Mejorar el socialismo
Juan Antonio Blanco | 20/05/2008 2:36
Tags: VI Congreso, socialismo, derechos humanos, Asamblea Nacional, totalitarismo, régimen, cárceles, presos
Han anunciado que a fines del segundo semestre del 2009 se realizará el largamente pospuesto VI Congreso del Partido Comunista de Cuba. Se espera que el equipo de gobierno presente en ese evento su proyecto “socialista”.
En las discusiones previas y las que tendrán lugar durante ese cónclave pudieran tenerse en cuenta dos concepciones socialistas diferentes: una libertaria, autogestionaria e incluyente, y otra, totalitaria, estatista y endogámica.
“Mejorar” el actual Socialismo de Estado significaría hacer “arreglos” al actual régimen totalitario de gobernanza, en la esperaza de adquirir un grado de eficiencia que lo haga sostenible, pero sin socializar el poder que hoy monopoliza una elite. Hacerse de una imagen policromada sería otro objetivo de las “mejoras”. Algo así como vestir de hippie a Stalin. Puede que lleguen a reconocer la libertad de empresa y de orientación sexual -que ahora promueven sus hijos- pero siguen refractarios a otras, como las libertades de expresión y asociación.
Sin embargo, “mejorar el socialismo” también puede ser interpretado por los militantes como la necesidad de sustituir el régimen de gobernanza totalitario por otro que tenga presente la advertencia profética de Rosa Luxemburgo:
La libertad sólo para los que apoyan al gobierno, sólo para los miembros de un partido (por numeroso que éste sea) no es libertad en absoluto. La libertad es siempre y exclusivamente libertad para el que piensa de manera diferente. ( La revolución rusa, Madrid, Castellote, 1975; p. 209- 210)
La pretendida naturaleza “progresista” del régimen cubano hay que medirla no sólo por el número de aulas y médicos, sino también por el trato que se dispensa en las cárceles y por su capacidad para propiciar la convivencia con herejes, disidentes y oposicionistas.
Es de suponer que el gobierno desee evitar situaciones embarazosas cuando el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas realice su programada inspección a la isla en el 2009. Antes de esa visita y del VI Congreso del PCC, hay una agenda progresista que pudiera acometer por razones utilitarias si las éticas no le resultasen suficientes.
Semejante agenda debería incluir la extensión y garantía del cumplimiento de medidas similares a las ya anunciadas por la Fiscalía en la cárcel camagüeyana de Kilo 7 para poner fin a palizas y tratos degradantes. Pese a los traspiés iniciales (un preso fue castigado por exigir que enjuiciaran a los responsables de abusos cometidos anteriormente) quizás estemos presenciando -por las razones que sean- el comienzo de la humanización de las condiciones carcelarias de todos los presos, políticos y comunes. Si ese es el caso, el gobierno debería dar el paso adicional de liberar a dos centenares de opositores pacíficos condenados a más años de cárcel que algunos líderes de las Brigadas Rojas alemanas. La Asamblea Nacional, por su parte, debería acelerar la ratificación de la firma inicial de adhesión dada por Cuba a los dos principales pactos internacionales de derechos humanos. Ese hecho necesitaría a su vez ser acompañado por la revisión y derogación de aquellas partes de la legislación vigente que contradigan lo estipulado en dichos convenios.
Para impulsar esta agenda en los próximos 12 meses quizás fuese oportuno que la Asamblea Nacional reactivase la Comisión ad hoc de Derechos Humanos que disolvieron de facto en 1996 después de su primera reunión.
Una parte de la población –en especial los jóvenes- cree hoy que lo que el país necesita es una democracia liberal representativa con economía de mercado. Otros piden “reinventar” el socialismo en lugar de “mejorar” el existente. Llevan razón. El totalitarismo no es reformable ni “mejorable”. Habrá libertad para todos o no la habrá nunca para nadie. Ni siquiera para los miembros de la elite de poder. Un enfoque interesante sería retomar la premisa inicial de la revolución de 1959: “Libertad con pan y pan sin terror”.
Los comunistas cubanos podrían hacer de su VI Congreso un hito histórico al dar inicio a un proceso de transformación del país hacia una sociedad abierta, soberana, libertaria, democrática, justa y eficiente. Una sociedad decente y vivible que – aun sin etiquetar- siempre estaría más próxima al ideal de Rosa que al de Stalin. Una sociedad de, por y para todos los cubanos. Próxima a Lincoln y Martí.
Enlace permanente | Publicado en: Cambio de época | Actualizado 20/05/2008 5:41
Solidaridad Digital
Juan Antonio Blanco | 31/05/2009 16:45
Cambio de Época ha reclamado reiteradamente las demandas que este lunes 1 de junio del 2009 se convierten en solidaria bandera digital de los bloggers independientes cubanos. Como dice una vieja cancion: que nuestra voz llegue de Norte a Sur y Este a Oeste. Quien quiera oir, oiga.
