• Registrarse
  • Iniciar sesión

“General: derribe usted ese muro”

Enviar Print

El pasado seis de noviembre un grupo de jóvenes marchaba con carteles por la Avenida de los Presidentes en la barriada del Vedado de Ciudad Habana. Pedían el cese de la violencia política, social, económica, cultural y domestica que permea la sociedad cubana. La violencia como muro que impide ventilar las discrepancias de opinión e intereses de manera constructiva. Entre ellos marchaban destacados bloggers cubanos, cronistas incómodos de una tozuda realidad que, en Cuba, decenas de estaciones de radio, TV, periódicos nacionales y locales no desean reconocer.

El poder, -soberbio, cobarde y violento- no podía permitir semejante atrevimiento. Lo demás es historia: policías de civil detuvieron arbitrariamente a Yoani Sánchez y Orlando Luis Pardo, los golpearon, vejaron y luego abandonaron en una calle cualquiera. Antes los cubanos sufrimos a los sanguinarios “Tigres de Masferrer”. ¿Estos cómo se denominan? ¿Las “Jutías de Castro”?

Ese mismo día, a miles de kilómetros de distancia, quien suscribe estas líneas y un artista plástico en el exilio presentábamos una denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA sobre la violación de la libertad de movimiento en Cuba. Se trata de un derecho universal e inalienable, consagrado en el Articulo 13 de la Declaración de Derechos Humanos de Naciones Unidas y contenido en casi todos los principales convenios humanitarios internacionales. Si bien nuestra denuncia respondía a la iniciativa privada de cinco cubanos ella expresaba el clamor de trece millones de compatriotas –once en la isla y dos en la diáspora.

Pueden ver el video completo de nuestra presentación en el enlace siguiente (es la cuarta que aparece en la lista):

http://www.oas.org/en/media_center/videos.asp?sCodigo=09-0286&videotype=&sCollectionDetVideo=5

Los jóvenes que desfilaron por las calles del Vedado enfrentaron la represión al ejercer su derecho a expresarse libremente. Los que estamos a buena distancia de la porra “progresista” de los Castro somos llamados a reclamar nuestros derechos en alta voz. Entre ellos, la libertad ciudadana de entrar, salir, o residir en cualquier parte dentro o fuera de Cuba.

Los que fuimos a hacer nuestra denuncia a la CIDH no pensábamos el pasado viernes en el aniversario de la Revolución Rusa que evocaba el periódico Granma por estas fechas, sino en el de la caída del Muro de Berlín. Allí exigimos que se tumbe el que intenta distanciarnos de la nación de la que somos parte inseparable. Hoy pudiéramos decir, parodiando la memorable frase de Ronald Reagan cuando exigía de Gorbachev una evidencia clara de su voluntad de distensión: “General Raúl Castro, derribe usted ese muro”.

jablanco96@gmail.com



Nuestros derechos migratorios

Enviar Print

De los muchos problemas que han sido presentados al gobierno cubano por la población de la isla hay uno que ha venido configurando un amplísimo consenso entre sus simpatizantes y opositores: la necesidad de un cambio en la política migratoria. Se haya migrado como exiliado, refugiado, o buscando libertades y oportunidades laborales para labrarse un porvenir y sostener a sus familiares en Cuba, hoy cientos de miles de cubanos somos desterrados. Once millones de cubanos en la isla tampoco pueden ejercer su derecho al libre movimiento.

Hasta hace poco el derecho de los cubanos a ejercer libremente la libertad de movimiento sin tener que pedir permiso para salir o entrar al país en que nacimos, comunicarnos de manera fluida con nuestros amigos y ayudar económicamente de modo eficaz a nuestros seres queridos estaba doblemente bloqueado. Uno de los muros ha comenzado a ser derribado por Obama; el otro sigue en pie. Al poco tiempo de sustituir a su hermano al frente del gobierno, Raúl Castro exhortó al pueblo a manifestar sus opiniones “sin miedo”. En asambleas celebradas durante varios meses de San Antonio a Maisí se repitió el reclamo por la supresión de los permisos de entrada y salida al país. El gobierno oyó, pero no escuchó. No ha dado hasta ahora muestras de querer escuchar.

