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¿Contra quién fue esta emboscada?

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¿Le interesa a Raúl Castro normalizar relaciones con Estados Unidos? No lo parece.

La primera vez que se ha usado la fuerza contra Yoani Sánchez fue cuando decidió ejercer la diplomacia ciudadana para impulsar un diálogo indirecto entre Obama y Raúl Castro. Al contestar preguntas de Yoani, el Presidente de Estados Unidos rechazó la opción militar en el conflicto con Cuba. En la isla no encontraron nada más apropiado para responderle que anunciar las mayores maniobras militares del quinquenio -en estos tiempos de penurias económicas- cuando bien pudieron haberlas pospuesto o cancelado. Cuando la bloguera escribió al congresista Howard Berman alentándolo a impulsar el levantamiento de las restricciones de viaje a la isla, en Cuba orquestaron un violento acto de repudio contra su esposo en plena vía pública.

Lo ocurrido a Reinaldo Escobar no fue un happening, sino una emboscada. La supuesta Feria del Libro, con comparsa y todo, la anunciaron después que el bloguero invitara a dialogar, en ese mismo lugar, al agente que detuvo y maltrató a su esposa el pasado 6 de noviembre. La pretendida actividad cultural era el pretexto para montar el escenario de una conocida coreografía: el acto de repudio “espontáneo”. Para ello, los imprescindibles actores de estas obras teatrales –miembros del MININT vestidos de civil y oportunistas de toda laya- fueron pre ubicados allí. El circo estaba listo, esperando por el bloguero que llegó puntual a la cita.

Pero, ¿era realmente Escobar el único objetivo de esa emboscada? ¿O lo fue también la legislación promovida por el Congresista Howard Berman (Representante Demócrata por California)? La emboscada física contra el bloguero constituía simultáneamente una emboscada política. El único blanco no era el marido de Yoani, sino también la propuesta de Berman a favor de levantar las restricciones de viaje a Cuba; la misma que había apoyado la célebre bloguera en carta a ese legislador.

Pudieron haber dejado que Escobar llegara a la cita y tuviese luego que regresar a casa sin haber encontrado otro interlocutor que los periodistas extranjeros. Fue el gobierno cubano el que prefirió -de manera consciente y deliberada- montar este salvaje espectáculo. Delante de las cámaras de los corresponsales internacionales y coincidiendo con los citados debates en Washington. Las decisiones sobre las relaciones con Estados Unidos y el “tratamiento” a Yoani Sánchez son temas centralizados por la cúspide de poder. Nada sucede en relación con ellos por casualidad.

Todo esto recuerda pasados episodios cuando La Habana desgastó a las fuerzas anti embargo en prolongadas batallas que nunca tuvo la intención de ganar y cuyo éxito saboteó cada vez que lo creyó cercano.

La emboscada militar contra las avionetas en 1996 fue también una premeditada emboscada política contra un posible proceso de distensión en la segunda Administración de Clinton. A La Habana sólo parece interesarle que le abran el crédito y mercado estadounidenses, no la normalización bilateral de todo el espectro de vínculos entre ambos países.

Reinaldo Escobar apenas captó una parte del mensaje de sus represores. Si para Raúl Castro es importante que los blogueros no comiencen a manifestarse también en las calles, igualmente lo es que ningún ciudadano cubano se entrometa en el tema de las relaciones de Cuba con los Estados Unidos intentando su mejoría. En la isla sólo pueden hacerlo aquellos individuos e instituciones que estén “autorizados” para ello y no se salgan de las instrucciones que les den al respecto.

En esencia, esta fue una emboscada contra la posibilidad de que el pueblo cubano pudiera finalmente desarrollar una relación soberana, pacífica y mutuamente provechosa con Estados Unidos.

Es sabido lo que se avecina en el 2010. Un genuino huracán de calamidades domésticas coincidirá con el actual agotamiento de toda expectativa popular y el cierre progresivo de la ventana de oportunidades externas que el gobierno cubano tuvo a su alcance el año que ahora concluye. Las posibilidades de un cambio en la posición respecto a Cuba del Congreso de Estados Unidos se alejarán cada vez más. Las venideras elecciones presidenciales en algunos países claves de la región parecen favorecer candidatos que no comulgan con las perspectivas e intereses del gobierno de la isla. La elite de poder cubana ha caído en la trampa que le tendiera su propia miopía y soberbia. Se han situado en la senda de Chacumbele ellos solitos.

El General Raúl Castro, sin embargo, todavía tiene opciones. Puede seguir perdiendo el tiempo para ser recordado como el represor que presidió la debacle final del actual régimen cubano. También puede -¿puede?- llegar a encontrar el coraje necesario para encauzar al país con una apertura, provechosa y pacífica, hacia otro modelo de desarrollo nacional. Si bien lo segundo es teóricamente “posible” el General ha logrado en tres años y medio convencer a casi todos de que la primera posibilidad es la más “probable”.

