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Cuba, pronósticos irracionales y Clásicos fraudulentos

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Cuba, pronósticos irracionales y Clásicos fraudulentos

Por Andrés Pascual

No acostumbro llamar por el nombre de mi país a los equipos deportivos que no lo representan; sabido que son propiedad del tirano y utilizados en función de una propaganda que solo sirve al resto de países iberoamericanos y a una porción del pueblo cubano que no acaba de hallar alternativas de entretenimiento ni de vida a su miseria con visos de eternidad; el que no crea lo anterior, que medite en el andamiaje de seguridad en calidad de presos construido alrededor de los peloteros cubanos en este evento y en la forma como se trata públicamente, a través de la prensa, a los llamados desertores que, para colmo, por regla general merecen un tratamiento oficial directo de parte del sátrapa a través de sus llamadas "reflexiones".

Este año Castro fue más agresivo cuando colocó en abierto terreno del enfrentamiento político los resultados en el terreno de juego y fue tan lejos que se responsabilizó, abiertamente, con la victoria o la derrota de su equipo personal a eventos internacionales. Poco a poco, los equipos asiáticos han pasado a ocupar el lugar del "odiado yanqui", porque por razones circunstanciales, van mejor preparados que EUA a esos torneos y, como se dice en Cuba, se han convertido en el "tata cunengue" del castrismo beisbolero, porque o le ganan a Castro; o, para hacer más humillante su labor de escoba, lo eliminan en la segunda vuelta, como acaba de ocurrir en San Diego; pero no por eso dejó Castro de culpar a Estados Unidos ante el miedo de una posible derrota a destiempo, ya hecha realidad.

Según el dictador, Cuba fue malintencionadamente colocada en el grupo, para él, más fuerte; claro, a Castro, ¿Que le importa hacer una vez más el ridículo con lo que hable o escriba?, ¿Que le importa considerar las cosas, estúpidamente, a su manera? Todo el mundo sabía que el grupo fuerte era el de Miami; pero Dominicana se fue en la primera ronda y en San Diego estaban los equipos con los que no quería jugar, porque se toman en serio, tan en serio como la dictadura antillana, semejante compromiso.

Entonces, como a Panamá desde 1984; como a Nicaragua durante la era somocista, Castro le teme a los asiáticos, temor que le transmite a los jugadores a través del suyo propio...y así ha sido siempre...Aunque sugeridos, según el tirano los responsables tienen nombres identificables que, a todas luces, son "sus socios y consentidores" que forman la dirigencia de Major League, por supuesto que comenzando por el Comisionado Bud Selig; ahora, lo que cree casi todo el mundo, es que, en realidad, para no perderlo como parte del espectáculo deprimente de estos torneos de baja calidad llamados "clásicos"; ni Selig ni nadie del Béisbol Organizado cometería la imprudencia de hacer algo que molestara "al mayor enemigo de mentiras que jamás haya tenido el béisbol profesional fuera de Cuba", que tuviera como consecuencia y respuesta el rechazo de Castro a participar; entonces, era imposible colocar a Castro en el grupo de Miami.

 

Todo lo que he dicho aquí lo saben los cubanos que piensan libremente y sin ataduras estúpidas de corte impositivo ideológico. Deberían verlo así también los no cubanos amenazados por semejante sistema político que, ahora mismo, es toda América Latina.

¿Por que razón a algunos se les ocurrió considerar "favorito" al equipo castrista? Únicamente, porque ocuparon el segundo lugar hace tres años, no hay otra razón, porque entre el 2006 y este, bastante "cuero" les han dado en cuanto evento han estado; entonces ¿Existían razones para considerar ganador a Cuba, que perdió mas de dos torneos entre un clásico y otro y sabiéndose que, en propaganda y en el papel irían novenas mucho mejores que los que les han ganado durante estos tres años? Nadie puede tener razón cuando considere favorito a Cuba, porque Cuba no es un equipo de Grandes Ligas como si lo son Estados Unidos, Dominicana, México, Venezuela...ahora, Cuba llega a este torneo "en fase de juego", porque suspenden la Nacional y salen para acá y los jugadores de Grandes Ligas van a cumplir un compromiso, luego del receso de 6 meses postemporada que, si sale bien, bien y, si sale mal, también; porque ni a David Ortiz, ni a Carlos Beltran...su presidente o gobernador les va a imponer miedo real o infundado por la derrota; ni van a perder sus bienes materiales de vida de millonarios.

