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Una tarea para Súper Castro

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Menos mal que al fin “alguien” viene volando a salvarnos. No es un águila ni una tiñosa. Es Fidel Castro. Esta es una tarea para Súper Castro. Desde ese buque insignia del periodismo sagaz que es el Granma, el Súper acepta el reto del destino: “Alguien tenía que dar una respuesta serena y sosegada que debe navegar hoy contra esa poderosa marea de ilusiones que en la opinión pública internacional despertó Obama”.

Mas apabullado que el propio McCain por los resultados electorales en Estados Unidos, Súper Castro –que nunca creyó que “el negrito” tuviera un chance e intentó manipular en su contra el voto cubano americano- ya se dispone a enfrentar con sus superpoderes al presidente electo. “Nada de esperar al 20 de enero, que esto pinta mal y hay que atajarlo temprano”, parece haberse dicho.

Súper Castro comienza por enmendarle de nuevo la plana a su hermano para que no se pierda lo que ha constituido una tradicion familiar. “Con Obama se puede conversar donde lo desee”. Algo así como el guapo que se quita la camisa y dice desafiante “Donde tú quieras asere!”

Todo esto es muy gracioso. Como divertidos son los argumentos que Súper Castro emplea en desesperado intento por demostrar que Obama parece negro pero no lo es. Nos recuerda que estudió en Harvard y ascendió a la clase media rica llegando a poseer algunos millones. Los negros cubanos a los que les dijeron por medio siglo que si abandonaban sus barbacoas por el espejismo de la Yuma les tirarían los perros al llegar, ahora se enteran de que, sin intentar cambiar de raza como Michael Jackson, se puede ir a Harvard, llegar a millonario y ser elegido presidente de Estados Unidos.

Obama, al parecer de Súper Castro, no fue electo por sus enfoques y méritos propios. Nada de eso. Es porque McCain era mediocre, estalló la crisis, y Obama hizo uso de la TV (?) e Internet. Eso, supuestamente, explica el error de los avezados ”expertos” en La Habana que creyeron nunca llegaría a la Casa Blanca. Para evitar que se den situaciones similares en un país de crisis endémica como Cuba es que el Súper impide que candidatos independientes se presenten a elecciones, controla la TV y bloquea el acceso a Internet. “Porsia”.

Súper Castro titula esta Reflexión “Navegar contra la marea” para que sea inequívoco su mensaje de escepticismo respecto al nuevo presidente y a las perspectivas de normalizar las relaciones bilaterales de Cuba con Estados Unidos. Pero ni modo. Reuters, AP y varios diarios relevantes recogen sus ideas bajo titulares que anuncian “Castro dispuesto a conversar con Obama”. Quizás. Aunque se tratase solamente de conversar puede resultar en algo positivo. Pero la experiencia nos dice que el sendero que conduce al trono habanero del Súper estará plagado de minas.



¿Qué están cocinando?

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Cuba, con 1,233 kilómetros (766 millas) de longitud es la isla más larga del Caribe. Pero resulta ser que unos pretendidos balseros, al verse supuestamente a la deriva, se las ingeniaron para recalar directamente frente a la Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba. Dijeron haber tenido roturas en su “embarcación”, una suerte de flotador que no les habría permitido navegar ni en el Laguito del antiguo Country Club. Allí los esperaban un grupo de policías. Uno de ellos declaró a viva voz –para asegurar ser escuchado por todos los presentes- que estas personas no tendrían ningún problema porque salir ilegalmente del país no constituye delito.

Para algún ignorante de la realidad isleña lo ocurrido ese día en el malecón habanero pudiera ser interpretado como un hecho, casual y pintoresco, que demuestra la generosidad del gobierno cubano con aquellos que abandonan su paraíso. Pero en este caso no hay que ser mal pensado para desconfiar de las apariencias.

Cuba se adentra nuevamente en el verano. Época de calores pegajosos, temperamentos irritados y tormentas tropicales. Tiempo de balsas y explosiones sociales de diversa magnitud. Esta vez el verano le llega a un pueblo que esperó tres años por la pretendida Nueva Política Económica de Raúl para arribar al Nuevo Periodo Especial de Fidel. Un pueblo que ya no cree que el embargo sea causa principal de sus problemas cotidianos y que expresa más simpatía por el actual presidente de Estados Unidos que por el suyo.