El implacable reloj de la Historia ya marca la medianoche.

jablanco96@gmail.com



Desde mi “radio de acción”

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La prensa informa del nuevo debate nacional “convocado por Raúl y el Partido”. Se dice que este proceso "no será exactamente igual'', pues esta vez estará dirigido a realizar un "análisis interno'' de "lo que ocurre en cada lugar'', identificar los problemas y sugerir soluciones. Así lo explica el Material de Estudio con las orientaciones para conducir –y saber conducirse- en esas asambleas. "Este análisis debe ser objetivo, sincero, valiente, creador, de intercambio'' en ‘‘la más absoluta libertad de criterios y "el respeto a las opiniones que puedan resultar discrepantes'', añade el citado texto.

Machado Ventura, cuando fue nombrado Secretario de Organización del PCC, impuso un principio disciplinario a los miembros del partido comunista: limitar sus observaciones críticas y propuestas al llamado “radio de acción” o entorno inmediato de los militantes. Ese es el criterio que, al parecer, regirá ahora esas “libérrimas” asambleas.

Monseñor Carlos Manuel de Céspedes, sin embargo, acaba de publicar en la revista Espacio Laical un lúcido y valiente texto en el que no se limita a quejarse de la baja producción de ostias para las misas dominicales, sino en el que reclama una reforma sustantiva del Estado cubano por medio de un cambio constitucional. Tiene por ello todo mi respeto. Esa es la actitud responsable que corresponde a un descendiente de patricios cubanos y sacerdote de una iglesia que llama cada día a servir con lealtad los principios de Cristo.

Como soy también parte de la nación cubana (porque allí nací) y ostento ciudadanía de esa isla – ya que no se me reconoce otra por las autoridades cubanas pese a que la actual Constitución los obligaría a ello- voy a responder a ese llamado “de Raúl y el Partido”. Pero a diferencia de Monseñor, lo haré refiriéndome a mi entorno inmediato como solicitan sus organizadores.

Deseo dejar registrados cinco planteamientos vinculados directamente a mi “radio de acción”, que son los siguientes:

1) El restablecimiento del derecho de todo ciudadano a migrar y retornar libremente al país o residir fuera el tiempo que estime pertinente y la consiguiente supresión, -inmediata, completa e incondicional- de los permisos de entrada y salida del país.

2) El cese de todas las represalias y acoso contra los que desean migrar hacia el exterior o dentro de Cuba.

3) La liberación inmediata e incondicional de los parientes que, como a rehenes, no se les permite la reunificación familiar.

4) La abolición del pago de trámites para ir a nuestro propio país o prorrogar nuestra presencia fuera de él y el reconocimiento del uso de pasaportes de aquellos países donde somos ciudadanos.

5) La reducción de tarifas telefónicas y de los impuestos sobre remesas, las cuales son las más altas del Hemisferio Occidental y de las más caras del mundo.

En buena lógica, si la privación de libertad de cinco cubanos en Estados Unidos es considerada tan importante por el gobierno de la isla, ¿por qué no dispensan igual prioridad a la situación de millones de cubanos cuya libertad de movimiento ha sido conculcada por casi medio siglo?



¿Hay comunistas en Cuba?

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Cuando cayó la URSS alguien comentó que el mayor error de la CIA en sus estimados sobre aquel país era no haberse percatado de que, desde hacía ya algunos años, no quedaban apenas comunistas en el PCUS. Dicho de otro modo: los militantes ya no eran creyentes del sistema entonces vigente ni compartían sus premisas ideológicas. Me pregunto si la eterna posposición del VI Congreso del PCC por los hermanos Castro se debe en parte a la sospecha que ambos albergan de que quedan pocos comunistas en ese partido que crean en la viabilidad del actual regimen en la isla.

El discurso del General Raúl Castro el pasado 26 de Julio muestra que la elite de poder cubana está consciente de que se inicia una etapa económica y social crítica, sólo comparable a la que se produjo a la caída de la URSS.

Pese a la gravedad de esa conclusión la cúpula dirigente aun no ha alcanzado un consenso –o si ya existe continúa bloqueado por Fidel- sobre el mejor plan de acción económica para enfrentarla. Las referencias a “planes” que se hacen en el discurso reducen ese concepto a un listado de buenos propósitos y acciones puntuales (ie, equilibrar la balanza de pagos, reducir gastos sociales y productivos). Pero esas directrices generales y medidas aleatorias no constituyen una ruta crítica ni concepción estratégica creíble que permitan navegar las actuales turbulencias mundiales y faciliten el cambio hacia un modelo sustentable de desarrollo económico y social. Ni siquiera tienen posibilidades razonables de ser aplicadas con éxito dentro del actual sistema.

