Zanahorias indigestas
Juan Antonio Blanco | 07/01/2009 0:17
Tags: Europa, Estados Unidos, América Latina, Obama, Fidel Castro
El alerta ha sido impartido a todo el territorio nacional y las embajadas de Cuba en cualquier rincón del orbe: en el 2009 ¡cuidado con las zanahorias! ¡Ojo con el Tío Sam disfrazado de Bugs Bunny! Las zanahorias más peligrosas –dicen- son las que puedan venir de Estados Unidos, pero se comenta que hay que cuidarse incluso de las procedentes de Europa o América Latina (salvo en el caso de aquellas variedades “bolivarianas” certificadas por Hugo Chávez). ¡Hasta en Miami hay quienes se han sumado a la promoción de la maldita dieta de zanahorias! Para colmo, gracias a CNN recién nos enteramos de lo que hacía Obama antes de meterse a político. Era crítico culinario en la TV local de Chicago y… seguramente recomendaba platos a base de zanahorias.
Resulta ser que por estos días no se habla de otra cosa. Que si antes era el garrote y ahora vienen con zanahorias, que si los menos viejos deben cuidarse del peligroso producto promovido con unos seductores jingles entonados por sirenas, que si 'la cosa" se puede derrumbar por dentro y otras admoniciones similares. Ya tuvo lugar la última sesión de este año de la Asamblea Nacional y el acto en recordación del 50 aniversario del triunfo revolucionario sobre Batista y no se han mencionado para nada los reclamos de la población. ¿Qué pasó con aquello de “leche para todos” que prometió Raúl? Tampoco se dijo nada del más de un millón de planteamientos hechos durante meses en reuniones del Cabo de San Antonio a la Punta de Maisí. Por aquellos días figuraban entre ellos, de manera prominente, la demanda a favor de legalizar la pequeña y mediana empresa, la supresión de los permisos de entrada y salida, así como facilitar el acceso a Internet. Ni siquiera se tomaron decisiones sobre la sugerencia de Mariela Castro de que autorizaran operaciones para cambiar de sexo. Nada. Solo oímos hablar de las dichosas zanahorias después de dos años y cinco meses del edicto del 2006 traspasando parte de los incontables poderes y títulos de un hermano a otro. Los desastres naturales de Fay, Gustav, Ike, Paloma y Hanna palidecen al lado de lo que ahora se aproxima. Se teme el advenimiento de un imparable diluvio de zanahorias.
Por otro lado, el Asesor en Jefe se ha comportado de forma notablemente discreta en estos días. Después de un periodo de febril actividad, en que nos infligía una reflexión cada vez que nos portábamos mal, su mensaje por el cincuenta aniversario no pudo ser más escueto. Tampoco ha aprovechado la crisis de Gaza para lanzar una de sus catilinarias. ¿Se habrá indigestado con alguna zanahoria?
Enlace permanente | Publicado en: Cambio de época | Actualizado 07/01/2009 2:46
¿Qué puede esperarse?
Juan Antonio Blanco | 15/01/2009 1:05
Tags: Congreso PCC, Fidel Castro, Raul Castro, Obama
Entre sugestivos comentarios y rumores provenientes de la isla, creo pertinente compartir el resumen sobre lo acontecido en el 2008 y las perspectivas del presente año que ofrece el sitio ConCuba (www.concuba.org ). Se los “pego” a continuación.
Durante el segundo semestre del 2008 predominaron las siguientes tendencias:
Cambio del contexto externo, dado por el retorno de Cuba a mecanismos regionales de concertación e integración; la elección de Barack H. Obama a la presidencia de Estados Unidos; la promoción de los intereses de Rusia y China en América Latina, con la realización de visitas de alto nivel que incluyeron a La Habana; y la suspensión de las sanciones políticas de la Unión Europea. Estados Unidos ha pasado a ser el quinto socio comercial de Cuba, pese a las restricciones del embargo; y la diáspora y exilio cubanos han tenido gestos y dado pasos conciliatorios, con el anuncio de su disposición a dialogar sobre un conjunto limitado de asuntos humanitarios, referidos a las políticas migratorias de la isla y de Estados Unidos que afectan a las familias divididas.