George W. Bush, en su momento, mandó un discreto y sobrio mensaje a los hermanos Castro. Librando dos guerras simultaneas, en Afganistán e Irak, Estados Unidos consideraría un éxodo masivo desde la isla como una deliberada acción diversionista de sus fuerzas militares en la costa Este. Por lo tanto, como un intolerable acto de guerra para beneficio de sus enemigos. Lo tomaron en serio. Muy en serio.

Raúl Castro hizo en aquel tiempo el insólito anuncio de que sus tropas colaborarían en atrapar y devolver a los marines de la Base Naval de Guantánamo cualquier prisionero que escapase de allí. De aquel lugar al que la prensa y discursos cubanos siempre se refieren como “ese pedazo del territorio nacional usurpado por el imperialismo yanqui”. Tanto se inquietaron que en el 2003 decidieron “en juicio sumario y ejemplarizante” fusilar a tres individuos que intentaron una salida ilegal amenazando con hacer uso de la fuerza. De habérseles aplicado el Código Penal aquel hecho les hubiera supuesto una pena máxima de ocho años de cárcel.

Los hermanos Castro querían dejarle claro a Bush que – a diferencia de lo sucedido cuando Camarioca, el Mariel o el éxodo de 1994- no eran ellos quienes alentarían y facilitarían como antes a cientos de miles de desesperados a lanzarse al mar desafiando el mal tiempo, los barcos sobrecargados y los tiburones. La purga semi oficial de “desafectos” que aproximadamente cada 15 años orquestaba y facilitaba el gobierno cubano parecía haber llegado a su fin.

Entonces, ¿a qué viene ahora este barato montaje en que un policía recuerda a la población, al inicio de un potencial verano caliente, que no constituye delito embarcarse -sin pedir pasaportes, permisos ni visas- hacia Estados Unidos?

¿Qué están cocinando esta gente en La Habana? ¿Están probando a Obama? ¿Quieren chantajearlo durante las próximas conversaciones migratorias con el fantasma de un incontenible éxodo? ¿Quieren orquestar una crisis migratoria para mostrarlo debilucho y humillarlo? ¿Desean acaso obligarlo a dar una respuesta, como cuando en 1996 el derribo de las avionetas abrió la puerta a la aprobación de la Ley Helms Burton y puso fin a cualquier intento de mejorar las relaciones bilaterales en el segundo mandato de Clinton?

Estados Unidos sigue sosteniendo dos guerras simultáneas y nadie ha derogado la advertencia de la Administración Bush sobre el significado militar que la Casa Blanca y el Pentágono atribuirían a la orquestación deliberada de un éxodo masivo cubano sobre su costa Este.

Dialogar y tender la mano no es cosa de “mariconzones” como siempre ha supuesto el Reflexionador en Jefe. Obama no es un líder indeciso y dispone de una amplio abanico de opciones diplomáticas y coercitivas con las que enfrenta a sus enemigos.

Sería bueno que recordasen que el mismo presidente que siempre ofrece el diálogo como opción preferible y primera no dudó un segundo en ordenar a los francotiradores de la Marina que liquidaran a los piratas somalíes y dispuso que la Fuerza Aérea de Estados Unidos dispare sus cohetes sobre Al Qaeda en Afganistán y Paquistán. Aunque la guerra sigue cobrando víctimas inocentes, la combinación de una mejor inteligencia sobre los movimientos de los líderes talibanes y la existencia de una nueva generación de misiles con GPS de alta precisión permite cada vez más a Washington pasarle la cuenta a enemigos específicos, con nombre y apellidos.Fue, por cierto, Ronald Reagan quien primero individualizara el uso esas nuevas tecnologías al emplearlas en un golpe quirúrgico contra la residencia privada de Muammar al-Gaddafi.

En resumen, ni el país es el mismo de épocas anteriores, ni el cambio de presidente en Estados Unidos supone un cambio en el significado que Washington atribuiría a un nuevo éxodo cubano en las actuales circunstancias. Abrir la opción negociadora no supone para Obama someterse al vapuleo de sus adversarios. No debieran olvidarlo.



¿Rock sí, clásica no?

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¿Alguien en el Departamento del Tesoro de Estados Unidos tendría la amabilidad de explicar bajo qué lógica es permisible el concierto de Juanes en una plaza pública en Cuba (que no era una plaza cualquiera), pero no el de la Orquesta Filarmónica de New York en un teatro?