Y, cosas como esas, pueden ocurrirle a esos peloteros derrotados, más que en el terreno, en una contribución a la moral triunfalista prefabricada por el sistema sin usufructo material para el que saca outs y conecta de hit..
Para el primero de estos clásicos, Castro les hizo un "llamamiento" a sus jugadores que consistió en que salieran a jugar dando lo mejor de sí, que ellos sabían la clase de contrarios; que no ganarían, pero que dejaran ante el Big Leaguer su mejor demostración. Pero quedó en segundo lugar y tanto se equivocó con eso, que se veía ganando la final de este año, porque no tuvo en cuenta que su clasificación no incluía a aquellos países que están incapacitados para prepararse como es debido (grupo de Miami) asentados en el lugar en el que jamás jugarían los castro comunistas; ¿entonces, que quedaba? San Diego, con los asiáticos, que tienen mas veneración por ese concepto tan vapuleado por muchos, incluyendo a los castristas, como es lo patriótico y que hacen también "de vida o muerte" una banalidad patriotera como es jugar un torneo de pelota.

A Castro y a todo el mundo se les olvida que un pitcher amateur, con una selección del circuito aficionado, Juanito Decall, derrotó en 1941, en el Estadio Tropical, al Boston; pero también se olvida que, durante 60 años, en fase de entrenamiento, ningún conjunto de Grandes Ligas que asistía a La Habana concluía con record ganador contra selecciones de ligas menores cubanas; como se olvida que un torpedero llamado Willy Miranda es considerado por muchos ex bigleaguers de su época "lo mejor que vieron en cualquier tiempo"; también se olvida que Leonardo Cárdenas era llamado Mr. Automatic en el campo corto de los clubes que jugó entre 1960-76 y que Hank Izquierdo, Orlando McFarlane, Paul Casanova, Joaquín Azcue...eran verdaderos profesionales de juego y de actitud, con la ética y la decencia del jugador rentado; mucho mejores que Pestano todos; mas, acaso, 10 o 12 que quedan en el tintero y que bateaban muchísimo mas que este títere devenido cátcher solo porque se pone la escafandra, usa la mascota y trabaja para el G-2 contra sus compañeros de equipo; que nadie olvide nunca que como Camilo Pascual, Luis Tiant, Mike Cuellar...allí no han vuelto a pitchear otros e incluyo aquí al Duque y a Contreras.

Todo eso se ira "repasando" poco a poco con los reveses de esta novena castrista que, de la manera como la propagandizaron, incluso por aquí, pareciera que se leía sobre los Yankees de 1927; o los Elefantes Blancos de 1929, 30 y 31.

El agua, por mucho que se pretenda, ira ocupando su nivel...esta novena recién eliminada en el Petco Park, les guste o no a algunos, no es de Grandes Ligas na'...más bien son amateurs ranqueados y, si un día este Clásico se presenta como debe ser, el campeón es Estados Unidos (que puede ocurrir este año) y la novena de Castro bien pudiera estar un día para sacar el primer out. Si no, al tiempo...



Siempre habrá un cubano en Grandes Ligas

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Siempre habrá un cubano en Grandes Ligas

 

 

Por Andrés Pascual

 

 

No es una condición enfermiza de la personalidad...es dolor; las veces que cualquier cubano proyecta la cantidad de compatriotas posibles en Grandes Ligas a través de los más de 120 años que median entre la contratación de Esteban Bellan por los Troymakers, de la Liga Federación, y este 2009 apenas recién iniciado...

 

Sentado a la computadora, mientras redacto este artículo, observo ESPN con los resultados de anoche: raudo tras un rolling que continuó viaje al center, Yunel Escobar; momentos antes, Yunieski Betancourt fildeo, de espaldas al home, un elevado que llevaba etiqueta de "Texas leaguer".

 

Estos nuevos elementos cubanos en el Béisbol Organizado tienen "hambre"; pero, también, lo otro, las condiciones necesarias para imponerse; o, por lo menos, integrar oficialmente el roster inicial de 25 jugadores de un club del Big Show.

 

Posiblemente Escobar, Betancourt, Alexei Ramírez...no conozcan de la historia gloriosa del pasado en el béisbol cubano; no han de saber que la posibilidad de jugar en el Béisbol Organizado de todos los jugadores hispanos que brillan con luz propia hoy en el firmamento del béisbol de Grandes Ligas, deben agradecérsela a la Mayor de Las Antillas; porque fueron cubanos quienes introdujeron y desarrollaron el juego en la mayoría de los países del Caribe; fueron cubanos los ídolos de las generaciones de fanáticos anteriores a Guerrero y Pujols, incluso a Juan Marichal, en Dominicana; en México son venerados en niveles inalcanzables para cualquier mortal común y corriente Martín Dihigo, Conrado Marrero, Brujo Rosell, Roberto Ortiz, Ramón Bragaña o Lino Donoso, entre muchos; en Venezuela, Regino Otero, Pelayo Chacon, Cocaína García, Joaquín Azcue, René González...para que seguir.

