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Pescando en aguas revueltas

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En pocos días Honduras ha experimentado dos golpes de estado de diverso estilo y naturaleza. En la balanza esta el futuro de esa nación centroamericana y de toda la región. Algunos buscan ahora pescar en esas aguas revueltas.

Hasta el pasado domingo el Presidente Zelaya -contra las leyes vigentes y la voluntad expresa de todas las instituciones (poder judicial, poder legislativo, tribunal electoral, partidos políticos (incluido el suyo), iglesias, y un largo etcétera- promovía una consulta anticonstitucional. Una cláusula “pétrea” (o sea, intocable) de la Constitución es la imposibilidad de reelección presidencial a cuyo cuestionamiento se dirigía el plebiscito. Con eso no se juega en Honduras. Dicho sea de paso, tampoco Fidel Castro permite consultas para cambiar el régimen cubano y por eso –después de la petición de un referéndum por el Proyecto Varela- incorporo una cláusula pétrea sobre el particular a la Constitución de 1976 y metió presos a los que promovían la consulta acusándolos de conspirar con un enemigo externo.

La iniciativa de Zelaya estaba inscrita en la nueva metodología de subversión antidemocrática sobre la que aun no existe una conciencia regional y para la cual la OEA no ha desarrollado todavía mecanismos apropiados de protección. Son los golpes del siglo XXI promovidos por los pretendidos “socialistas” del siglo XXI.

Frente a la acción inconstitucional de Zelaya –apoyada materialmente por Hugo Chávez-, el secuestro y expulsión del territorio nacional del presidente en funciones ejecutado por militares hondureños presenta la estética de los clásicos golpes de estado frente a los cuales la región y la OEA han creado mecanismos como la Carta Interamericana.

Pero lo ocurrido es tan inaceptable como lo que se pretendía impedir que ocurriera. Además es contraproducente.

De haberse iniciado un juicio criminal y otro político contra el Presidente Zelaya por las instituciones y poderes constitucionales dentro del Estado de Derecho hondureño, la maniobra golpista del ALBA se hubiera frustrado y la conspiración para suplantar democracias con regimenes caudillistas hubiera quedado expuesta a lo largo de ese proceso judicial. En virtud de la inaceptabilidad del procedimiento, ahora Zelaya se proyecta internacionalmente como victima inocente y absoluta de los militares hondureños.

Sin embargo, la soberanía de Honduras no será servida de manera adecuada si la salida a esta situación se procura desconociendo la legitimidad del resto de los poderes constitucionales vigentes en esa nación y pasando por alto la autoridad soberana que les asiste para proteger la Constitución frente al nuevo modus operandis de los golpistas autoritarios latinoamericanos. La OEA puede desconocer en las actuales circunstancias a Micheletti pero no al poder legislativo, judicial y electoral de Honduras, la Constitución del país y la soberanía nacional que asiste a las instituciones para atender y resolver un conflicto interno por cauces democráticos.

La comunidad regional tiene potestad para actuar frente a golpes militares contra los poderes constitucionales de los estados latinoamericanos. No la tiene para extender impunidad a un presidente frente al resto de los poderes democráticos que rigen un país, en menosprecio de su soberanía y Constitución.

La confusión creada con estos hechos alienta el aventurerismo de quienes sopesan el apoyo a posibles acciones “revolucionarias” dirigidas a provocar una espiral represiva en Honduras si Zelaya no se consolida como poder supremo. Es lo que han declarado. En ese sentido la comunidad regional tiene el deber de poner coto a las reiteradas amenazas y declaraciones intervencionistas de Hugo Chávez a propósito de los acontecimientos en Tegucigalpa.

En realidad no estamos frente al Socialismo del Siglo XXI, sino frente al Golpismo del Siglo XXI y se hace necesario crear la conciencia y construir los mecanismos de protección regional adecuados para contener este asalto a la democracia. Pero la gobernabilidad democrática –nadie debe olvidarlo- solo puede ser defendida con procedimientos de Derecho. Ese es el reto a resolver en la crisis hondureña.