Inmovilismo del contexto interno, pese al deterioro sensible de la ya delicada situación social, agravado por el impacto de las tormentas Fay, Gustav, Ike, Paloma y Hanna. Ninguna reforma significativa del régimen de gobernabilidad ha tenido lugar después de dos años y seis meses de que Fidel Castro traspasara parte de sus poderes y cargos a su hermano Raúl. El cambio interno de real significado ha sido el operado en la subjetividad de la población.
Sin embargo, puede afirmarse que en el 2008 ocurrieron ciertos cambios de políticas y personas –-no estructurales, ni de conceptos-- dirigidos a sostener una política continuista bajo la presidencia de Raúl Castro. Es el caso de la sustitución y/o desplazamiento a un segundo plano de dirigentes allegados al ex mandatario, el lanzamiento de una ofensiva de “disciplina y orden” contra el sector informal de la economía, y el anuncio de nuevas medidas de austeridad que deberán afectar a las capas medias de dirigentes y tecnócratas.
La principal interrogante en el 2009 es cómo el gobierno cubano va a percibir e interpretar el cambio ocurrido en el contexto exterior.
La ventana de oportunidad que se le abre al gobierno apenas tiene dos años: 2009 a 2010. En el 2010 se producirán elecciones en varios países de la región –-entre ellos Brasil y Chile-- donde los candidatos de oposición conservadores tienen buenas perspectivas hasta el presente. En el caso de Estados Unidos, si los cambios en la política hacia Cuba no comienzan a decidirse en los primeros años del mandato de Obama, es improbable que se tomen iniciativas electoralmente arriesgadas después del 2010, cuando de hecho comenzaría la campaña presidencial del 2012 en ese país.
Por otro lado, cualquier suceso internacional puede imponer una lógica interna a la política exterior de Washington que conduzca al cierre temprano de la posibilidad que ahora se abre a la distensión. Esa fue la experiencia cuando la invasión soviética a Afganistán definió la balanza en favor de la línea dura global que perseguía Zbigniew Brezinsky, entonces consejero de Seguridad Nacional del presidente Jimmy Carter, en detrimento de la que impulsaba Cyrus Vance como Secretario de Estado.
Si la elite de poder cubana considera que los cambios ocurridos en el contexto externo en el 2008 son prueba de que el inmovilismo da resultados, y además se aferra a esa postura, es de esperar que pronto se disipe el capital político obtenido por esa vía y en consecuencia las oportunidades que ahora se ofrecen. Si por el contrario, aprovecha la coyuntura externa para flexibilizar su política interna es posible que obtenga considerables recursos con los cuales pueda mejorar el deteriorado contexto interno que enfrenta.
Otro tanto ocurre con la concepción de seguridad nacional. La gobernabilidad seguirá siendo precaria mientras no se comprenda que ella no depende de la eficacia del aparato militar y de la gestión de incondicionales en la elite de poder. Sólo abriendo espacio al disenso e impulsando reformas significativas podrá Raúl Castro alcanzar eficacia y ganar la legitimidad interna y externa a la que aspira. Sus enemigos más peligrosos no son hoy Estados Unidos y el exilio cubano, sino el estilo de pensamiento conservador, estatista y autoritario que caracteriza su entorno.
El desplazamiento en la mentalidad popular de expectativas –-y por tanto de legitimidad-- de Raúl Castro hacia la nueva política que Obama pudiera desarrollar hacia la isla, conjugado con el agravamiento de la situación social después de los huracanes que azotaron el país, y la situación de la economía mundial, hacen cada vez mas arriesgada la apuesta por el inmovilismo y la coerción como mecanismos de gobernabilidad.
De llegar a coincidir en el 2009 la definitiva desaparición física o pública de Fidel Castro con modificaciones en la política hacia Cuba por parte de la Administración Obama, y con la celebración del largamente pospuesto Congreso del PCC, Raúl Castro tendría una nueva y última oportunidad de dar pasos concretos hacia la solución del conflicto con Estados Unidos, y de demostrar su voluntad de introducir cambios de algún calado en la realidad de su país. En ese instante tendrá que optar, de manera definitiva, entre la visión militarizada y estatizada de la gobernabilidad que hoy impera en Cuba, o aquella otra que la concibe como un proceso de reforma revolucionaria hacia una sociedad equitativa y justa, pero también democrática y sustentable.
