Ramiro y el pichón
Juan Antonio Blanco | 06/10/2009 6:03
Tags: Ramiro Valldes, PYMES, Cuba
Ramiro Valdés quiso explicar de modo didáctico la gravedad de la actual situación a la población acudiendo a una metáfora. El pueblo, dijo, no podía seguir abriendo el piquito como hacen los pichones cuando esperan ser alimentados. “Si lo que quiere es “jama” como dice Pánfilo, va a tener que trabajar duro para alcanzarla”, era el mensaje que probablemente tenía en su cabeza e intentó trasmitir del modo más poético del que fue capaz. Pero el problema del pichón cubano es que no está libre en un nido de su propiedad, sino extingue su existencia encerrado en una jaulita que controlan los jefes de Ramiro.
El verdadero problema de ese pichón es que no lo dejan volar. Qué más desearía el pobre que poder buscarse por si mismo el sustento sin que lo persigan y asfixien. Cuánto no agradaría al pichoncito poder librarse para siempre de su pretendido benefactor estatal.
Si finalmente se permitiese a todos los cubanos desarrollar sus propias iniciativas de negocios en la producción y servicios, la metáfora del pichón apenas quedaría para los futuros historiadores del actual desastre económico. O quizás pudiera emplearse en las clases de economía para demostrar que sin libertad no hay desarrollo sustentable.
Enlace permanente | Publicado en: Cambio de época | Actualizado 06/10/2009 6:13
Ningún muro es aceptable
Juan Antonio Blanco | 22/04/2008 2:43
Tags: remesas, PYMES, cambios en cuba, socialismo
Las noticias continúan llegando. Algunos ven esos cambios como cosméticos y otros como trascendentales. Sigo pensando que el principal es que se abre paso una nueva mentalidad. La gente ya no espera que el actual régimen que norma el funcionamiento de la sociedad cubana pueda facilitar una cotidianidad satisfactoria y demanda cambios que les permitan hacerse cargo de su existencia. En otras palabras: se alegran –como yo- de que nadie los pare a las puertas de un edificio o playa. Esa es una humillación vencida. Pero quedan otras más importantes.
Si se proclama como medida “absurda e irritante” el impedir el paso de los nacionales a una instalación hotelera, lo mismo es valido para la economía nacional. Es un principio discriminatorio absurdo e irritante que se atraiga a inversionistas privados extranjeros a participar en la economía nacional y se prive de ese derecho a los ciudadanos cubanos. Ese muro tiene también que caer.
En 1968 Fidel Castro lanzó una ofensiva revolucionaria dirigida a poner fin a los trabajadores por cuenta propia y las pequeñas y medianas empresas privadas. No importaba sacrificar la economía y el consumo para extender el régimen totalitario a toda la economía. Obligar a todos a depender del Estado para su subsistencia era clave para controlar y movilizar a la población. La irracionalidad económica se inscribía dentro de la racionalidad totalitaria.
Para disponer de cada persona se impuso el cierre de toda autonomía ciudadana. La retórica oficial disfrazó esa voluntad de control totalitario con un discurso igualitarista. No se permitiría, supuestamente, ninguna actividad privada para así evitar enriquecimientos que dieran lugar a diferencias sociales.
Pero en el Socialismo de Estado no es la propiedad sobre los medios de producción lo que determina el acceso a recursos, sino la posición jerárquica dentro de la nomenclatura oficial. Marx no pudo prever en El Capital las nuevas formas de apropiación de riquezas por una clase dominante diferente a la del capitalismo.
En el último medio siglo un ministro o general no ha necesitado ser dueño de un central azucarero para recibir las mejores viviendas, viajar en primera clase, tomar paseos en yate, pasar vacaciones en Varadero o algún otro centro de descanso restringido. El que se haya siempre intentado ocultar esta realidad se debe a su flagrante contradicción con la hipócrita retórica igualitarista que racionaliza el régimen de exclusión vigente.
La elite de poder -a diferencia de la alta burguesía que la precedió- no deriva su posición privilegiada de generar eficiencia económica, sino de su lealtad personal a los principales líderes. La nomenclatura puede dilapidar riquezas con su ineficiencia y siempre –como el corcho- flotar en cualquier crisis. Pero todo tiene un límite. Si el país se hunde mañana, esta elite improductiva se va a pique también.