Enfrentados al inmovilismo que hasta el presente se aprecia en el reconocimiento de los derechos de los migrantes cubanos, un grupo independiente de cubanos radicados en varios países decidimos asumir la iniciativa de presentar el tema migratorio cubano ante la comunidad internacional. Los que nos decidimos a dar este paso no pretendemos protagonismo alguno sino que aspiramos a ver el inicio de una amplio movimiento de activismo ciudadano en el que hay espacio para todos por el bien de todos. Lo primero que le solicitamos a quienes deseen impulsar esta causa es que divulguen esta iniciativa y pongan en marcha otras propias.

Este sabado, en el evento por el 40 Aniversario del Instituto de Estudios Cubanos en la sala 3210 del Wolfson Center (Miami Dade College), un grupo de cinco cubanos daremos a conocer los pasos que hemos iniciado para poner sobre la mesa de la comunidad internacional el tema migratorio cubano. El texto que daremos a conocer el fin de semana es un apretado resumen de un documento más extenso cuya distribución hemos ya iniciado entre organismos multilaterales y ONGs de derechos humanos. En dicho texto se reclaman tres cosas:

a) Que se abra una investigación internacional independiente sobre la situación de los derechos de los migrantes cubanos y sus familiares por los correspondientes relatores especiales en diversos organismos multilaterales.

b) Que se llame, por vía bilateral y multilateral, al gobierno cubano a hacer transparentes todas sus leyes y disposiciones migratorias.

c) Que se urja, por vía bilateral y multilateral al gobierno cubano, a proceder de inmediato a la revisión de todas sus disposiciones migratorias a fin de que sean puestas en consonancia con sus actuales obligaciones internacionales, así como con el conjunto de normas universalmente aceptadas en este campo.

En días venideros habilitaremos un sitio en Internet donde poder recibir los testimonios de aquellas personas que deseen dar a conocer sus experiencias pasadas o presentes vinculadas a esta temática.

Los que deseen contactarnos pueden hacerlo ya al buzón electrónico siguiente: libreentradaysalida@gmail.com



Ni justificaciones ni limosnas

Enviar Print

Entre los que reconocen que la actual política migratoria es obsoleta hay comunistas y anticomunistas, funcionarios y oposicionistas, jóvenes y viejos, mujeres y hombres, trabajadores y profesionales, celebridades y cubanos de a pie. Si algo une a todos los cubanos es el rechazo a la política migratoria vigente.

En fechas recientes se han intensificado las denuncias y reclamos de los cubanos sobre este asunto. El tema ha surgido con fuerza en asambleas públicas en la isla, se ha presentado por grupos de cubanos ante organismos internacionales, recorre los sitios de la blogosfera cubana y resuena en declaraciones del exilio.

Bajo esa creciente presión, comienzan a aparecer artículos en medios de la isla y otros en el exterior afines al gobierno de Raúl Castro, en que se hacen piruetas con añejas justificaciones y se fomentan expectativas de mayor “flexibilidad”.

Comencemos por analizar las justificaciones. Entre ellas, la de proteger al país de elementos terroristas es la más socorrida. Pero Cuba no confronta más peligros de seguridad que España con la ETA, la India con los cachemiros, Estados Unidos con Al Qaeda o Argelia con los radicales islámicos, por poner algunos ejemplos. Sin embargo, ninguno de esos países ha impuesto permisos de salida o entrada a sus ciudadanos para protegerse del terrorismo.

Tampoco es ya atribuible la situación actual a las pretendidas credenciales “socialistas” del gobierno cubano. China y Vietnam son regímenes de partido único y han normalizado su política migratoria.

No puede argüirse que las normas vigentes sirven para evitar la fuga de talentos. El “drenaje de cerebros” que dice temer el gobierno cubano no es mayor que el que se autoimpuso al desterrar de por vida a más de un millón de ciudadanos en los últimos cincuenta años.

Las consideraciones financieras tampoco se justifican. Los ingresos que el estado perdería si renunciara a cobrar los permisos y rebajase los exorbitantes precios de otros trámites resultarían ampliamente compensados por los recursos provenientes de la diáspora. Todo lo que se necesita es que le permitan a todos los cubanos incorporarse al desarrollo nacional mediante negocios familiares conjuntos e inversiones en la isla, como puede hoy hacer cualquier extranjero. No debe olvidarse que los capitales y remesas de los chinos de ultramar fueron los que permitieron el despegue inicial de ese gigante.