 

Fue un cubano, Rafael Avila, venerado como un Dios en el juego en Quisqueya, el artífice de la masividad beisbolera en la tierra de Johnny Ventura; porque fue Avila quien convenció a la gerencia de la Organización de los Dodgers de Los Angeles para que abrieran una academia en base al talento nacional y, sin dudas, dejar de lado la posibilidad-todavía en 1980 soñada-, de traer a Cuba al concierto de forma natural; tal iniciativa se retomó por todos los clubes de Liga Grande y allí están y, tanto se desarrollo masivamente ese país, que hasta los clubes japoneses, como Hiroshima Toyo Carps, instalaron su academia allí.

 

Triste, muy triste la realidad del pelotero cubano que no pudo salir de la Isla a través de 47 años de prohibición: en la patria de Tony Oliva, de Zoilo Versalles, de Adolfo Luque, de Camilo Pascual, de Sandalio Consuegra, de Tany Pérez, de Leonardo Cárdenas, de Pedro Ramos, de Orlando Peña y, por que no, de Escobar, Betancourt, Livan Hernández...quedaron en el camino, como guerreros caídos sin la primera gran batalla, la hornada de peloteros más rica que cualquier país del mundo ajeno a las fronteras de Estados Unidos podía aportarle al Béisbol Organizado, que nadie lo dude nunca, Son casi cincuenta años, señores! Medio siglo casi..!

 

El primer elemento relacionado con el béisbol que se asiló posterior a 1959, fue el ex manager y ex jugador de los circuitos amateur y profesional criollos, Napoleón Reyes; el oriental, que jugara en Grandes Ligas para los antiguos Gigantes de Nueva York, no regresó al país cuando la franquicia de los Cubans Sugar Kings fue trasladada a Jersey City en plena mitad de temporada de 1960(6 de julio, para ser exactos); después seguirían el camino de Napoleón, Clemente "Sungo" Carreras y Oscar Garmendia, ex jugadores profesionales-Garmendia también actúo en el circuito amateur unionista-, manager y coach del equipo Cuba que ganó la Serie Mundial amateur en Costa Rica, en 1961; también solicitó asilo político allí Pepe Fernández, que se desempeñaba como outfielder de la selección...En 1964 abandonó Cuba en balsa un pitcher zurdo de velocidad silbante que prometía convertirse en un estrella de la serpentina, pero no dio la talla en el profesionalismo, Manuel "Amorós" Hernández había sido, junto al pitcher derecho Manuel Hurtado, el estrella de la selección Cuba juvenil que perdiera el Campeonato Mundial de la categoría celebrado en La Habana a finales de 1961 ante México y, fue Amorós, con una faena impresionante de más de 15 ponches quien, por un error, perdió el juego decisivo ante la novena azteca, este pitcher lanzó un juego de no hit no run en aquel campeonato.

 

 

Bárbaro Garbey, un antesalista y outfielder del Industriales, abandonó Cuba por el Mariel y fue firmado en Costa Rica por el ex lanzador del Almendares y de varios clubes de Grandes Ligas Orlando Peña para los Tigres de Detroit; Garbey estaba fuera del béisbol castrista desde 1978, porque le habían vinculado a un grupo de jugadores habaneros que conspiraron en el arreglo de juegos por dinero; esa fue la causa que demoró 4 años su ascenso a Grandes Ligas con Detroit, el cubano logró estar en la Serie Mundial de 1984; pero, problemas de su personalidad, que trascendió en la relación con Sparky Anderson, quien le había abierto los brazos de par en par, provocó que el club no lo retuviera mas allá de dos temporadas.

 

Pero la influencia del ex pitcher industrialista y ex metropolitano, Rene Arocha fue determinante en la decisión de varias estrellas del béisbol de allá de dar el salto como exiliados, llamados por Castro desde entonces y como ha sido siempre a lo largo de 50 años, "traidores": los dos Osvaldo Fernández, el derecho y el zurdo; Rolando Arrojo, Vladimir Núñez, Livan, el Duque Hernández, José Ariel Contreras, Luis Alvarez, Kendry Morales, Betancourt, Rey Ordóñez, Escobar, Ramírez, Dayan Viciedo, Yasser Gómez, Michael Tejera, Hansel Izquierdo...decidieron que nunca seria tarde para ser dichosos y que el silencio era su mejor ayuda y el valor el motor impulsor y, por aquí han estado, o están, manteniendo en lo mas alto el pabellón tricolor de la estrella solitaria y preparando el camino para otros que, tal vez, lleguen acá mas pronto que tarde de manera natural, como siempre llegaron a su segunda casa, el Béisbol Organizado...