El General ha hablado de la necesidad de delinear un modelo económico en indirecto reconocimiento al hecho de que el actual no funciona y de que hasta ahora no hay acuerdo sobre el que pudiese reemplazarlo. Por ello es de esperar que se sigan adoptando medidas ad –hoc en el terreno del ahorro y otras en relación a la esfera monetaria, pero sin llegar a los prometidos cambios de “estructuras y conceptos” por lo que ya lleva tres años esperando el país inútilmente.

En una frase que pudiera pasar por retórica pero no dejaría por ello de reflejar la incertidumbre respecto a los anclajes externos de Cuba, el General Raúl Castro dijo que “Lo que ocurra en Honduras será decisivo para el futuro de Nuestra América”. Los reiterados viajes de Castro a Argelia y Angola –países petroleros a los que Cuba ayudó de manera decisiva en el terreno militar – así como a Brasil parecen indicar que La Habana se está procurando alternativas en caso de que en meses venideros el ALBA retrocediese y Hugo Chávez confrontase problemas internos o regionales de alguna gravedad.

La constatación de que se avecina un tiempo de agravadas escaseces y penurias los pone de nuevo ante la cíclica disyuntiva de la sociedad cubana: represión o reformas. El discurso de Raúl Castro es ambiguo y escaso en indicios claros sobre el modo en que abordarían esta vez esa opción. La impresión que deja es que su respuesta estaría en línea con la que en el pasado ha impuesto su hermano mayor: hacer sólo aquellas concesiones inevitables, factibles de ser revertidas y que no debiliten el control político del caudillo sobre la sociedad.

El gobierno cubano debería comprender que no hay nada “antisocialista” en buscar solución a problemas vitales -como son los de la alimentación y vivienda- liberando las fuerzas productivas a través de actores autogestionarios situados fuera del estado. Pero si no lo entiende e insiste en criminalizar las soluciones en lugar de fomentarlas, debe disponerse a pagar el precio de aparecer como el innecesario verdugo de la población cuando arrecie la crisis. En tal caso, debe estar igualmente dispuesto a pagar las consecuencias de su opción.



Agujero Negro

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¿Recuerdan los cartelitos que rezaban “Cerrado por reformas” que aparecían ocasionalmente en puertas de comercios o teatros? Me vinieron a la mente cuando leía el brillante análisis del internacionalmente laureado académico cubano Carmelo Mesa Lago (El País, Julio 12, 2009) sobre la situación de la economía cubana. Allá la situación parece que será la inversa. Un día el país completo tendrá que “cerrar” -declarándose en bancarrota- por no haberse reformado oportunamente. Cuba se ha cerrado al cambio.

¿Como anda la economía cubana? Muy mal, según el experto. Mesa Lago subraya que si se cumpliesen los pronósticos de algunos “pesimistas” y se llegase este año a experimentar una tasa negativa de crecimiento de -0.5% ese seria “el peor desempeño desde 1994”

A esa inquietante perspectiva hay que sumar la información aportada por el corresponsal del periódico mexicano La Jornada en su despacho del pasado 19 de julio. Según las fuentes de Gerardo Arreola, ha surgido un agujero negro de unos mil millones de dólares en cuentas sin pagar a las empresas extranjeras que negocian con Cuba. Su artículo incluye la siguiente observación: “Esta crisis en el sector bancario no la vivió Cuba siquiera en los peores momentos de la década pasada, tras la caída de la Unión Soviética.”

¿Y las acciones gubernamentales ante este cuadro? Los prometidos cambios “estructurales y de concepto” siguen brillando por su ausencia. Las escasas medidas adoptadas tienen la misma celeridad y eficacia de quien pretende correr en un pantano.

De las 100,000 solicitudes de tierras estatales ociosas presentadas hace diez meses se ha tramitado el 73% pero han sido efectivamente entregadas en usufructo el 38%. La producción nacional de alimentos continua cayendo y ya el pasado año costo al país $1850 millones de Euros importarlos. La ya exigua cuota racionada continúa disminuyendo en la mesa familiar. El salario real sigue descendiendo pese a algunos incrementos nominales y el recién autorizado pago a destajo se aplica a menos del 20% de la fuerza laboral. Todo llega tarde y en medida insuficiente. Mercuro cromo y curitas para hacer frente a heridas profundas de rápido desangramiento.