Pasemos entonces revista a las nuevas migajas que, al parecer, quieren ahora lanzarnos.

Algunos ya comenzaron a hablar de la supresión del permiso de salida del mismo modo que –dicen – se suprimió antes el permiso de entrada, o sea, “habilitando” el pasaporte. Las llamadas “habilitaciones” constituyen en realidad permisos múltiples de entrada o salida que se otorgan a capricho y se pueden retirar de igual manera y sin que medie explicación alguna. Con ellos se continua violando el derecho de los cubanos a salir y entrar libremente al país en que nacieron sin pedir permisos sean ellos múltiples u ocasionales. ¿Cambiaremos después de cinco décadas la libertad de movimiento por controles de nuevo tipo? No, gracias.

La otra carnada es comercial. Algunos creativos funcionarios creen haber encontrado una fórmula para traspasar recursos de nuestros bolsillos al estado cubano. ¿Cómo? Ofreciéndonos pagar seguros médicos para ser atendidos en la “potencia médica” cubana. El socialismo cubano tiene la inveterada costumbre de crear productos y servicios de dudosa competitividad antes de averiguar si a alguien realmente le interesan. Esta no ha sido la excepción. Pero eso no es lo más grave. Para ofertar un sistema de atención médica dolarizada a la diáspora tendría que romperse el principio de universalidad en el acceso de los cubanos a esos servicios. Los que se acogieran a semejante oferta traicionarían un derecho básico de sus familiares y amigos en la isla. ¿Se trata acaso de que el gobierno quiere abandonar la “gratuidad” de la medicina y este es el primer paso?

En resumen: Es bueno que sepan que en esta ocasión no podrán escapar del debate con viejos pretextos, ni resultan aceptables nuevas limosnas.

Mi mensaje a los inmovilistas: no sigan perdiendo el tiempo. Hagan lo único decente e inteligente en este caso; respeten el derecho de libre movimiento de los cubanos.



INTERESES DE LOS EMIGRANTES CUBANOS

Enviar Print

En semanas recientes las oficinas del Presidente Obama han recibido una copiosa lluvia de cartas y todo tipo de propuestas, tanto personales como institucionales, sobre Cuba. El correo de Santa Claus y los Reyes Magos resulta pálido en comparación. Muchas son de personas independientes, cualquiera que sea su forma de ver las cosas. Otras responden a campañas del lobby a favor y en contra de la política vigente hacia la isla. Casi todas coinciden –al igual que el autor de estas líneas- con la pertinencia de levantar de inmediato las restricciones de viajes y remesas a los cubanos residentes en Estados Unidos. En otros asuntos se bifurcan las perspectivas.

Hay sin embargo un tema que goza de un inmenso consenso interno en la isla –incluso entre muchos militantes y funcionarios- y los cubanos radicados en el exterior: la necesidad de que Cuba estandarice los procedimientos y trámites migratorios y de viaje. El tema de los derechos de los migrantes cubanos es poco conocido, menos atendido e incluso ampliamente tergiversado. Es hora de clarificarlo y ponerlo sobre la mesa.

Se llama stakeholder a aquellos que son parte interesada en un conflicto. Los gobiernos de Cuba y los Estados Unidos no son las únicas partes interesadas (stakeholders) del conflicto migratorio bilateral. La tercera -y principal- es la gente afectada por sus respectivas políticas. Hay que asegurar que los intereses y derechos de ese tercer stakeholder sean tenidos en cuenta en cualquier revisión del status quo actual. Es por ello que no dirijo estas líneas a Barack Obama, ni a aquellos ciudadanos de su país legítimamente interesados en defender su derecho a viajar a Cuba, sino a mis compatriotas afectados en el suyo a viajar, migrar y regresar a su patria sin requerir para ello de autorizaciones del gobierno cubano. Sean comunistas o anticomunistas, funcionarios o ciudadanos de a pie, vivan en la isla o radiquen en otro país, la actual arbitrariedad migratoria los afecta a todos.