El segundo secuestro de Manuel Zelaya

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“Mel” Zelaya no sale de una encerrona para caer en otra. Primero fueron unos militares encapuchados que en vez de cumplir la orden de arresto lo secuestraron y deportaron a Costa Rica internacionalizando, innecesariamente, la crisis de poderes interna que experimentaba el país. Quizás las Fuerzas Armadas de Honduras atribuyeron un significado diferente al concepto de Plan Payama al que los poderes civiles querían realmente enviar al Presidente. Pero ahora Zelaya parece haber sido secuestrado de nuevo.

Es difícil acceder a Mel hoy día. La Mata Hari chavista que tiene por “canciller” es su actual comunicadora y “body guard”. Su misión revolucionaria parece ser la de controlar a este mártir renuente. Actúa como los ojos y oídos de Hugo Chávez. Cuando Zelaya se ausenta de la mediación se le excusa diciendo que posiblemente “ya va en camino a Honduras” aunque Arias lo haya localizado en la habitación de un hotel en Managua y conversado con el depuesto mandatario unas horas antes. Por estos días Fidel y Hugo parecen convencidos de que a Mel tienen que manejarlo “a lo cortito”, como a los familiares de Elián cuando fueron a Estados Unidos. No es para menos.

Cuando Caracas y La Habana insisten en acusar a Estados Unidos del golpe de Estado, Mel y su esposa Xiomara andan por su lado agradeciendo el apoyo de la Administración Obama y su embajada en Tegucigalpa. Si lo mandan a Washington para incitar a la OEA a imponer sanciones económicas contra su país resulta que decide reunirse paralelamente con Hillary Clinton –de la que Xiomara siempre ha sido tremenda “fan”- y acepta su propuesta de meter a Oscar Arias como mediador. Un verdadero dolor de cabeza, con sombrero y todo.

Por estos días, dos locuaces ventrílocuos- Hugo y Fidel- se encargan de expresar lo que Mel “realmente quiere decir o hacer”. El hombre ha demostrado que no se le puede dejar sólo un instante. No es recomendable darle la menor oportunidad de salirse del guión asignado porque si no lo hace a la entrada lo hace a la salida. Para relaciones públicas prefieren usar a su confiable Mata Hari.

De hecho sus padrinos parecen desesperados por deshacerse del personaje o controlarlo definitivamente. Bien sea facilitando su transformación en mártir al retornarlo al pais, o bien trasladándolo a algún lugar fronterizo desde donde pueda urgir por radio a sus simpatizantes a ofrendar la vida por su retorno al palacio presidencial. De aplicarse esa segunda variante, podrían ubicar a Mel en alguna selva donde sus ventrílocuos pudieran finalmente controlar sus movimientos y lo que dice. Un lugar sin hoteles ni shoppings en que pudiese seguir “ripiando” los petrodólares venezolanos.

A fin de cuentas –y de cuentos- ellos saben que Mel no es un ideólogo ni genuino creyente del socialismo del siglo XXI. Por mucho esfuerzo que haga el Granma es difícil vender su historia como si fuera Ernesto Guevara. Zelaya no es más que un corrupto politiquero tradicional hondureño al que los cálculos le vienen saliendo mal desde que –alentado por Hugo y Fidel- se dejó cegar por la ambición desmedida y decidió embarcarse en una aventura ajena a sus verdaderas ideas y naturaleza.

No creo que Manuel Zelaya tenga vocación por el martirologio al que sus secuestradores quieren inducirlo. Sus adversarios políticos debieran meditar sobre ese punto. Quizás lo que se impone es encontrar el modo de “rescatar” a Mel y Xiomara de sus secuestradores del ALBA.



Agujero Negro

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¿Recuerdan los cartelitos que rezaban “Cerrado por reformas” que aparecían ocasionalmente en puertas de comercios o teatros? Me vinieron a la mente cuando leía el brillante análisis del internacionalmente laureado académico cubano Carmelo Mesa Lago (El País, Julio 12, 2009) sobre la situación de la economía cubana. Allá la situación parece que será la inversa. Un día el país completo tendrá que “cerrar” -declarándose en bancarrota- por no haberse reformado oportunamente. Cuba se ha cerrado al cambio.