 

Con muchísimo orgullo y dignidad, también han mantenido vivo el recuerdo del béisbol cubano en Grandes Ligas aquellos que, o nacidos aquí o exiliados muy pequeños con su familia, han actuado o actúan en Grandes Ligas como Rafael y Orlando Palmeiro, Mike Lowell, Orlando Gonzalez, Bobby Ramos, Nelson Santovenia, Bobby Estalella, Zamora, Lauzerique, los Canseco, Luis González, Raúl Ibáñez, Fernando Viña, Bronson Arroyo, padre cubano; Ryan Freel, madre cubana; Jorge Posada, padre cubano; Alex Fernández, Alex Ochoa, Tony Fossas, David Seguí, Eduardo Pérez, Danny Tartabull...todos, orgullos de Cuba, tienen la estirpe del jugador glorioso e histórico de épocas pasadas...

 

Observe al torpedero Yuniesky Betancourt, con juego parecido al de Campy Campaneris, obsérvelo y a Escobar, a Alexei Ramírez y recueste la cabeza y concluya que esa exageradamente larga y negra noche en Cuba finalizará más pronto que tarde; entonces, de manera normal, como nunca debió dejar de ser, el cubano regresará a las Grandes Ligas, que, definitivamente, solo se tomó un "break" con su ausencia.

 

Si, volverán los herederos del una vez mejor béisbol del mundo ajeno a las fronteras de Estados Unidos por 60 años a reimponer su clase aquí; cuando eso ocurra, cuando la estabilidad dicte la normalización socio-político-económica en Cuba; cuando el país este apto para tamaño momento, entonces el Caribe exportador de peloteros, temblará ante el regreso del "Hijo Prodigo" del Béisbol Organizado...Que nadie lo dude, los cubanos volverán, de hecho están aquí a través del juego brillante de algunos de sus nacionales en está pelota...Tal parece que nunca se fueron; resucita con la seguridad de siempre la profecía de Adolfo Luque dicha a Eladio Secades en una entrevista de 1949: "Siempre habrá un cubano en Grandes Ligas..." Lo anterior, que nadie lo dude.



¿Le quedará gasolina al Duque Hernández todavía ?

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Le agradezco al periodista Andrés Pascual la gentileza de ofrecer a los lectores de Palmar de Junco su análisis sobre Orlando Hernández.

¿Le quedará gasolina al Duque Hernández todavía?

Por Andrés Pascual

Se oyen cada barbaridades dichas por cubanos de mas o menos relativo poco tiempo por Estados Unidos que…es el desconocimiento y la forma de pensar que les imponen allá y las pocas ganas que exhiben de sacudirse el polvo maligno e inútil para cualquier empeño en condición no de libres; si no de libérrimos.

He leído opiniones como las siguientes, dejadas por fanáticos con muy poco tino a la hora de opinar alrededor del Duque y su breve estadía en la Organización del Texas: “…los Vigilantes no quieren cubanos allí…” sin embargo, Leonardo Cárdenas, Bert Campaneris, José Canseco y Rafael Palmeiro jugaron en ese club…también algo como: “…Texas es racista…” habría que definir que entienden por racistas esos que amparan su critica contra el club sureño porque, sencillamente, el jugador decidió, por acuerdo de ambas partes, abandonar el equipo y salir a jugársela a la agencia libre si para el 20 de julio no lo reclamaba el conjunto matriz.

Yo creo que El Duque no estaba a punto; como acaso si estaban otros de liga menor que se les manejaba como adiciones para el mes de julio también; de cualquier forma, el club tejano no se decidió por el habanero y este ejecutó la opción de su libertad incondicional. Hasta aquí, todo lo que se puede decir y, cualquier otra cosa es especulativa.

¿Estará El Duque Hernández en condiciones de poder ayudar a un club de Liga Mayor? Habría que ver; pero muchos equipos no se la juegan con pitchers de lesiones recurrentes o de otras con aparición frecuente y, el Duque está en ambos casos.

Fue una lastima que este lanzador que nació para el béisbol con el valor y la inteligencia del astro, no hubiera podido jugar en Grandes Ligas desde que tuvo 20 años; nadie sabe que hubiera hecho si hubiera alcanzado este béisbol a esa edad; porque El Duque Hernández tenia un poco de más velocidad en edad juvenil que ahora y todos los otros recursos que muestra ya los tenia también; así que, ¿Que hubiera pasado si…?