Siempre he creído que los movimientos monotemáticos de la sociedad civil son imprescindibles, y complementan a aquellos otros que procuran “soluciones generales” con propuestas programáticas y a menudo maximalistas. La necesidad de concertar voluntades -dentro y fuera de la isla- sobre este tema que trasciende las tradicionales divisiones ideológicas que padecemos me parece asunto tan evidente como urgente.

No se reclama un derecho propio de este o aquel sistema político. Estados Unidos, España, India, Rusia y China tienen en común el respeto a los derechos en este campo, a pesar de las probadas amenazas a su seguridad provenientes del terrorismo interno a veces apoyado desde otros países. Si a los estadounidenses corresponde clamar por su derecho constitucional de viajar a Cuba, a nosotros nos toca defender el de salir y entrar al país en que nacimos sin pedir permiso a sus autoridades y sin que los potenciales migrantes sean despojados de sus pertenencias y desterrados por vida. Desear probar fortuna en otra parte para poder ayudar a sus familias -como ocurre a cualquier otro migrante- no es ya una intención criminal y penada salvo en Cuba y Corea del Norte.

Los permisos para visitar el país que el gobierno cubano otorga o niega selectivamente a nuestros ciudadanos son tan humillantes como los salvoconductos que las autoridades coloniales –en pretendida muestra de “generosidad y tolerancia”- extendieron en su momento a Martí y Maceo. Lo son más en un mundo globalizado de masivos flujos laborales y migratorios.

El tema no es “flexibilizar gradualmente” las violaciones de derechos a los migrantes cubanos, sino respetarlos de manera inmediata, cabal e irrestricta. Los derechos son eso: derechos. No se tramitan ni agradecen.

Los intentos gubernamentales dirigidos a normalizar los flujos migratorios cubanos hacia el exterior no serán exitosos si se pretende ignorar los derechos e intereses de los emigrantes cubanos.



La Isla de los Viejos

Enviar Print

Cada disparatada “Reflexión” del Asesor en Jefe confirma el problema de la gerontocracia. Una solución sería reubicarla en la Isla de la Juventud. Después de todo, para que la República pudiera nacer en 1902 hubo que prescindir de la soberanía sobre ese territorio hasta la década del treinta. Renunciar de nuevo a ella por algún tiempo podría ser un precio razonable a cambio de rescatar al resto del país del medioevo. ¿Qué mejor lugar para esos viejos que una isla llamada “Juventud”?

El problema que tenemos trece millones de cubanos es que un puñado de ancianitos reaccionarios se empeñan en transformar nuestra patria en un museo socialista. Han decretado el Fin de la Historia y hecho de Cuba “la Isla de los Viejos”. Mientras un nuevo proceso civilizatorio se abre paso ellos insisten en rodearse de masas que griten consignas que no creen, periódicos que mienten y gente que los alabe aunque deseen su muerte.

Entonces, ¿por qué no transformar la Isla de la Juventud en un inmenso museo sin muros –cual zoológico sin rejas- donde celebren sus unánimes congresos y televisen sus insoportables discursos? La idea del filme Bye, bye Lenin, pero a gran escala. Piénsenlo por un instante. Una Isla de la Juventud para vejetes intransitables. ¡Claro que sí! De ese modo podrían vivir inmersos en sus fantasías y tontos útiles de toda latitud geográfica desfilarían por allí a saludarlos.

Eso sí, tendrían que ser consecuentes. Entre los aspectos museables del socialismo cubano están las normas migratorias vigentes. Si, por ejemplo, quisieran visitar amigos y familiares que hubiesen dejado atrás necesitarían de un permiso de entrada al resto del archipiélago cubano y otro de salida de su islita, que difícilmente podrían obtener además de que serían muy caros. Tampoco tendrían acceso a Internet y las tarifas telefónicas desde ese territorio serían las más altas de todo el orbe. Cualquier remesa que recibieran sufriría un desmedido sobrecargo.

No soy ajeno al problema que este proyecto acarrearía a los actuales habitantes de la Isla. Pero a ellos podríamos ofrecerles asilo –sea con pies secos o mojados- y un generoso Ajuste Cubano. A fin de cuentas, el tramo en balsa de Nueva Gerona a Batabanó es más corto y seguro que de La Habana a Miami.

¿Quién sabe? Quizás la Isla de la Juventud podría llegar a ser una “potencia geriátrica” y Cuba una sociedad dinámica.