La Constitución vigente en la isla otorga formalmente el máximo poder al Partido Comunista de Cuba. Por su parte los estatutos que rigen esa organización política conceden la suprema autoridad interna al Congreso del Partido. Pero ese máximo órgano de autoridad y poder es un cero a la izquierda al que nadie consulta desde el pasado siglo (1997). Su convocatoria para fines del 2009 parece haberse extraviado. Si finalmente se convocase sería un acto litúrgico, no un congreso. Después de todo, ¿para que realizar esa o cualquier consulta en un país donde sólo vale una opinión?

Las recientes purgas demostraron que incluso a la más alta tecnocracia se le tiene prohibido opinar. Ser “librepensador” sigue siendo una actitud problemática en el “socialismo” cubano. Ni Raúl Castro escapa a ese principio. Cuando lo olvida enseguida lo corrigen.

Sólo Fidel tiene licencia para tener y expresar ideas sin cortapisa alguna. Y mientras el pueda “reflexionar” el país habrá que cerrarlo por ausencia de reformas porque no las quiere ni le interesan. Por estos días, con su bien pertrechada alacena, está muy ocupado preparando la “insurrección” en Honduras por lo que no puede ocuparse de las mundanas inquietudes alimenticias padecidas por simples mortales.

IMPORTANTE AVISO A LECTORES Y AMIGOS

He cambiado desde el pasado dia 15 de julio mi correo personal.En lo adelante deben escribirme a:

jablanco96@gmail.com



CARTA AL GENERAL RAUL CASTRO

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General:

Las medidas anunciadas por el Presidente Barack Obama han sido acogidas con alegría por las familias cubanas. Los hijos verán a sus padres, los abuelos a sus nietos, los primos a sus tíos. Podrán apoyarlos económicamente con el fruto del sudor que derraman en otras tierras. Mirar esa realidad humana desde la retorcida lógica política de cualquiera de los bandos en este interminable conflicto es una imperdonable mezquindad. Dejemos a un lado las elucubraciones sobre quien gana o pierde, General. En esta ocasión ganamos todos los cubanos gracias al Presidente Obama. Pero usted no tiene por ello que considerarse “perdedor”. Aproveche que él ha dado el primer paso. Ya no tiene que temer lucir débil. Obama tuvo el coraje de iniciar otra lógica que en Estados Unidos no todos aprueban. Súmese ahora usted a esa lógica positiva aunque no todos la aprueben en Cuba. Que ese sea el primer paso para competir en quién puede mostrarse más constructivo y sensible en vez de más destructivo e indolente.

Usted dijo que en esta ocasión su gobierno exigiría un proceso de gesto por gesto. Muy bien. Le toca jugar a usted General. Como a menudo sospecha que los que disentimos de la actual realidad cubana somos anexionistas o plattistas tome nota de que nos dirigimos a usted en lugar de a un mandatario extranjero. Somos tan cubanos como usted, General, aunque tengamos perspectivas distintas sobre lo que más conviene al país. Por ello le planteamos algo muy simple: contribuya a la lógica de normalización de relaciones con Estados Unidos iniciando una normalización de relaciones entre cubanos. No nos referimos a los “de allá” y “los de aquí” sino a todos los cubanos que allá y aquí pensamos de mil maneras distintas pero aspiramos a un porvenir decente para el país. Sin una normalización de relaciones entre cubanos las otras serán mucho más complicadas.

Pensamos de modo diferente en demasiadas cosas General. Pero podríamos ponernos de acuerdo en una para comenzar en alguna parte: separar a nuestras familias por diferencias ideológicas es obsceno.

Castigar a las familias divididas gravando artificialmente sus remesas y comunicaciones telefónicas o teniendo de rehenes a algún pariente porque otro decidió establecerse fuera es criminal. Usted no inventó esa política y por ello puede ahora tomar distancia de ella como ya hizo su hija Mariela y el Congreso de la UNEAC. Ellos no son anticastristas ni anticomunistas, sino personas que reconocen el innecesario e inmoral gravamen impuesto por medio siglo a nuestras familias. Levántelo y le será reconocida su autonomía respecto a las más retrogradas fuerzas del momento tanto “allá” como “acá”.

El Presidente Obama tuvo un gesto hacia las familias cubanas, complételo usted ahora con un gesto propio: levante los permisos de entrada y salida del país, reduzca el costo de los trámites de viaje y las llamadas telefónicas y suprima el recargo del 20 % a las remesas. Gesto por gesto en favor de la familia cubana. Vale la pena.

Juan Antonio Blanco



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Autor: Juan Antonio Blanco

Juan Antonio Blanco

Juan Antonio Blanco Gil. (Cuba) Doctor en Historia de las Relaciones Internacionales, profesor universitario de Filosofía, diplomático y ensayista. Reside en Canadá.
Contacto: jablanco96@gmail.com

 

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