¿Como anda la economía cubana? Muy mal, según el experto. Mesa Lago subraya que si se cumpliesen los pronósticos de algunos “pesimistas” y se llegase este año a experimentar una tasa negativa de crecimiento de -0.5% ese seria “el peor desempeño desde 1994”

A esa inquietante perspectiva hay que sumar la información aportada por el corresponsal del periódico mexicano La Jornada en su despacho del pasado 19 de julio. Según las fuentes de Gerardo Arreola, ha surgido un agujero negro de unos mil millones de dólares en cuentas sin pagar a las empresas extranjeras que negocian con Cuba. Su artículo incluye la siguiente observación: “Esta crisis en el sector bancario no la vivió Cuba siquiera en los peores momentos de la década pasada, tras la caída de la Unión Soviética.”

¿Y las acciones gubernamentales ante este cuadro? Los prometidos cambios “estructurales y de concepto” siguen brillando por su ausencia. Las escasas medidas adoptadas tienen la misma celeridad y eficacia de quien pretende correr en un pantano.

De las 100,000 solicitudes de tierras estatales ociosas presentadas hace diez meses se ha tramitado el 73% pero han sido efectivamente entregadas en usufructo el 38%. La producción nacional de alimentos continua cayendo y ya el pasado año costo al país $1850 millones de Euros importarlos. La ya exigua cuota racionada continúa disminuyendo en la mesa familiar. El salario real sigue descendiendo pese a algunos incrementos nominales y el recién autorizado pago a destajo se aplica a menos del 20% de la fuerza laboral. Todo llega tarde y en medida insuficiente. Mercuro cromo y curitas para hacer frente a heridas profundas de rápido desangramiento.

La Constitución vigente en la isla otorga formalmente el máximo poder al Partido Comunista de Cuba. Por su parte los estatutos que rigen esa organización política conceden la suprema autoridad interna al Congreso del Partido. Pero ese máximo órgano de autoridad y poder es un cero a la izquierda al que nadie consulta desde el pasado siglo (1997). Su convocatoria para fines del 2009 parece haberse extraviado. Si finalmente se convocase sería un acto litúrgico, no un congreso. Después de todo, ¿para que realizar esa o cualquier consulta en un país donde sólo vale una opinión?

Las recientes purgas demostraron que incluso a la más alta tecnocracia se le tiene prohibido opinar. Ser “librepensador” sigue siendo una actitud problemática en el “socialismo” cubano. Ni Raúl Castro escapa a ese principio. Cuando lo olvida enseguida lo corrigen.

Sólo Fidel tiene licencia para tener y expresar ideas sin cortapisa alguna. Y mientras el pueda “reflexionar” el país habrá que cerrarlo por ausencia de reformas porque no las quiere ni le interesan. Por estos días, con su bien pertrechada alacena, está muy ocupado preparando la “insurrección” en Honduras por lo que no puede ocuparse de las mundanas inquietudes alimenticias padecidas por simples mortales.

IMPORTANTE AVISO A LECTORES Y AMIGOS

He cambiado desde el pasado dia 15 de julio mi correo personal.En lo adelante deben escribirme a:

jablanco96@gmail.com



No somos el enemigo

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El ping pong político de la ayuda humanitaria se va complicando. Fidel Castro tiene una larga lista de "enemigos" a quienes pretende bloquear su apoyo a los damnificados cubanos por las recientes tormentas Gustav y Ike.

Fragmentos de la noticia sobre la cuarta oferta de Estados Unidos

El secretario de Comercio de Estados Unidos, Carlos Gutiérrez, dijo este domingo que Washington ha realizado una cuarta oferta de ayuda a La Habana, y pidió al gobierno de la Isla que ponga "los intereses del pueblo cubano por encima de las diferencias políticas", informó EFE.