Buscar en este blog

Sobre este blog

La sociedad cubana ante el cambio

Sindicación

Agregador para sindicación en XML

Autor: Juan Antonio Blanco

Juan Antonio Blanco

Juan Antonio Blanco Gil. (Cuba) Doctor en Historia de las Relaciones Internacionales, profesor universitario de Filosofía, diplomático y ensayista. Reside en Canadá.
Contacto: jablanco96@gmail.com

 

Mis tags

aislamiento ALBA Alvaro Colom America Latina América Latina amistad Argentina Asamblea Nacional asistencia humanitaria autodeterminacion autonomía ayuda humanitaria Barack Obama bases militares Bastión 2009 Bill Clinton Black Caucus bloqueo Boutflika Brasil Caetano Veloso cambio cambios en Cuba cambios en cuba cárceles Caribe Carlos Alberto Montaner Carlos Manuel de Cespedes Castro Chavez Chávez Chiang Kai Chek Chile China Clinton Collin Powell Colombia Comisión Interamericana de Derechos Humanos conflicto Conflicto Cuba Estados Unidos Congreso de Estados Unidos Congreso del PCC Congreso PCC Consenso Cubano Constitución de 1940 controles conversaciones conversaciones Cuba conversaciones migratorias Corea del Norte crisis crisis alimentaria Crisis de los Cohetes crisis en Cuba crisis en Honduras Crisis en Honduras crisis financiera Cuba Cuba y Estados Unidos Cuba-Estados Unidos Cultura cubana Cumbre de las Américas Damas de Blanco Declaración de Concordia demandas populares democracia deporte derechos humanos derechos migratorios desarrollo destierro diálogo diálogos diáspora Diáspora doables Dos Santos economía cubana elecciones en Estados Unidos elecciones en Honduras elecciones en Uruguay elite de poder embargo espias cubanos estado de derecho Estados Unidos etite de poder Europa exilio exilio cubano fascismo felicidad Felipe Pérez Roque Fidel Fidel Castro Fidel Castro. Cuba. Unión Europea Filarmónica de New York Generacion Y Generación Y generaciones gerontocracia gobierno cubano gobierno de Estados Unidos Gorki Granma Gustav hambruna Hilda Molina Honduras Howard Berman Hugo Chávez Hugo Chavez huracanes Ike Ingrid Betancourt iniciativa privada inmigrantes inmovilismo integración regional Internet internet intolerancia Iran John McCain Juana Bacallao Juanes Julio Fernández Bulté Kennedy Kruschev libertad libertad de expresión libertad de movimiento Libertad para los Cinco libertades Lincoln Díaz Balart logros socialistas Luis Posada Cariiles Machado Ventura maniobras militares cubanas Manuel Zelaya Mao Tse Tung Mesa Redonda Miami Michelle Bachelet micro créditos miedo migracion migración migración. derecho de circulación migración. diáspora migrantes migrantes cubanos militares militarizacion monarquía absoluta. líderes Musavi nación negociación negociaciones New York Times Nicaragua noviolencia Obama OEA Oliver Stone ONU oposición oposicion interna Oscar Arias Partido Comunista de Cuba paz Paz sin Fronteras Pepe Lobo Pepe Mujica permisos de salida y entrada a Cuba permisos de entrada y salida permisos de salida y entrada permisos de salida y entrada a Cuba Plebiscito polémica política política migratoria politica migratoria cubana presos presos políticos Propuesta para una Sociedad Participativa pueblo cubano. Obama Putin PYMES Ramiro Valldes Raul Raul Castro Raúl Castro Raul. Fidel reconciliación Reformas reformas régimen Reinaldo Escobar relaciones Cuba y Estados Unidos remesas represión revolución Revolucion Bolivariana Revolución Cubana Robert M Morgenthau Rusia Sara Palin Sean Penn seguridad nacional Silvio Rodriguez soberanía soberania socialismo socialismo de Estado sociedad civil sociedad de información soft power spoilers terrorismo tolerancia totalitarismo UNASUR Unión Europea Union Europea Venezuela VI Congreso viajes viajes a Cuba violencia en Honduras Yoani Sánchez Yoani Sanchez Zelaya

Archivo

Calendario

domlunmarmiéjueviesáb
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
282930