Sencillamente, El Duque no es mas ni menos que un desperdicio de esa caricatura de béisbol que es el castrista, de igual forma que muchos otros peloteros.

El Duque se agotó completamente en la asfixia que produce un béisbol atrasado y sin estímulos de categoría universal y, cuando me refiero a esto, hablo de los millones que, obligatoriamente, cualquier atleta de béisbol gana si nace en otro país que no sea el paraíso castrocomunista.

Son muy buenos algunos de estos cubanos que llegan; así lo reconoce el Béisbol Organizado…tan buenos son que les firman por millones a una edad en que ya se están recogiendo las pertenencias de la habitación del hotel para seguir, caso de que se logre un contrato, en la Liga Mexicana o en el débil béisbol japonés, que es a donde van los descartes de Grandes Ligas a continuar luciendo cuando ya aquí no pueden sacar el bate ni sacar un out; a pesar del espejismo de los mal llamados Clásicos.

El cubano es el único jugador que puede llegar a Grandes Ligas después que lo liquidaron en su país física y anímicamente, en edad solo antes conocida en el caso de Conrado Marrero y jugar, hacerlo bien y ganar millones…ningún otro país del área ni de fuera puede darse ese lujo y todo eso es debido a la gran historia del béisbol cubano en la época de “Cuando Cuba reía”; el impacto de Miñoso, de Luque, de Versalles, de Cárdenas, de Tiant, de Oliva, de Cuellar, de Consuegra, de los peloteros cubanos de Ligas Negras…fue tan grande y efectivo, que dejó un rastro salvador para estos nuevos que, a fin de cuentas, no nacieron en China.

Y Orlando El Duque Hernández es el mejor pitcher cubano que haya jugado en Grandes Ligas procedente del béisbol castrista; pero, en Cuba, tampoco tenia nada que envidiarle a nadie.

En cuanto al problema de lesiones, el caso del Duque es similar aunque diferente al del extraordinario lanzador derecho de los Elefantes del Cienfuegos y de las Grandes Ligas, Camilo Pascual, que comenzó a sufrir problemas en su brazo de lanzar en 1959, a los 25 años de edad, que se agravaron en 1964, y a la edad que tiene el Duque hoy, emprendía el camino del retiro. Camilo no ganó más de 200 juegos por esa lesión y por el desperdicio de sus facultades con los sotaneros Senadores de Washington de la década de los cincuentas.

De igual forma que Hernández no tiene más de 100 ganados ya por las lesiones que le han aquejado; mala suerte de dos grandes virtuosos del box del único país fuera de Estados Unidos cuyo béisbol ya está constituido en leyenda. A pesar de todo, El Duque Hernández ha dejado huella como competidor soberbio, sobre todo, por haber ayudado a los Yankees a estar en 4 y ganar 3 Series Mundiales. El ganó su cuarta con los Medias Blancas de Chicago.

¿Le quedará gasolina al Duque para continuar la carrera en el béisbol mayor?

Quien sabe.

Pero lo que se opine nada tiene que ver con los resultados prácticos en el terreno, que están acondicionados a las decisiones de los conjuntos de Grandes Ligas; por el momento, Texas entendió no subirlo ni como relevista, que debería ser el refugio del cubano para protegerse de las inclemencias que han dejado en su cuerpo esas lesiones originadas en un béisbol, como el régimen que impera allá, asesino y abusador.



Una serie memorable Cuba - Venezuela 1977

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Una serie memorable, Cuba- Venezuela 1977

Por Andrés Pascual

En 1976 se efectúo la Serie Mundial de Béisbol Amateur en Colombia, como siempre a partir de 1969, el equipo de Castro se llevó, no sin antes “cancanear” en el camino, el primer lugar; en el medio, la Nicaragua somocista volvió a convertirse en el celebre “coco” de los cubanos y Porfirio Altamirano los blanqueó 5 x 0; tanto miedo le tenían al equipo de la tierra de Stanley Cayasso los paisanos de Raúl Castro que, a pesar de que le conectaron 11 hits con cinco dobles incluidos, el nerviosismo fue tal que perdieron por un increíble mal corrido de las bases con más de cuatro outs en home tratando desesperadamente de anotar; o pretendiendo alcanzar una imposible base mas…Julito Cuaresma se banqueteó poniendo outs a aquellos profesionales de estado en segunda.