El problema no radica en las virtudes o defectos personales de los funcionarios, sino en el modo en que esta organizada la sociedad. No faltan personas inteligentes, honestas y laboriosas en el gobierno cubano como tampoco entre los trabajadores. Pero arengarlos a mayores esfuerzos cuando aun no se ha cambiado esencialmente el régimen vigente equivale a exhortar a alguien a “avanzar” cuando todavía pedalea en la bicicleta fija al piso de un gimnasio.
La apertura a la capitalización de remesas para desarrollar un sector privado nacional atraería desde el primer momento al país más capital que toda la inversión extranjera. Y ese sector –como ocurre incluso en países desarrollados con la pequeña y mediana empresa- aportaría una parte considerable de los trabajos, bienes, servicios y porción del Producto Interno Bruto. El aporte que pueden hacer las PYMES no es nada despreciable. En las economías de los países pertenecientes a la Organización para la Cooperación Económica y Desarrollo (OECD), las PYMES constituyen el 95% de todas las firmas, ofrecen entre el 60 al 70% del empleo y aportan el 55% del PIB. Otro ejemplo, en la Unión Europea, las PYMES constituyen el 99% de todas las firmas y emplean a 65 millones de personas. Es reconocido por instituciones internacionales que en muchos sectores las PYMES son líderes en la innovación y competencia.
Cambiar muros por cercas Peerles no va a poner freno a la demanda de cambios que abran espacio a la autodeterminación ciudadana. Es tan inapropiado desestimar a priori el alcance de cada nueva medida como dejar de señalar sus límites y reclamar una mayor celeridad y amplitud de las transformaciones.
Quitar el portero a la entrada de los hoteles dignifica al cubano que ahora puede entrar a esa instalación. Pasada la euforia de entrar sin humillaciones al hotel vendrá una mayor presión por reformas estructurales de mayor calado. Una de ellas es poner fin a la exclusión del ciudadano de la vida económica del país en la que hasta ahora participa como soldado movilizado, pero no como actor. En otras palabras: otorgar al ciudadano los mismos derechos que al capital extranjero para generar riquezas.
Ha llegado la hora de exigir poner fin a la humillación “absurda e irritante” que supone el apartheid impuesto en la economía nacional a favor del Estado y los empresarios extranjeros.
Enlace permanente | Publicado en: Cambio de época | Actualizado 19/08/2008 2:52
Ramiro y el pichón
Juan Antonio Blanco | 06/10/2009 6:03
Tags: Ramiro Valldes, PYMES, Cuba
Ramiro Valdés quiso explicar de modo didáctico la gravedad de la actual situación a la población acudiendo a una metáfora. El pueblo, dijo, no podía seguir abriendo el piquito como hacen los pichones cuando esperan ser alimentados. “Si lo que quiere es “jama” como dice Pánfilo, va a tener que trabajar duro para alcanzarla”, era el mensaje que probablemente tenía en su cabeza e intentó trasmitir del modo más poético del que fue capaz. Pero el problema del pichón cubano es que no está libre en un nido de su propiedad, sino extingue su existencia encerrado en una jaulita que controlan los jefes de Ramiro.
El verdadero problema de ese pichón es que no lo dejan volar. Qué más desearía el pobre que poder buscarse por si mismo el sustento sin que lo persigan y asfixien. Cuánto no agradaría al pichoncito poder librarse para siempre de su pretendido benefactor estatal.
Si finalmente se permitiese a todos los cubanos desarrollar sus propias iniciativas de negocios en la producción y servicios, la metáfora del pichón apenas quedaría para los futuros historiadores del actual desastre económico. O quizás pudiera emplearse en las clases de economía para demostrar que sin libertad no hay desarrollo sustentable.
