: Cambio de época | Actualizado 06/03/2009 19:39
Zanahorias indigestas
Juan Antonio Blanco | 07/01/2009 0:17
Tags: Europa, Estados Unidos, América Latina, Obama, Fidel Castro
El alerta ha sido impartido a todo el territorio nacional y las embajadas de Cuba en cualquier rincón del orbe: en el 2009 ¡cuidado con las zanahorias! ¡Ojo con el Tío Sam disfrazado de Bugs Bunny! Las zanahorias más peligrosas –dicen- son las que puedan venir de Estados Unidos, pero se comenta que hay que cuidarse incluso de las procedentes de Europa o América Latina (salvo en el caso de aquellas variedades “bolivarianas” certificadas por Hugo Chávez). ¡Hasta en Miami hay quienes se han sumado a la promoción de la maldita dieta de zanahorias! Para colmo, gracias a CNN recién nos enteramos de lo que hacía Obama antes de meterse a político. Era crítico culinario en la TV local de Chicago y… seguramente recomendaba platos a base de zanahorias.
Resulta ser que por estos días no se habla de otra cosa. Que si antes era el garrote y ahora vienen con zanahorias, que si los menos viejos deben cuidarse del peligroso producto promovido con unos seductores jingles entonados por sirenas, que si 'la cosa" se puede derrumbar por dentro y otras admoniciones similares. Ya tuvo lugar la última sesión de este año de la Asamblea Nacional y el acto en recordación del 50 aniversario del triunfo revolucionario sobre Batista y no se han mencionado para nada los reclamos de la población. ¿Qué pasó con aquello de “leche para todos” que prometió Raúl? Tampoco se dijo nada del más de un millón de planteamientos hechos durante meses en reuniones del Cabo de San Antonio a la Punta de Maisí. Por aquellos días figuraban entre ellos, de manera prominente, la demanda a favor de legalizar la pequeña y mediana empresa, la supresión de los permisos de entrada y salida, así como facilitar el acceso a Internet. Ni siquiera se tomaron decisiones sobre la sugerencia de Mariela Castro de que autorizaran operaciones para cambiar de sexo. Nada. Solo oímos hablar de las dichosas zanahorias después de dos años y cinco meses del edicto del 2006 traspasando parte de los incontables poderes y títulos de un hermano a otro. Los desastres naturales de Fay, Gustav, Ike, Paloma y Hanna palidecen al lado de lo que ahora se aproxima. Se teme el advenimiento de un imparable diluvio de zanahorias.
Por otro lado, el Asesor en Jefe se ha comportado de forma notablemente discreta en estos días. Después de un periodo de febril actividad, en que nos infligía una reflexión cada vez que nos portábamos mal, su mensaje por el cincuenta aniversario no pudo ser más escueto. Tampoco ha aprovechado la crisis de Gaza para lanzar una de sus catilinarias. ¿Se habrá indigestado con alguna zanahoria?
Enlace permanente | Publicado en: Cambio de época | Actualizado 07/01/2009 2:46