Pero el equipo cubano era superior a Nicaragua y, si no barría como un huracán categoría 5 todos aquellos torneos, era sencillamente porque jugaban con una presión extra imposible de soportar: no podían perder; porque Castro sabía, aunque dijeran lo contrario allá, que profesionales, en el sentido de dedicar su tiempo laboral plenamente al béisbol durante el año, eran ellos.

En cuanto a preparación, el único otro equipo preparado, pero no a la altura del cubano, era el de juveniles de college de Estados Unidos, que tenía como director a Ron Frazier, y mayoría de jugadores de colegios del Estado de la Florida.

En 1977 se produjo la fractura de la FIBA (Federación Internacional de Béisbol Amateur) por discrepancias con la delegación cubana; Castro adujo “circunstancias de orden político” y, encabezado por el nicaragüense Carlos García y un grupo importante de países afiliados, nació una nueva organización, la FEMBA (Federación Mundial de Béisbol Amateur) con un evento internacional para jugar ese año en Taiwán; por supuesto, Cuba ni integró el nuevo organismo; ni, por tal motivo, participó en el evento.

Entonces se acordó un enfrentamiento contra una selección de profesionales venezolanos, la mayoría jugadores de Grandes Ligas y todos de la Liga Invernal de ese país en el mes de octubre. En juegos de preparación entre escuadras A y B, o rojo y azul, de preseleccionados cubanos, el pitcher derecho matancero, Rafael Rodríguez, lanzando por el team B, dejó sin carreras a lo que era prácticamente la selección, eso sucedió en agosto y los entrenamientos habían comenzado ese propio mes.

Como que jugar contra profesionales les quitaba la presión ajena con la que siempre arrastraron en el compromiso aficionado; porque nadie de la dirigencia ni del pueblo soñaba que pudieran ganar, pues los All Stars de Venezuela verían enfrente la verdadera clase de aquellos jugadores, quienes, con la excepción de David Concepción, eran muy superiores a todo el resto del club maracucho y, posiblemente, no solo aquellos jugadores; hasta un tercer equipo cubano de esa época valía mas que aquellos con nombre en Grandes Ligas.

Por esos días, cumplimentando una invitación de Concepción, estaba en Venezuela Pete Rose, por quien pidieron permiso para que jugara la tercera base de los venezolanos y no fue aceptado por la delegación cubana. Como en México en 1982, Tony Oliva estuvo en el dugout castrista al lado de su hermano, el pitcher del equipo cubano Juan Carlos.

La novena venezolana incluyó, entre otros, a Baudilio Díaz, a Gonzalo Márquez, a Luis Salazar, a Cesar Tovar, a Ossie Olivares, a David Concepción, a Antonio Armas, a Pastor Blanco, a Luis Peñalver, a Paulino Torrealba, a Manolo Sarmiento…

El equipo de Castro tenía a Pedro Medina y a Alberto Martínez en la receptoría, a Agustín Marquetti y a Antonio Muñoz en primera, a Alfonso Urquiola y a Rey Vicente Anglada en segunda, a Rodolfo Puente (dato curioso, hijo de Puente Pi el fotógrafo de Marianao y sobrino del inmortal del boxeo profesional cubano Armandito) en el shortstop, a Osvaldo Oliva en tercera, a Wilfredo Sánchez como designado, a Bárbaro Garbey en el leftfield, a Fernando Sánchez en el centro y Muñoz también patrulló los jardines.

Armando Capiró no viajó con la justificación de una lesión, pero en realidad fue la intervención en su contra de Oscar Fernández Mell que, para 1980, declaró en el antiguo Vedado Tennis Club que Capiró podía seguir jugando si quería; pero “avión no cogía mas” y esos fueron los males del gran pelotero y no otros, como se ha comentado…la serpentina incluyó, entre otros, a Julio Romero, a Braudilio Vinent, a Rogelio García, a Juan Carlos Oliva, a Omar Carrero…

Desde que el anunciador voceó los nombres de cada pelotero para la colocación por cada banda del cuadro, se sabía, sin tirarse una bola, que el único team que había allí era el cubano, mayúscula decepción para las legiones de anticastristas que esperábamos una derrota antillana por circunstancias conocidas…

 

Dos horas antes del juego, en la prisión política, el Dr. Gabriel Soto Cuesta, ex Secretario de Prensa de la Liga de Pedro Betancourt, y ex delegado del equipo Calimete en ese circuito, me dijo ¿Que crees de esta serie a ver…? Yo, dejando, como muchísimos cubanos de entonces y no solo presos políticos, que “el corazón ocupara el lugar de la razón”, le dije que el equipo de Castro no podía estar arriba un solo inning y Soto, con paciencia y sapiencia de 77 años cumplidos, que viajó a Estados Unidos a ver Series Mundiales desde 1926, que fue amigo del Caballero Oms y de Dihigo, además de otros muchos jugadores cubanos y americanos como Oliver Marcelle, Barney Serrell, Cool Papa y Leon Day, fue a la carga con: “…recuerda que estos peloteros no están Grandes Ligas porque no los dejan y los contrarios, los mismos venezolanos de siempre…