Enlace permanente | Publicado en: Cambio de época | Actualizado 31/05/2009 18:04
De nuevo la Rosa Blanca
Juan Antonio Blanco | 27/01/2009 1:32
La historia nos dice que un grupo social no oye razones cuando detenta el monopolio del poder y lo emplea para su beneficio a expensas de las necesidades de otros. Nadie ha renunciado al poder por iluminismo intelectual. Entonces, ¿por qué perder el tiempo apelando a la conciencia de una camarilla cuando está condicionada por su posición de fuerza? ¿Somos estoicos, idiotas o canallas los que insistimos en extender la mano a riesgo de que nos la rechacen de nuevo? Esas son interrogantes legítimas que nos formulan quienes observan perplejos esta terquedad en cultivar rosas blancas.
Los promotores de la Declaración de Concordia no somos seguidores de Zenón, fanáticos de José Martí (aunque nos consideremos martianos), nos falta vocación por el martirologio inútil y no carecemos de pasiones ni de cerebro. La respuesta yace en otra parte.
En las sociedades totalitarias la elite que monopoliza el poder no sólo cuenta con aparatos coercitivos abarcadores y brutales, sino también con el comprometimiento, primero espontáneo y luego inducido, de una masa crítica de la población.
Los ciudadanos pierden su autonomía y dejan de ser tales. Se transforman en una masa disciplinada por organizaciones de mando centralizado y se resignan a su suerte, en no escasa medida, por temor al enemigo implacable y rencoroso construido por la propaganda oficial. "El futuro puede ser peor que el presente", es el mensaje que se repite de mil maneras.
Comenzaron, llevados por la ilusión, cooperando con el poder revolucionario. Ahora, descubren que lo sucedido en realidad es que se ha constituido un poder contrarrevolucionario que aplastó sus ilusiones después de manipularlas en propio beneficio. Si siguen cooperando con el poder no es ya por convicción ni exclusivamente por la represión, sino por inercia, resignación y temor al "enemigo revanchista".
Los firmantes de esta propuesta no nos creemos omnisapientes. El contenido es, en realidad, un apretado compendio de propuestas ya publicadas con las que han coincidido funcionarios, académicos, opositores y exiliados. Tampoco somos ilusos. No nos suponemos capaces de cambiar con la pluma la mentalidad de una gerontocracia atrincherada en sus privilegios. Pero creemos en la honestidad y limpieza de intenciones que llevó a la inmensa mayoría de la población a apoyar el proceso revolucionario.
Estamos convencidos de que entre los más encumbrados y los más humildes, comunistas y no comunistas, funcionarios y ciudadanos de a pie, hay personas sinceras que desean lo mejor para sus hijos y no saben cómo rectificar el rumbo del país sin que nuevos farsantes y aprovechados sean los ganadores. Es –en primerísimo lugar- por ellos y para ellos que escribimos.
Los invito a seguir este enlace y leer la Propuesta para una Sociedad Participativa.
Enlace permanente | Publicado en: Cambio de época | Actualizado 27/01/2009 2:13
El serrucho del saboteador
Juan Antonio Blanco | 22/01/2009 2:16
Tags: spoilers, doables, negociaciones, oposicion interna, pueblo cubano. Obama, conflicto, conversaciones, Cuba, Estados Unidos, exilio, diálogos
Existen quienes serruchan la mesa antes de sentarse en ella. Son los que enmascaran el sabotaje a cualquier acuerdo posible e inmediato que conduzca a la solución de un conflicto bajo la imagen de que abrazan los más caros principios y objetivos del grupo al que pertenecen. Para ellos lo más importante es impedir, empantanar o descarrilar el proceso desde el inicio. Conscientes de la pérdida de legitimidad que ante la opinión publica -y muchos de sus propios seguidores- supondría oponerse a toda conversación, diálogo o negociación, dicen estar abiertos a esas opciones, pero buscan el modo de hacerlas imposibles o de garantizar su fracaso.
Estos aguafiestas (spoilers) están siempre presentes en cualquiera de los bandos en pugna. Son instituciones o personas que consideran que sus intereses están mejor resguardados con la prolongación del conflicto que con avanzar hacia su solución. Anteponen sus intereses individuales a aquellos del grupo que dicen representar. Para silenciar entre sus propios seguidores las voces que insistan en buscar salidas al conflicto, se apropian de los sacrificios pagados por el grupo (“¿qué le vamos a decir a nuestros mártires si ahora cedemos en esto o aquello?”). A ese pretendido “principismo”, -enarbolado de manera hipócrita en función de intereses que no responden a los de todo el grupo, sino a los de los propios saboteadores-, agregan una alta dosis de maximalismo (“para hablar de cualquier cosa o llegar a cualquier acuerdo, primero el enemigo debe deshacer, de manera íntegra e incondicional, todo lo que consideramos nos perjudica”).