Vea la versión en pdf http://www.concuba.org/documentos/analisis2_segunda rev.pdf
Enlace permanente | Publicado en: Cambio de época | Actualizado 15/01/2009 1:32
La pereza del policía
Juan Antonio Blanco | 01/07/2008 3:16
Tags: internet, controles, desarrollo, sociedad de información, totalitarismo, seguridad nacional, Fidel Castro, Yoani Sánchez
Sin acceso masivo a Internet la sociedad cubana no podrá entrar en el nuevo proceso civilizatorio de la información. Al país le ocurrirá algo similar a lo sucedido a aquellos grupos humanos que permanecieron anclados en sociedades agrícolas o nómadas mientras la civilización industrial se expandía por el resto del orbe.
Es por eso que lamento tanto que se busquen subterfugios para escamotear a la isla el desarrollo a que tiene derecho.
El pasado mes de mayo se publicaban en la isla estas declaraciones de un Vice ministro de Comunicaciones:
"No tenemos ninguna preocupación de que los ciudadanos se conecten (a Internet) desde su casa, pero hay problemas de carácter técnico y de recursos de los que el país no dispone" (…) "Por culpa del bloqueo (de Estados Unidos), nosotros no tenemos acceso a la fibra óptica que rodea el país y eso limita mucho nuestro acceso a Internet internacional".
Después que el ciclón Andrew dañara el cable analógico de la ATT con Cuba esa corporación, con autorización del gobierno de Clinton, propuso a La Habana repararlo y tender otro adicional de fibra óptica para operar en lo adelante con dos cables que trabajasen de modo simultáneo. Todo ello costaba una fracción de la conexión submarina que ahora se pretende lograr con Venezuela y además se instalaba en brevísimo tiempo. Es pertinente recordar que Fidel Castro desdeñó esa oferta.
Por otro lado, la estación terrena de comunicaciones por satélite con tecnología francesa, instalada en la isla con motivo de los Juegos Panamericanos desde 1991, puede ampliar de manera inmediata y casi ilimitada el flujo de comunicaciones incluyendo las que se realizan vía Internet. El embargo no es un impedimento a esa opción. Basta con contratar canales adicionales de la misma estación satelital y dedicarlos a Internet. El problema está en otra parte. Radica en la persistencia de la vocación totalitaria que privilegia el control sobre las comunicaciones por encima de las necesidades del desarrollo.
La competitividad en la economía global depende hoy de la capacidad que se tenga para que cada sector y esfera de la sociedad pueda sacar provecho a la altísima velocidad de los procesos mundiales de información. Pero eso no es factible con niveles de conectividad con el World Wide Web peores que Haití y siendo el cuarto país más lento del mundo al interactuar con esa red de redes. En toda la capital existen actualmente solo dos cyber cafés para más de dos millones de habitantes.
La justificación alternativa a echarle la culpa al "bloqueo de Estados Unidos" por esa situación es decir que el control sobre Internet resulta, en las condiciones de Cuba, indispensable para la seguridad nacional. El argumento, sin embargo, no se sostiene. Para aceptarlo se hace necesario desconocer que países muy afectados por el terrorismo no se privan de esa herramienta para así evitar un ataque, sino buscan otras modalidades con las que protegerse de ese flagelo. El problema radica en pensar las comunicaciones de una nación desde la estrecha perspectiva policíaca. Lo que en realidad afecta la seguridad nacional es la baja conectividad con Internet que impide el desarrollo de la isla.
La concepción estalinista de la seguridad nacional consiste, en esencia, en facilitar el trabajo de la policía a expensas del desarrollo. Meternos a todos en una aséptica urna a prueba de virus externos constituye la máxima aspiracion de sus promotores. Para ellos sería mejor que no hubiese turismo, ni correos, ni sistema telefónico en el país. Así el grado de seguridad -según la entienden- sería supuestamente mayor y la policía trabajaría menos que ahora. Desde su perspectiva, anclada en mentalidades del pasado siglo, la pereza del vigilante es sagrada, pero el desarrollo nacional no lo es.
Sucede que el sorprendente llamado a “domar el potro salvaje de Internet” -curiosa visión de "rodeo" campestre para lo que constituye un tema de alta tecnología- es tan iluso hoy como lo fueron en su momento las pretensiones del movimiento anti industrial a inicios del siglo XIX. Pero quienes lanzan esas consignas siguen creyendo más importante impedir que alguien pueda leer el blog de Yoani Sánchez que facilitar la transformación exitosa de Cuba en una sociedad de la información.