"Nuestra oferta más reciente fue una respuesta directa al pedido del gobierno cubano para materiales de construcción", explicó Carlos Gutiérrez.

La Agencia Estadounidenses para el Desarrollo Internacional (USAID) "está preparada para entregar, por aire y mar , suministros de construcción y albergues que puedan dar vivienda temporal y permanente" para unas 48.000 personas.

Según informes de prensa y de organismos de socorro que han visitado la Isla, hasta 2,5 millones de cubanos estarían sin hogar.

El paquete de ayuda más reciente de Estados Unidos, dijo el funcionario, incluye el envío aéreo de 8.000 equipos para albergues de emergencia y para el hogar, seguido por el envío de materiales complementarios, como techos de zinc y madera para reparaciones residenciales.

Fragmentos de las declaraciones del Comisario Europeo de Desarrollo y Ayuda Humanitaria, Louis Michel

El comisario europeo de Desarrollo y Ayuda Humanitaria, Louis Michel, visitará Cuba entre el 22 y el 25 de octubre para negociar la posible reanudación de los programas de cooperación del Ejecutivo comunitario con el gobierno de la isla, una asistencia que el régimen de La Habana rechaza desde 2003.

Por otra parte, Michel informó hoy (septiembre 16) de que la CE se ha puesto en contacto con Cuba para ofrecer ayuda tras el paso de los huracanes "Gustav" y "Ike", que asolaron en las últimas semanas la isla, y aseguró que Bruselas se encuentra a la espera de la respuesta de las autoridades cubanas.

"Ya no depende de nosotros, les corresponde a ellos decirnos si la desean o no", insistió el comisario, que recordó que en casos de asistencia como este es necesaria la autorización del país receptor.

Mientras la gente hace colas delante de ollas colectivas o vive desplazada en casas ajenas y carpas improvisadas, Fidel Castro se da el lujo de seguir rechazando, según sus propios criterios, la ayuda que no sea de su agrado y lanza las primeras amenazas contra quienes no piensen igual que él.

El pasado 16 de septiembre escribió en el Granma:

Es obvio que el gobierno de ese poderoso país no puede comprender que la dignidad de un pueblo no tiene precio. La ola de solidaridad con Cuba, que abarca a países grandes y pequeños, con recursos y hasta sin recursos, desaparecería el día en que Cuba dejara de ser digna . Se equivocan rotundamente los que en nuestro país se disgusten por ello.

En su ultima “reflexión” del domingo, aquel que continúa trazando el camino de Cuba hasta que se demuestre lo contrario, dice:

También se producen blandenguerías en algunos ciudadanos que se habitúan a recibir y dedican poco tiempo a meditar, leer periódicos e informarse de las realidades. El enemigo conoce sobradamente bien las debilidades de los seres humanos en su búsqueda de espías y traidores

El bien atendido, cobijado y alimentado Primer Secretario del Partido Comunista ya anunció que esta batalla apenas comienza y dio a entrever que su próximo blanco serán las donaciones procedentes de la diáspora que tampoco sean de su agrado (o sea, casi todas). Sus envíos pueden ser “confiscados”, amenazó en ese mismo texto.

¿Quiere EEUU dar una buena imagen? Seguro. Eso, en efecto, conviene a sus intereses políticos inmediatos, aunque lo que más beneficiaría a ambas naciones sería una revisión a fondo de sus políticas bilaterales. También le conviene ayudar a asegurar condiciones mínimas en Cuba a los damnificados para que no piensen en largarse para EEUU. Tampoco quieren que se les responsabilice con la hambruna que acecha a la vuelta de pocos meses. ¿Es todo eso hacer política? Seguro. ¿Debe anteponerse el objetivo igualmente político de La Habana de impedir que los EEUU "queden bien" al alivio que supone esa ayuda para los damnificados? No, mil veces no. No es ético hacerlo. Esa falta de ética en la postura asumida en esta situación por Fidel Castro es la que resta fuerza persuasiva a sus argumentos. Si al ofrecer el envío de una brigada médica a New Orleans dijo que la ayuda humanitaria debería estar por encima de la política, ahora no ha sido capaz de aplicar esa norma moral en beneficio de los cubanos.