El Dr. Soto se sentó entre el comandante Ricardo Montero Duque y yo, éramos sus acompañantes preferidos; entonces, cuando se produjo el desfile y aquellos venezolanos con figura de alfeñiques se colocaron al lado de los cubanos, sin estampa y opacados por una era de peloteros que fue un crimen que no pudieran saltar, Soto me miró con una expresión de indudable afirmación de lo que me había sugerido; pero cuando Luis Peñalver le abrió, con aquella, sin velocidad, con una slider inofensivo y Wilfredo Sánchez casi le arranca la cabeza con una línea de hit al center, el gran amigo y “maestro de muchas cosas”, hermano mayor en la prisión política, Gabriel Soto Cuesta, sin mirar a nadie, dijo como para el: “…esos venezolanos no son peloteros al lado de estos cubanos…no van a ganar uno y en este tienen que traer una carreta para echar las que le van a hacer…”

Ese primer juego terminó 9 x 1, con Pedro Medina y Fernando Sánchez adivinado dos y sacándolas a 400 pies por todo el centerfield del Estadio Universitario de Caracas.

El único juego que ganó Venezuela fue con el zurdo Ramón Lunar en el montículo y marcador 4 x 5, no sin antes pasar un susto tremendo cuando Agustín Marquetti bateó una línea soberbia al right center que Armas atrapó contra la cerca de 405 pies del home.

Con marcadores de 6 x 0, 11 x 2, 9 x 1 y 5 x 4 se produjeron las victorias cubanas, sin ningún tipo de duda, Antonio Armas no lucía lo que Fernando Sánchez en el terreno y, aunque era la época de Marcano Trillo, yo hubiera querido ver en Grandes Ligas a Urquiola y a Anglada a ver que pasaba.

 

No hubo libertades para los bateadores venezolanos; no pudieron batear el slider de Vinent ni la velocidad de aquellos pitchers que, todavía, lanzaban con inteligencia y control de profesionales, solo que obligados por circunstancias acaso ajenas a su voluntad, a pernoctar en aquel béisbol de Cuba que les asfixiaba y liquidaba sus tremendas condiciones naturales para el juego.

Ninguno de estos equipos de hoy, ni los pitchers ni los jugadores de posición pueden compararse a aquellos, que bateaban en una época en que el bate era de madera y el pitcheo milla y media mejor que el de hoy allá. Yo diría que, hasta finales de los ochentas, fue la última etapa de cantera cubana por la cantidad y por la clase de aquellos peloteros.

La serie contra Venezuela concluyó con un rotundo 4 x 1 a favor de los antillanos que, desde ese momento, por aquel papelazo venezolano, pusieron a pensar a todo el mundo en Cuba que quizás las Grandes Ligas ya no era lo que fueron. Parte del problema, la imposibilidad por decreto arbitrario del dictador de mantener al país fuera de esa competencia…

 

 



El jugador cubano de los 60s

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El jugador cubano de los 60s en Series Nacionales

 

 

Por Andrés Pascual

 

La pelota de la primera mitad de la década de los 60’s no era lo mejor que el público cubano podía disfrutar; porque los grandes peloteros criollos de la época estaban fuera de Cuba jugando como profesionales en diferentes circuitos del Béisbol Organizado; se incluyen en el grupo de peloteros de Grandes Ligas y Triple-A a varios que no se les conoció nacionalmente, de La Habana o del interior, porque nunca jugaron en el champion como José Cardenal, Tito Fuentes, Tani Pérez y Tony Oliva; o como el cátcher Paulino Casanova, que quedó en el circulo de espera del Almendares cuando Enrique Izquierdo se convirtió en el ultimo out de la gloriosa Liga Cubana.

 

En el medio, muchos jugadores que tuvieron poco tiempo de juego como miembros del roster de los cuatro equipos el ultimo año de la Liga Invernal por lo que el fanático no los vio desarrollar y debido a eso son poco conocidos: Luis Tiant, que resultó el Novato del Año pitcheando para los Leones del Habana; el pitcher zurdo de tremendas condiciones Marcelino López, que tenia 16 años cuando lanzó para el Almendares en la última temporada 1960-61; Martin Rossell, infielder del Marianao; Ramón Villar, jardinero del Almendares; Iván Davis, pitcher también de los Azules; Lorencito Fernández, Marianao; Oscarito Flores, infielder Marianao; Máximo García, Lorenzo “Habichuelas” Gómez, José Arcia, Jacinto “Jackie” Hernández, Dagoberto Blanco “Campy” Campaneris, José Arcia, Aurelio Monteagudo…En La Habana, mayormente fueron conocidos aquellos novatos por la pelota juvenil y en el interior en ligas populares, municipales; o en Pedro Betancourt.