Se quiere controlar el presente y futuro con la lógica del pasado cuando una nueva época se nos viene encima.
Enlace permanente | Publicado en: Cambio de época | Actualizado 01/07/2008 14:26
¿Apostamos al desarrollo o a la ruleta rusa?
Juan Antonio Blanco | 30/09/2008 0:05
Tags: Fidel Castro. Cuba. Unión Europea, Chávez, huracanes, micro créditos, desarrollo, Estados Unidos, Rusia, Venezuela, reformas
Los huracanes que asolaron la isla han creado una grave situación social. ¿Hay una oportunidad en esta crisis? Sí, excepcional. Pero, ¿para qué? y ¿para quiénes?
La elite de poder cubana puede finalmente emprender, como respuesta a la nueva situación creada, su prometido programa de “reformas estructurales y de conceptos”. Una reforma estructural implica mucho más que liberar las fuerzas productivas de la camisa de fuerza de un estatismo omnipresente. No se limita a autorizar la venta de celulares, el trabajo por cuenta propia de los taxistas o incluso la creación de microempresas. Es mucho más que eso. Supone apostar a un reordenamiento estratégico que le de prioridad a aquellas inversiones que acerquen la isla a la sociedad de la información y la integren en la economía mundial mediante procesos de agregación de valor. No tiene sentido “reconstruir” el subdesarrollo a los niveles previos al Gustav y el Ike. El régimen de gobernabilidad que los precedió recibió con ellos un golpe mortal.
Lamentablemente también hay otro modo de interpretar la oportunidad que ofrece esta crisis.
Fidel Castro parece querer emplearla en alejar definitivamente a la elite de poder de cualquier consideración sobre los beneficios de la cooperación con la Unión Europea o de una distensión con Estados Unidos. Quiere empujarlos a cerrar filas con Venezuela, quizás retomando la idea -con la que ya flirteaba- de adoptar alguna suerte de confederación con ese país sudamericano.
El convaleciente líder parece considerar que la “correlación internacional de fuerzas” lo favorece de nuevo. Estados Unidos atraviesa el momento de mayor debilidad estratégica desde la Gran Depresión. En él se conjugan una muy grave crisis financiera con dos guerras en zonas geográficas distantes. Por ello alienta a Chávez a que geste una alianza con Rusia y con otros potenciales rivales de Washington de la cual La Habana pudiera también sacar beneficios. Quiere sostener el moribundo régimen de gobernabilidad estatista con una inyección de capitales que espera obtener de atizar la confrontación internacional. Sueña con revivir la Guerra Fría.
El problema con las gerontocracias es que leen el presente con ideas del pasado.
Lo que hoy vemos no es una nueva Guerra Fría basada en rivalidades ideológicas, sino el conflicto entre el nacionalismo ruso y una política estadounidense que lo ha intentado cercar y humillar innecesariamente por ocho años. El hecho de que exista o no un país comunista a 90 millas de Estados Unidos a los rusos les tiene sin cuidado. Ellos vienen de vuelta del comunismo. En este mundo globalizado, -al que están íntimamente conectados-, no tienen como objetivo estratégico el derrumbe del capitalismo americano o mundial.
Lo que, por ahora, procura Moscú con estas piruetas provisionales en el hemisferio occidental es negociar desde posiciones de fuerza un reacomodo permanente con Estados Unidos sobre sus necesidades de seguridad en Europa. Ese asunto, dicho sea de paso, es posible resolverlo sin que ello suponga la sumisión de los países fronterizos a Moscu, sino en todo caso su neutralidad respecto a Rusia. Semejantes objetivos están muy lejos de ser la Jihad internacional anticapitalista a la que aspiran Fidel y Chávez.
Por su parte, el gobierno chino ya subrayó de manera inequívoca su distancia de los arrebatos ideológicos del presidente de Venezuela durante la más reciente visita de ese mandatario a Beijing. No quieren enredarse en alianzas contra terceros países. Desean comercio y crecimiento económico que les traiga bienestar y gobernabilidad aun dentro de su esquema político autoritario.