Tampoco han sido muy coherentes las posturas asumidas por La Habana ante la ayuda ofrecida por diversas fuentes.

¿Por qué se consideró que la oferta inicial de 100,000 dólares por EEUU representaba una cifra "ridícula" pero ese no fue luego el caso con los 300,000 de China, país mencionado por Fidel Castro entre sus agradecimientos? ¿Por qué el envío de equipos de evaluación ofrecidos por Venezuela y México no fue rechazado por "humillante", pero la idea de recibirlo de EEUU, resultó intolerable? ¿Por qué se insiste todavía en rechazar la ayuda estadounidense después que esa condición fuera retirada y multiplicada 50 veces la cifra inicial? ¿Y cuál es el problema ahora con la Unión Europea? ¿Bajo cual lógica se rechaza la ayuda de ese bloque regional de 27 países pero se le acepta a dos naciones –Bélgica y España, que no son mencionadas siquiera entre los agradecimientos de Fidel Castro- que envíen la suya?

El convaleciente Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, desde su cómodo aposento, no tiene moral para hablar en nombre de los que ahora nada tienen y a los que ni tan siquiera se les reconoce el derecho de aparentar "desánimo" o de poner cara "hosca" en presencia de Raúl Castro, sobre todo si se tiene presente que su escolta exhibe rostros hoscos a quienes no sonrían al paso del General. Las donaciones, en última instancia, no son para el gobierno cubano, sino para los damnificados. Recibirlas es su derecho a la vida.

Mientras seguimos demandando el levantamiento de las restricciones de remesas y viajes a los cubanos en Estados Unidos hay que exigirle al gobierno en la isla que deje entrar toda la ayuda humanitaria de emergencia disponible, incluida la de la Unión Europea, -que nunca impuso un embargo económico a Cuba y cuyas sanciones políticas del 2003 fueron levantadas hace meses. Ese bloque ya dio 2 millones de Euros (cerca de 3 millones de dólares) a Haití en ayuda humanitaria por el Gustav y el Ike mientras La Habana primero guardaba silencio frente a la interrogante europea sobre si aceptarían o no la ayuda y ahora pretende ocultar su negativa a recibirla alegando que no existe todavía un acuerdo marco de cooperación –que es un asunto diferente al de la ayuda de emergencia que ahora está en juego- entre la Unión Europea y Cuba.

Hay quienes me dicen -con razón- que pierdo el tiempo solicitando una postura ética a quienes carecen de ella sea en La Habana, Miami o Washington. Pero no es para ellos que escribo. Es para los estadounidenses y cubanos decentes en ambas orillas que deben saber con claridad lo que sucede, conocer las opciones existentes y participar, juntos, en defensa de los intereses de los damnificados.

Prefiero que sean El Discípulo & B, quienes -con rap y lógica popular- respondan tanto al Asesor en Jefe como a aquellos políticos que desde cualquier latitud geográfica o ideológica juegan con la suerte de las víctimas de esta tragedia. Frente a ellos –en defensa de la genuina dignidad y la ética- hay cubanos y norteamericanos que, poniendo a un lado nuestras diferencias, demandamos unidos el derribo de todos los muros que hoy entorpecen esta operación humanitaria.

Nosotros no somos el enemigo.

NO SOY EL ENEMIGO (El discípulo & B)



La "Revolución Bolivariana”

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Existe un proyecto de transición regional hacia regímenes totalitarios que tiene su cerebro en La Habana, su banco en Caracas y ha venido instalando sucursales en Managua, Quito y La Paz. Pretendía abrir otra en Honduras, pero se la cerraron. Se presentó originalmente como redentor de grandes mayorías frente a las injusticias vigentes. Al igual que sus predecesores totalitarios del siglo XX, aprovechó el descrédito en que habían incurrido las clases hegemónicas y los partidos políticos de sus respectivas sociedades.