 

Estos, además de los consagrados como profesionales, en Liga Grande o no, eran la cantera del béisbol nacional mas lo que apareciera con el paso de los años desde 1961 hasta el presente.

 

Sin embargo, cuando Castro creó las Series Nacionales, a las que se les pretendió imponer como “el mejor béisbol del mundo”, los jugadores que conformaron los iníciales cuatro equipos, eran muy pocos que no quisieron firmar como Mario González, Jorge Triguora y Mariano Alvarez, dentro de la mayoría que no se profesionalizó porque los scouts y entrenadores de la Liga Cubana y de los Cubans Sugar Kings no le veían las condiciones que la categoría exigía, entre estos, Miguel Cuevas, Daniel Hernández, J.J. Alvarez o Rolando “El Gallego” Valdés, que probaron con los Cubans en Morón más de una vez y no recibieron ofertas de contrato; o como Raúl “Guagüita” López, Antonio “Nico” Jiménez, Urbano González, Pedro y Diwaldo Antón, Antonio “Chucho” Rubio, Isidro Borrego, Aquino Abreu y muchos otros, que se presentaron a las pruebas en el Cerro de los clubes del Champion más de dos veces cada uno, amén de al Ferroviario a probar con los Azucareros de Bobby Maduro.

 

En 1961, Cuba perdió increíblemente la Serie Mundial Juvenil en el Cerro contra México después que Manolo Hurtado y Manuel “Amorós” Hernández rindieron faenas increíbles como pitchers. Estos dos serpentineros, que recibieron ofertas, no saltaron porque los padres consideraron que “todavía están muy jóvenes, vamos a esperar hasta el año próximo”…hasta hoy. Lo mismo le ocurrió al outfielder Rigoberto Rosique y a otro outfielder, Angel “Jabao” Suarez, entonces fueron algo de clase que se quedaron involuntariamente e hicieron un poco mejor aquella caricatura de pelota que presentaba la dictadura.

 

La Serie Mundial juvenil que debió jugarse en México en 1962, no se efectúo por lo de la Crisis de Octubre; pero de aquella Serie Mundial y del Nacional que se jugó en Las Villas, salieron peloteros como Justino Gavilán, Félix Smith y, sobre todo, Félix Isasi. A aquella nacional juvenil asistió con solo 15 años el pitcher pinareño Emilio Salgado, quien también estaría en el equipo nacional en 1964 y 1965 que efectúo encuentros con una representación canadiense en Cuba y en Canadá, al lado de Armando y José Capiro, Fermín Laffita, Oscar Romero.

 

A partir de la entrada de Félix Isasi y Rosique, con la adición posterior de los juveniles del 64 y 65, que jugaron la Serie Nacional de Segunda Categoría en Camagüey, es que comienza a fortalecerse el béisbol de Castro, al que también habría que añadir a Agustín Marquetti, después a Julián Villar, a Silvio Montejo y a los juveniles de 1966 que tampoco viajaron al exterior y que colocó en Series Nacionales a Wilfredo Sánchez, a José A. Huelga y a Rodolfo Puente, entre varios.

 

Cuando se entró a 1969-70, con muy pocos descartes del profesionalismo activos, se pudo decir que se estaba en presencia del inicio de la cantera abortada por el castrocomunismo que, con clase y en cantidad, alcanzó hasta finales de los 80’s.

 

En las manos de Changa Mederos, de Capiro, de Legón, de Isasi, de Marquetti, de Roberto Valdés, de Puente, de Owen Blandino, de Oscar Romero, de Wilfredo, de Rosique, de Roberto Valdés, de Huelga, de Rolando Macías, de Legón, de Lázaro Santana, de Villar…estaba una etapa del juego que continuó hasta 1989 y que acaso pueda considerarse la ultima de real fuerza jugada en Cuba en todos los 47 anos de beisbol castro comunista.



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Béisbol cubano, cubanos en las Grandes Ligas y ligas profesionales.

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Autor: Fernando Vilá

Fernando Vilá Chao

Escritor, Director Ejecutivo de Pasión Magazine. Escribe desde Miami,FL
palmardejunco@gmail.com

 

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