¿Pudieran decirnos por qué razón ese concierto entra en conflicto con los intereses de Washington, pero no sucedió igual cuando la misma orquesta fue autorizada a tocar en Corea del Norte, país todavía en guerra con Estados Unidos? Nunca se ha dado fin oficial al enfrentamiento bélico entre ambos`países, y Corea, además de poseer un programa de armas nucleares, acostumbra a sorprendernos lanzando misiles que siempre se sabe de dónde salen pero ni quienes los lanzan pueden pronosticar dónde van a caer.

Recuerdo la anécdota de aquel (i)responsable de cultura de un pueblo cubano que cuando se dio cuenta de que la música que tocarían los artistas que visitarían su población no era muy popular, movilizó a las masas con carteles que exhortaban, “El domingo a bailar y a gozar con la Sinfónica Nacional”. ¿Hay alguien en la OFAC que crea que ya el pueblo cubano bailó y gozó con Juanes y no hay que facilitar que lo haga todos los meses? ¿Es demasiada pachanga? Explanation someone, please!



Cultura militar

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Un conjunto de noticias indican que se aproxima una nueva espiral descendente de la calidad de vida en la isla y que la respuesta a ella emana de una cultura militar que prioriza la imposición de disciplina social por encima de cualquier otra lógica.

Se sabe de la crítica situación caracterizada por la falta de liquidez financiera y los nuevos límites de la solidaridad petrolera chavista. La temporada ciclónica del 2009 se viene encima sin que el país se haya recuperado del destructivo saldo de años anteriores. El transporte urbano ha reiniciado su deterioro mientras que la prensa anuncia la inevitabilidad del retorno de los apagones.

Ningún momento mejor que el actual para zafarse del ancla conservadora y hacer historia respondiendo al reclamo unánime de ciertas libertades básicas: el derecho a establecer pequeñas y medianas empresas, el derecho al libre movimiento dentro y fuera de la isla; a acceder a fuentes de información y entretenimiento alternativos; la libertad para expresarse sin temor. Una apertura de esa naturaleza, además de ejercer una positiva influencia sobre la economía, tendría el valor adicional de facilitar la normalización de las relaciones entre la isla y su diáspora y entre el gobierno cubano y el de los Estados Unidos. No serían gestos hacia Washington, sino hacia la población cubana que reclamó esos derechos en las miles de asambleas celebradas en el 2007.

Pero nada de eso asoma por ahora en el horizonte. Al parecer se prefiere gobernar al país como una obediente barraca castrense.

A un joven blogger lo asaltan con navajas y tubos de metal a plena luz del día; a las Damas de Blanco las acosan y detienen; los trabajadores por cuenta propia continúan cercados; aquellos comunistas que se atreven a reclamar un congreso sin unanimidades son sancionados; se imponen nuevos controles sobre el uso de Internet. Los prometidos cambios de estructura y conceptos se extraviaron con el Unicornio Azul de Silvio hace más de dos años. ¿Y qué responden a Obama? Los voceros de la intransigencia habanera, le han dicho que puede capitular unilateralmente cuando lo desee pero no debe olvidar que también debe indemnizarlos y pedirles perdón. Nada que lo ayude a promover el cambio de política hacia Cuba cuando la isla no es prioridad de nadie en Estados Unidos que no sean las corporaciones que hacen negocios crecientes con ella y los cubano - americanos.

El método para enfrentar el agravamiento de la crisis, desde la perspectiva militar, no es la creatividad y apertura sino la porra policial, las brigadas antimotines, los actos de repudio, las leyes mordaza, y los jueces obedientes. A falta de frijoles que la sociedad totalitaria no es capaz de producir –ya importan hasta daiquiris del imperio que los “bloquea”- llegará el día en que tendrán que echar mano, finalmente, a los tanques.

Es bueno recordarles que el país no es una barraca y hasta las barracas pueden amotinarse en ciertas circustancias. Debían pensarlo mejor, porque desde Luis XVI hasta hoy se sabe que “lo impensable” sucede.



El Gobierno Invisible

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La forma de actuar de las autoridades cubanas ante los recientes desastres me recordó un libro publicado bajo ese título sobre la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos. La tesis del autor era que dicha institución representaba un centro de poder omnímodo cuyos procesos de toma de decisiones escapaban incluso al poder ejecutivo del que formaba parte.