Los saboteadores de todo diálogo saben que el modo de poner en marcha un proceso gradual de desmontaje de cualquier conflicto es iniciarlo abordando cuestiones específicas, factibles de solución. Las partes nunca podrán avanzar en nada si declaran que sin la previa, total e incondicional, capitulación definitiva de uno u otro bando no es posible siquiera conversar. Es por ello que esa es una de las tácticas favoritas de los saboteadores.
Cuando honradamente se desea explorar la posibilidad de poner fin a una confrontación prolongada, lo primero que se impone es hacer la lista de cosas posibles de ser resueltas en breve plazo (los llamados doables). El listado se ordena según la complejidad que el tema plantea para su abordaje e inmediata solución. Primero se discuten las cosas más sencillas y luego se avanza hacia las complicadas. Cada asunto abordado y resuelto de ese modo genera confianza adicional entre las partes y una dinámica que incita a ampliar el listado de doables avanzando de ese modo hacia la definitiva superación del conflicto. Pretender otorgar prioridad a los asuntos más espinosos o de difícil solución a corto plazo, ha sido siempre una estrategia del saboteador.
Una nueva Administración, que prioriza la diplomacia y el diálogo sobre la fuerza y la confrontación, ha arribado a la Casa Blanca. Entre los grupos del exilio y la oposición interna las posturas no violentas, favorables a soluciones negociadas, pasan a primer plano. Y el pueblo cubano se ha pronunciado alto y claro a favor de una reforma revolucionaria de la sociedad cubana que, para serlo, ha de ser radical, libertaria, inclusiva y democrática. Sería deseable que en La Habana no continuara predominando la lógica preconizada hasta ahora por el Saboteador en Jefe y su microfracción de inmovilistas. Evocando a Lennon, podría afirmarse que hay que dar un chance a la paz...y la properidad del país. Ya es hora.
Enlace permanente | Publicado en: Cambio de época | Actualizado 22/01/2009 2:51
Males de familia
Juan Antonio Blanco | 09/02/2009 21:46
Tags: Putin, Boutflika, Dos Santos, migrantes cubanos, Fidel Castro, Raúl Castro, Obama, Asamblea Nacional
El Comandante Cero (siempre a la izquierda) padece de intenso desasosiego. Su hermano está afectado por una irrefrenable melancolía.
Al Comandante Cero lo atormenta su irrelevancia. Castigo divino a la soberbia. Andar dependiendo de otros para cualquier cosa y desplazado del interés público. Cosas veredes, debe repetirse a cada instante. Vive en mundo de fantasía en que imagina que Obama y su Jefe de Gabinete esperan cada amanecer la salida del Granma para leer sus agudas Reflexiones. No obstante, algunos mandatarios se apuran a visitar La Habana. Si tienen suerte y llegan un día en que está presentable podrán verlo y tomarse fotos antes de que se convierta en otro muñeco de algún museo de cera. Ya comienza a serlo. Me cuentan que en la isla a pocos interesaba el rumor de su muerte ni la noticia de su reaparición. En el mundo -¡horror!- todos aclaman y admiran al nuevo Presidente de Estados Unidos. Ingrata que es la gente.
A su hermano, sin embargo, lo atormenta la melancolía. Si viene un chino, canta canciones de la época de Mao. Si va a Moscú, se reúne con círculos de abuelos que ostentan sus medallas de la Gran Guerra Patria. No entiende por qué los chinos le repiten en cada ocasión que su relación con Cuba no está dirigida contra terceros países. Ni la razón por la que Putin le recita -varias en veces en el mismo discurso- que espera que esta vez se cumpla lo acordado. Acuerdos que ni de lejos son los que obtenía La Habana con la URSS y están muy distantes de dar solución a la grave situación nacional. En Angola, Dos Santos le recalca que el desarrollo logrado en ese país africano ha sido alcanzado sin depender de nadie. En Argelia, hace las delicias de un Bouteflika al que no pueden venirle con cuentos porque hace mucho tiempo conoce bien las interioridades e ineptitudes del gobierno cubano. A su salida de Cuba el General declaró que su viaje era muestra de la solidez de su gobierno y de la buena salud que gozaba su hermano. La realidad es otra. Anda -a toda carrera- en busca de aliados petroleros que no se interesen por los derechos humanos ni la democracia, pero resulten más confiables que Hugo Chávez. El problema es que a todos, sin excepción, les interesa que Cuba pague. Ingrata que es la gente.
Al cierre:
El gobierno de Madrid ha protestado -con notable retraso- la resolución adoptada el pasado 11 de julio del 2008 por la Asamblea Nacional del Poder Popular en que expresa su rechazo a la directiva de retorno de inmigrantes ilegales aprobada por la Unión Europea en junio de ese año. Conmovedora solidaridad humana la de la Asamblea Nacional de Cuba con esos emigrantes ilegales extranjeros. Me pregunto cuándo incluirán en su agenda la defensa de los derechos de los migrantes legales cubanos frente a las arbitrariedades y abusos a que son sometidos por su propio Estado. Es asunto de decoro.
Enlace permanente | Publicado en: Cambio de época | Actualizado 09/02/2009 21:56