Enlace permanente | Publicado en: Cambio de época | Actualizado 06/10/2009 6:13
El Código Da Castro
Juan Antonio Blanco | 25/09/2008 22:10
Las opciones frente a las Reflexiones del todavía Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba son escasas. Uno puede ignorarlas o leerlas. Si se decide por el masoquismo que supone lo segundo, enfrenta entonces el problema de tener que descifrar sus mensajes. El Código Da Vinci es cosa de niños en comparación con ese desafío. Hay que adivinar cuál es la motivación real del autor, despajar las distracciones que emplea para oscurecer su verdadero propósito y distinguir entre lo que responde todavía a un objetivo racional –al menos desde su perspectiva- de los ditirambos de una mente afectada de manera inevitable y creciente por la senectud. No es fácil.
Sus últimas Reflexiones parecen reflejar impaciencia por indicar el camino a seguir en medio de la desgraciada situación del país, e impedir –una vez más-- que tomen fuerza algunas ideas que no le agradan. Sobre la situación actual ha dicho: Pienso que no hay alternativa a la necesidad de reevaluarlo todo, buscar más productividad y menos derroche de recursos humanos en los sectores vitales, incluidos la Salud y la Educación —y en los demás de la economía productiva y los servicios—, sin atenernos estrictamente a cifras elaboradas años atrás,sin que merme y por el contrario crezca la calidad de todo lo que se lleva a cabo en nuestra patria, y sin dejar de cumplir deberes internacionalistas cuyos frutos comienzan a percibirse fuertemente.
¿Qué quiere decir, en realidad, Fidel Castro y por qué necesita decirlo ahora?
El Primer Secretario del PCC no quiere que se ceda un ápice en el modelo estatista y vertical de gestión económica. Considera la ausencia de autonomía económica de los ciudadanos elemento insoslayable para su eficaz avasallamiento político. Manda a callar preventivamente a quienes consideran imprescindible aplicar un paquete integral de reformas estructurales para enfrentar la actual situación. No tiene que convencerlos. Le basta con el poder que algunos negaban todavía tuviese. Si se mostrasen testarudos cree poder zafarse de ellos acusándolos de “desinformados”, “corruptos” o “pro-capitalistas”.
No hay arreglo con el Mensajero. A su entender lo único que hay que hacer es revisar las cifras. Esa es la traducción de su frase “reevaluarlo todo”. Reevaluar asignaciones y metas no equivale a hacer “cambios de estructuras y conceptos”. Y “todo” tampoco supone la reevaluación de sus proyectos “internacionalistas” en nombre de los cuales acaba de enviar con mano izquierda dos y media toneladas de medicinas a Jamaica y Haití mientras recibe donativos con la derecha.
Fidel Castro insiste en la vigencia del apotegma fascista: dentro del Estado todo, fuera del Estado, contra el Estado, nada. Liberar las fuerzas productivas de la camisa de fuerza estatal es anatema desde esa perspectiva. La sociedad, a su juicio, debe conformarse con lo que sea capaz de aportarle el Estado. El bienestar es posible si todos trabajan más y mejor, despilfarran menos y son más productivos. Su consejo para salir de esta crisis es simple. Háganle caso a Raúl. Levanten el ánimo.
Pero la realidad es tozuda. Los peces y panes nunca antes se han multiplicado con declaraciones patrióticas y si en esta ocasión no hay cambios ni milagros habrá hambrunas. Tan simple como eso.
Enlace permanente | Publicado en: Cambio de época | Actualizado 25/09/2008 22:14
¿Contra quién fue esta emboscada?
Juan Antonio Blanco | 23/11/2009 2:03
¿Le interesa a Raúl Castro normalizar relaciones con Estados Unidos? No lo parece.
La primera vez que se ha usado la fuerza contra Yoani Sánchez fue cuando decidió ejercer la diplomacia ciudadana para impulsar un diálogo indirecto entre Obama y Raúl Castro. Al contestar preguntas de Yoani, el Presidente de Estados Unidos rechazó la opción militar en el conflicto con Cuba. En la isla no encontraron nada más apropiado para responderle que anunciar las mayores maniobras militares del quinquenio -en estos tiempos de penurias económicas- cuando bien pudieron haberlas pospuesto o cancelado. Cuando la bloguera escribió al congresista Howard Berman alentándolo a impulsar el levantamiento de las restricciones de viaje a la isla, en Cuba orquestaron un violento acto de repudio contra su esposo en plena vía pública.