La estructura de poder en la isla, según la Constitución, está regida por un conjunto de instituciones principales: el Partido Comunista, el Consejo de Estado, el Consejo de Ministros y la Asamblea Nacional del Poder Popular. En teoría son esas las agencias que dirigen y administran el país. Existen incluso legislaciones que prevén las formas excepcionales bajo la cuales se gobernaría un estado de emergencia. Pero al enfrentarse esta catástrofe nada parece estar en su sitio.

La prensa cubana no reportó que una Comisión de Defensa hubiese desplazado formalmente la estructura de funcionamiento del Estado, pero tampoco dio cuenta de ninguna reunión del Buró Político, el Secretariado o del Comité Central del Partido, ni de los Consejos de Estado y de Ministros o de la Asamblea Nacional. Del Jefe de Estado se supo después de transcurrida la primera semana por noticias de prensa escrita que aseguraban que impartía instrucciones telefónicas y se reunía con algunos dignatarios extranjeros. El informe que evalúa los daños causados por los huracanes fue publicado por los periódicos sin que nadie lo firmase ni asumiera responsabilidad por lo que allí se decía. El anuncio de una ola represiva con juicios y sentencias sumarios contra todo aquel que, con justicia o sin ella, sea acusado de especular, robar o desviar recursos apareció en el periódico oficial del partido Comunista de Cuba bajo la enigmática frase “Granma está autorizado a informar”.

La única voz que dictamina, orienta y juzga a cara descubierta es la del ilustre Asesor en Jefe de la Asamblea Nacional que, a todas luces, todavía hace valer su rango de Comandante en Jefe y de Primer Secretario del Partido en esta peculiar sucesión inconclusa. Por eso debe tomarse nota de que los reconocimientos otorgados en sus “Reflexiones” a aquellos dirigentes que, a su juicio, se destacaron en los recientes días tormentosos se centran en los militares. Fuera de ellos sólo José Ramón Machado Ventura alcanzó una referencia.

Pareciera que un rabo de nube, como el Gustav o el Ike, se hubiese llevado toda la estructura civil del Estado –por ornamental que siempre fuese- y ahora estuviésemos de facto bajo una junta militar que gobierna con leyes de excepción que no han sido formalmente declaradas. En ese contexto, curiosamente, se han producido también cambios en la cúpula militar de las FAR.

Estamos ante un poder invisible o muy próximo a serlo.

¿Quiénes, en ejercicio de qué autoridad y desde cuál estructura gubernamental asumen la responsabilidad por el alza en los precios de la gasolina, los controles de precios, las razzias que desbordan incluso las ya arbitrarias leyes vigentes, el rechazo a las donaciones de ciertos países, el envío a Jamaica y Haití de dos toneladas y media de medicamentos en medio de la crisis? ¿Los que anuncian e implementan esas medidas o quienes las decidieron? ¿Quién asume ahora ante el país y la comunidad internacional la responsabilidad futura por cualquier hambruna al limitarse a afirmar que no ocurrirán? ¿Un ministro que todos saben que no decide ninguna política económica esencial sino administra las que le imponen otras autoridades? ¿Dónde se asienta el poder real de decisión? ¿En la Plaza de la Revolución, los ministerios o un hospital con severa escolta?

Pocas veces ha sido tan clara la división de funciones entre la elite y el gobierno. La primera manda; la segunda administra lo que la primera decide.

NOTA DEL AUTOR DEL BLOG

Este post salió con retraso por lo que presento excusas a los lectores. Mi trabajo deja cada vez menos tiempo para dar seguimiento a este blog. He considerado pertinente hacer un esfuerzo por mantenerlo al menos hasta que cumpla el año en diciembre próximo y entonces decidiré si lo cierro o no. Pero ya me resulta imposible dar seguimiento adecuado, como hasta ahora, a la sección de comentarios. Por esa razón no podré seguir recibiéndolos a partir de hoy. Si el año entrante llego a encontrar el modo de compatibilizar mi trabajo con la responsabilidad de continuar alimentando semanalmente este espacio, buscaré entonces otras formas de viabilizar la participación de los lectores. Mientras tanto su correspondencia sigue siendo bienvenida a mi buzón electrónico: jablanco@rogers.com



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Autor: Juan Antonio Blanco

Juan Antonio Blanco

Juan Antonio Blanco Gil. (Cuba) Doctor en Historia de las Relaciones Internacionales, profesor universitario de Filosofía, diplomático y ensayista. Reside en Canadá.
Contacto: jablanco96@gmail.com

 

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