A la “tormenta perfecta” bolivariana contribuyeron décadas de exclusión social e insensibilidad política que descreditaron la capacidad representativa de la democracia realmente existente. Los totalitarios fraguaron una transición regional –gradual pero sistemática- con la que desmantelar las bases legales e institucionales de la democracia alegando su pretendido "perfeccionamiento".

Los gobiernos latinoamericanos de izquierda moderada no tomaron distancia de sus parientes radicales por dos razones: provenían de la misma familia política y su existencia les aportaba algunas ventajas. Los gobiernos conservadores veían todo aquello con cierto desdén. Como antes sucedió con otros regímenes totalitarios, la retórica apocalíptica del grupo radical parecía impracticable. Cosa de bufones. Estados Unidos, por su parte, estaba demasiado ocupado con otros temas y regiones.

Pero todo eso comienza a cambiar. Los bufones demostraron ser peligrosos: las oscuras relaciones con Irán y las FARC, los coqueteos geopolíticos con Rusia, la progresiva subversión regional de los pilares de la democracia. La contraofensiva comenzó con el ataque al campamento de las FARC en Ecuador, los golpes militares del gobierno colombiano a esa fuerza irregular y la captura de evidencias irrebatibles de sus nexos con varios gobiernos del ALBA. Luego vino la caída del precio del crudo que impuso límites al financiamiento del proyecto expansionista del eje La Habana - Caracas. El contragolpe de estado en Tegucigalpa vino a representar una sensible derrota de sus aspiraciones en Centroamérica.

En resumen: el proyecto de transición regional “bolivariano” se desenmascara, comienza a perder fuerza. Son buenas noticias. América Latina está necesitada de una genuina transición hacia otra historia – no el retorno a las vividas en siglo XX- en este cambio de época planetario.

Sin embargo, el único reto no es el de vencer a los totalitarios de izquierda sino también a los autoritarios de derechas. No solo a los creyentes en el Estado absoluto, sino también en el Mercado absoluto. Lo que se necesita no es que el viejo proyecto de la derecha venza al no menos vetusto de la izquierda, sino trascender ambos.

Es necesario como nunca antes fortalecer los pilares centrales de la democracia: rotación obligada de los gobernantes, pluralismo ideológico y electoral, autonomía y participación activa de la sociedad civil, Estado de Derecho, garantías a las libertades y derechos ciudadanos. El caudillismo, populista y reeleccionista, es tan perjudicial por la derecha como lo es por la izquierda.

Igualmente importante es arrancar las raíces que nutren la popularidad del proyecto totalitario: la realidad de que nuestra región exhibe el índice de desigualdad de ingresos mayor del planeta y la tendencia a achacar todos nuestros males a otros sin nunca reconocer y rectificar los errores propios. Nadie nos impone desde fuera la incompetencia, corrupción y mediocridad. El “imperialismo yanqui” no es quien “bloquea” el porvenir regional. Dejemos esas piruetas verbales a Fidel Castro.

No se trata solamente de cerrar el paso al socialismo de estado que ahora pretende retornar travestido como “socialismo del siglo XXI”, sino de trascender simultáneamente el fallido capitalismo latinoamericano que le abrió espacio aun después de desaparecida la URSS. En dos palabras: requerimos un nuevo pensamiento para una nueva época.

Los países latinoamericanos necesitan transformarse en sociedades de la información. Modernas, abiertas y democráticas. Con economías sustentables y equidad de oportunidades sociales. El nombre es lo de menos. Lo importante es que el gato cace ratones.

Si de revoluciones se trata la democracia ha demostrado ser la única revolución permanente desde la antigua Grecia y Roma. Es esa revolución y no otra la que debe capturar nuestra imaginación latinoamericana.



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La sociedad cubana ante el cambio

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Autor: Juan Antonio Blanco

Juan Antonio Blanco

Juan Antonio Blanco Gil. (Cuba) Doctor en Historia de las Relaciones Internacionales, profesor universitario de Filosofía, diplomático y ensayista. Reside en Canadá.
Contacto: jablanco96@gmail.com

 

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