Lo ocurrido a Reinaldo Escobar no fue un happening, sino una emboscada. La supuesta Feria del Libro, con comparsa y todo, la anunciaron después que el bloguero invitara a dialogar, en ese mismo lugar, al agente que detuvo y maltrató a su esposa el pasado 6 de noviembre. La pretendida actividad cultural era el pretexto para montar el escenario de una conocida coreografía: el acto de repudio “espontáneo”. Para ello, los imprescindibles actores de estas obras teatrales –miembros del MININT vestidos de civil y oportunistas de toda laya- fueron pre ubicados allí. El circo estaba listo, esperando por el bloguero que llegó puntual a la cita.
Pero, ¿era realmente Escobar el único objetivo de esa emboscada? ¿O lo fue también la legislación promovida por el Congresista Howard Berman (Representante Demócrata por California)? La emboscada física contra el bloguero constituía simultáneamente una emboscada política. El único blanco no era el marido de Yoani, sino también la propuesta de Berman a favor de levantar las restricciones de viaje a Cuba; la misma que había apoyado la célebre bloguera en carta a ese legislador.
Pudieron haber dejado que Escobar llegara a la cita y tuviese luego que regresar a casa sin haber encontrado otro interlocutor que los periodistas extranjeros. Fue el gobierno cubano el que prefirió -de manera consciente y deliberada- montar este salvaje espectáculo. Delante de las cámaras de los corresponsales internacionales y coincidiendo con los citados debates en Washington. Las decisiones sobre las relaciones con Estados Unidos y el “tratamiento” a Yoani Sánchez son temas centralizados por la cúspide de poder. Nada sucede en relación con ellos por casualidad.
Todo esto recuerda pasados episodios cuando La Habana desgastó a las fuerzas anti embargo en prolongadas batallas que nunca tuvo la intención de ganar y cuyo éxito saboteó cada vez que lo creyó cercano.
La emboscada militar contra las avionetas en 1996 fue también una premeditada emboscada política contra un posible proceso de distensión en la segunda Administración de Clinton. A La Habana sólo parece interesarle que le abran el crédito y mercado estadounidenses, no la normalización bilateral de todo el espectro de vínculos entre ambos países.
Reinaldo Escobar apenas captó una parte del mensaje de sus represores. Si para Raúl Castro es importante que los blogueros no comiencen a manifestarse también en las calles, igualmente lo es que ningún ciudadano cubano se entrometa en el tema de las relaciones de Cuba con los Estados Unidos intentando su mejoría. En la isla sólo pueden hacerlo aquellos individuos e instituciones que estén “autorizados” para ello y no se salgan de las instrucciones que les den al respecto.
En esencia, esta fue una emboscada contra la posibilidad de que el pueblo cubano pudiera finalmente desarrollar una relación soberana, pacífica y mutuamente provechosa con Estados Unidos.
Es sabido lo que se avecina en el 2010. Un genuino huracán de calamidades domésticas coincidirá con el actual agotamiento de toda expectativa popular y el cierre progresivo de la ventana de oportunidades externas que el gobierno cubano tuvo a su alcance el año que ahora concluye. Las posibilidades de un cambio en la posición respecto a Cuba del Congreso de Estados Unidos se alejarán cada vez más. Las venideras elecciones presidenciales en algunos países claves de la región parecen favorecer candidatos que no comulgan con las perspectivas e intereses del gobierno de la isla. La elite de poder cubana ha caído en la trampa que le tendiera su propia miopía y soberbia. Se han situado en la senda de Chacumbele ellos solitos.
El General Raúl Castro, sin embargo, todavía tiene opciones. Puede seguir perdiendo el tiempo para ser recordado como el represor que presidió la debacle final del actual régimen cubano. También puede -¿puede?- llegar a encontrar el coraje necesario para encauzar al país con una apertura, provechosa y pacífica, hacia otro modelo de desarrollo nacional. Si bien lo segundo es teóricamente “posible” el General ha logrado en tres años y medio convencer a casi todos de que la primera posibilidad es la más “probable”.
El implacable reloj de la Historia ya marca la medianoche.
Enlace permanente | Publicado en: Cambio de época | Actualizado 23/11/2009 2:29