Tampoco el actual gobierno de Irán representa un aliado promisorio. Sus objetivos estratégicos no rebasan el marco regional, por lo que cualquier paso más allá de esa dimensión geográfica debe ser interpretado –al igual que ocurre, por ahora, con Rusia- como parte de una estratagema para ganar poder de negociación frente a sus nuevos e inesperados “vecinos” estadounidenses y su tradicional enemigo israelita. Sus “aliados” y “compromisos” extrarregionales son cartas también negociables llegado el momento.
Solo la megalomanía de los dos líderes caribeños puede explicar que se crean actores centrales del ajedrez global, cuando en realidad siguen siendo sus peones. Para que Rusia, China u otros países con coincidencias políticas con La Habana apostasen por invertir a largo plazo en su economía el gobierno cubano tendría primero que hacer significativas reformas y aperturas. Nadie se siente motivado a hacer el bailout de un régimen fracasado y asumir el pago en lo delante de sus hipotecas. La URSS y la Guerra Fría basada en alianzas ideológicas no tienen retorno. Los aviones y barcos que surcarán las aguas del Caribe en las próximas semanas pueden desaparecer con la misma rapidez con que aparecieron si los rusos obtienen suficientes garantías a su seguridad.
La gobernabilidad y la independencia de Cuba no radican hoy en anacrónicos malabarismos geopolíticos. El país necesita promover una atmósfera de distensión y cooperación, no de antagonismo y confrontación La actitud solidaria asumida por los cubanos en el exterior -por encima de diferencias y viejas heridas que no han cicatrizado- facilita conectar el actual proceso de reconstrucción con el propósito de avanzar hacia la inclusión de la diáspora en el desarrollo de la isla. Las remesas, que ya constituyen la primera o segunda entrada de divisas al país, pueden ampliarse considerablemente y con rapidez si se le otorgan los incentivos necesarios. Las próximas elecciones en Estados Unidos abren una ventana de oportunidad para que el conflicto bilateral sea reexaminado desde las perspectivas de quien salga electo. Por su parte, la Unión Europea ya levantó sus sanciones y espera ahora por el diálogo con La Habana para determinar si puede o no avanzarse hacia la cooperación. Los dividendos de la paz siempre serán más jugosos y permanentes que los de la confrontación externa e interna.
Hacer uso de la oportunidad que ofrece la crisis creada por Gustav y Ike para apostar por la modernización y apertura de la sociedad cubana, es una opción. Ignorar la gravedad de la crisis social creyendo que los recursos para su solución se obtendrán de nuevos juegos geopolíticos, es jugar a la ruleta rusa. Sin duda, esa es otra opción. Ambas tienen consecuencias.
Enlace permanente | Publicado en: Cambio de época | Actualizado 30/09/2008 0:11
¿Rock sí, clásica no?
Juan Antonio Blanco | 02/10/2009 14:44
¿Alguien en el Departamento del Tesoro de Estados Unidos tendría la amabilidad de explicar bajo qué lógica es permisible el concierto de Juanes en una plaza pública en Cuba (que no era una plaza cualquiera), pero no el de la Orquesta Filarmónica de New York en un teatro?
¿Pudieran decirnos por qué razón ese concierto entra en conflicto con los intereses de Washington, pero no sucedió igual cuando la misma orquesta fue autorizada a tocar en Corea del Norte, país todavía en guerra con Estados Unidos? Nunca se ha dado fin oficial al enfrentamiento bélico entre ambos`países, y Corea, además de poseer un programa de armas nucleares, acostumbra a sorprendernos lanzando misiles que siempre se sabe de dónde salen pero ni quienes los lanzan pueden pronosticar dónde van a caer.
Recuerdo la anécdota de aquel (i)responsable de cultura de un pueblo cubano que cuando se dio cuenta de que la música que tocarían los artistas que visitarían su población no era muy popular, movilizó a las masas con carteles que exhortaban, “El domingo a bailar y a gozar con la Sinfónica Nacional”. ¿Hay alguien en la OFAC que crea que ya el pueblo cubano bailó y gozó con Juanes y no hay que facilitar que lo haga todos los meses? ¿Es demasiada pachanga? Explanation someone, please!
Enlace permanente | Publicado en: Cambio de época | Actualizado 02/10/2009 15:34







